Historias 

Un triple para acabar con un cáncer, el coraje de Loty Egusquiza

Conocí a Loty Egusquiza en una convocatoria con la cadete madrileña, desde entonces nuestros caminos se fueron separando y nuestro vínculo quedó a través de redes sociales. Por eso mismo, cuando me enteré de la que se había montado por ese bendito triple que metió, no pude por menos que hablar con ella para saber qué le había pasado y descubrí lo que es AMOR a tu equipo y al baloncesto.

 

Muy fácil contactar con Loty, no tanto ponernos de acuerdo para hablar, y no porque ella no quisiera, desde una sinceridad abrumadora y que ya te va dando pistas de lo que te vas a encontrar, nos ponemos de acuerdo en la entrevista a la vez que te dice “perdona, estoy ahora mismo entrando en el hospital para ponerme la quimio”.

No fue éste el último intento en que les juro que yo no la presioné lo más mínimo para darle prisa y siempre era ella quién se ‘disculpaba’ por no ponernos de acuerdo, la última vez fue el 12 de abril, en que me dijo que había llegado a Madrid a las 18h. (en ese momento eran las 23:16) y que tenía que volver a Cantabria porque le había subido la fiebre y tenía que ir a urgencias allí…a Santander, en un coche que tenía de conductora alguien que ha estado muy cerca en esta pesadilla, la compañera y amiga de Olímpico 64, Paula Domínguez.

Pero antes de empezar con lo que tiene que contarnos, empecemos sabiendo quién es Loty Egusquiza.

“Me considero una persona perfeccionista y autoexigente. Demasiado inconformista. Nací en Torrelavega, tengo 29 años y llevo los últimos 12 en Madrid. Soy fisioterapeuta y osteópata, mi sueño siempre ha sido tener mi propia clínica, pero nunca he encontrado el momento. Si algo he aprendido con todo esto, es que la vida está para disfrutarla y hacer aquello que te haga feliz. Por lo tanto será mi primer objetivo en cuanto tenga el alta médica. Llevo toda una vida ligada al baloncesto, jugando desde los 8 años, primero en Cantabria y en cuanto cumplí los 18 en Madrid. Para mí ya es una rutina, forma parte de mi día a día. El baloncesto me ha dado muchas de las cosas más bonitas de mi vida, y el último capítulo lo viví en ese último partido de liga.

Ese último partido de liga, el primero y el último que ha jugado en esta temporada Loty, pero ¿Por qué?

“En agosto del 2015, me diagnosticaron por primera vez cáncer de útero. Fue un shock enorme, porque por supuesto que no esperaba nada así. Sólo era una revisión médica rutinaria. Es difícil expresar con palabras lo que sentí, al principio no te crees que eso te pueda pasar a ti. Soy joven, deportista y llevo una vida sana… los días siguientes esa incredulidad se convierte en miedo. Y es precisamente el miedo la peor sensación que he tenido en estos casi 2 años. Sabes cómo quieres afrontarlo, cómo vas a actuar en cada momento, pero desgraciadamente hay muchas cosas que no dependen de ti, y solo queda confiar, aceptarlo y tirar hacia adelante con lo que venga.”

“Para mí personalmente, fue aún peor la recaída. Esa vez fue agosto de 2016, cuando en un TAC de revisión, estando ya curada y llevando mi vida normal, me vieron una metástasis pulmonar. Habían salido 4 nódulos. La primera vez fueron 6 meses, una operación y 30 sesiones de radioterapia. Ésta vez tocaba quimio, y un proceso más largo. A día de hoy, llevo 8 meses en tratamiento y aún me quedan, en principio, dos más.”

“Pero afortunadamente todo parece que va bien, y dentro de nada habrá terminado la pesadilla. Habré vencido de nuevo.”

Foto: fbm.es

¿Cómo se lleva formar parte de un equipo sin estar en ese equipo en su día a día, en entrenos, en partidos?

“He llevado todo el tratamiento en Cantabria, con mi familia. Pero desde la distancia me he sentido una más dentro del equipo. Siempre que he podido he hecho escapadas a Madrid, he ido a verlas entrenar y jugar. Todos se han portado muy bien conmigo, me he sentido muy apoyada desde el primer momento. Tengo un vínculo muy especial con ese club, como siempre digo, es el equipo de mi corazón, y le tengo un cariño gigante.”

Entonces, lo de jugar el último partido, entiendo que ha sido sin el alta médica

“Cuando empecé la quimioterapia en septiembre de 2016, me puse como objetivo llegar a jugar esta temporada, al igual que hice el año anterior. Pero los meses pasaban y todo parecía indicar que iba para largo, que no iba a ser tan rápido como yo esperaba. En una consulta con mi oncóloga, le propuse jugar ese último partido, independientemente de que hubiera terminado el tratamiento o no. Ella me dijo que todo dependería de cómo me encontrara yo. Así que se lo comenté a Santiago Díaz, Director Técnico, y le pareció una gran idea, siempre que mi cuerpo me lo permitiera. La idea se quedó un poco en el aire hasta que se acercó la fecha y volví a la carga… jeje.

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