El Real Madrid tiene a día de hoy 11 jugadores en su plantilla (a falta de confirmación oficial sobre la llegada de Dontaye Draper y Marcus Slaughter, que se dan por fichados desde hace meses), pero muchos quebraderos de cabeza acerca de cuál será la configuración final de su plantilla, y además la incógnita no sólo rodea a una posición, sino a todas. ¿Quién debe salir? ¿Quién debe entrar?
Si el año pasado una de las grandes decisiones que tuvo que tomar a su llegada Pablo Laso fue la de determinar la posición en la que iban a desempeñarse sus jugadores, esta temporada no va a ser menos. Rudy, Pocius, Llull, Reyes o Slaughter convierten una polivalencia que para muchos significa una solución, en una completa pesadilla a la hora de configurar el plantel definitivo.
Hasta el momento las bajas seguras son las de Kyle Singler y Ante Tomic, mientras que Novica Velickovic se desvinculó del club, desde el que no se aseguró su marcha definitiva, mientras que el único “fichaje” es el de Rudy Fernández, que regresa para liderar este nuevo Real Madrid tras abandonar la NBA, a la espera de la llegada de Slaughter y Draper, pero aún hay tarea pendiente.
La llegada del ex del Blancos de Rueda Valladolid es la de un jugador de un perfil muy distinto a Tomic y al resto de hombres altos blancos, con mucho físico, capacidad de finalización de contraataques y un uso más efectivo del pick&roll, aunque con menos centímetros y calidad individual. Precisamente la estatura del nuevo refuerzo es lo que hace que no se sepa con que clase de jugador cubrir el otro hueco que resta en la rotación interior, ¿calidad o intimidación? ¿ataque o defensa?. El único pívot puro de la plantilla es Begic, mientras que Reyes y Slaughter se encuentran entre medias de las posiciones de 4 y 5, y finalemente Mirotic jugaría el papel de anotador alto y con calidad desde el puesto de ala-pívot.
Muchos a estas alturas echarán de menos al bueno de D’or Fischer, que sería la solución perfecta a un problema que no admite dicha opción, puesto que su vuelta sería reconocer el error de haberle dejado marchar hace un año. Pero lo cierto es que ese tipo de jugador es el que borra de un plumazo todas las incógnitas que suponen apostar por un ala-pívot de calidad que pueda marcar la diferencia o la de un cinco intimidador. Con Ayón y Splitter como sueños imposibles y Andersen cerca de firmar con el Fenerbahçe, a los blancos les falta reforzar una posición en la que cada centímetro para un jugador de calidad se paga a precio de oro cuando las opciones escasean.
Y si a esta agonía ahora sumamos el auténtico lío que hay montado en las posiciones exteriores, a Juan Carlos Sánchez, Alberto Herreros y Pablo Laso les espera la toma de otra más que importante decisión. Con tres bases en plantilla como Sergio Llull, Sergio Rodríguez y Dontaye Draper, faltan minutos para que todos jueguen los minutos que merecen como directores de juego. La llegada del “croata” cubre la carencia en el juego estático tan denunciada de sus compañeros de rotación, además de hacer que Carroll, Rudy o Mirotic se relaman esperando balones doblados para coser a triples a los rivales. El único susceptible de “moverse” a la posición de escolta es el de Mahón, un jugador al que este debate le perseguirá durante toda su carrera si un milagro no lo remedia.
Entonces, Llull, que ha jugado su mejor temporada con el rol de base, volvería a ser escolta, compitiendo por minutos con Rudy, Pocius, Carroll y Suárez, que ya de por sí tenían que competir duramente por los minutos en pista. La falta de centímetros y poderío físico de Rudy y Pocius hace planear muchas dudas acerca de su rendimiento como aleros, pese a que se emplean muy duro en defensa al margen de sus prestaciones ofensivas. Y ahora Unicaja aparece para intentar llevarse a Pocius, con lo que, de salir, habría que pensar en otro fichaje o si es conveniente que Dani Díez goce de las mismas oportunidades contadas con cuentagotas de las que disfrutó la temporada pasada un Jorge Sanz condenado ahora a buscar minutos fuera del primer equipo con el fichaje de Draper.
Ninguna opción es correcta ni errónea hasta que se demuestre lo contrario, pero hay que darse prisa, porque lo que empezó como un verano con los deberes hechos, puede acabar con el toro en los talones y a punto de pillar a un equipo cuyo objetivo para el próximo curso, en un principio, es optar a todo.
FOTO: ACB MEDIA
Por Nacho Donado
@nachodonado












6 agosto, 2012
ACB, Opinión