Sí amigos, el título de esta breve reflexión hace referencia al segundo regreso de Rudy Fernández a la Liga Endesa, pero también al motín que está obligado a encabezar el jugador madridista en la competición española si desea liberar definitivamente a su equipo del yugo azulgrana.
Es cierto que, allá por el mes de febrero y ya sin Rudy en sus filas, el conjunto blanco superó al Barcelona Regal en la final de la Copa del Rey y que el Real Madrid llevaba demasiados años sin conquistar ese título, diecinueve para ser exactos. Sin embargo, al caer en el encuentro definitivo por el campeonato liguero, los hombres de Pablo Laso perdieron una magnífica oportunidad para sobredimensionar el éxito logrado en el Palau Sant Jordi. Y no hay que olvidar que, año tras año, debido a sus elevados presupuestos, tanto Barça como Madrid aspiran a la perfección deportiva.
Y esa es la razón por la que Rudy encabeza estas líneas, porque su presencia se me antoja el principal aliciente de esta liga que ahora empieza, porque el Real Madrid se ha encomendado a su figura para recuperar un título que no gana desde la temporada 2006-07 y porque sus características son las apropiadas para dirigir la revuelta contra los más poderosos.

Su duelo particular con Juan Carlos Navarro puede convertirse en el argumento salvador de una competición que lucha por mantener su interés pese a la fuga de talentos como Mirza Teletovic. De momento, es la última estrella ACB en abandonar nuestra liga para buscar fortuna en la NBA, una experiencia que ya probaron en su día otros jugadores del Caja Laboral como Maciej Lampe o Andrés Nocioni. Quizá el bosnio también regrese en un futuro, como ahora Rudy, y es posible que, llegado el momento, sea el responsable de protagonizar otra revuelta para el club que le devuelva a España.
El Real Madrid lo ha hecho con Rudy Fernández y su mayor deseo es convertirle en el cabecilla del motín que, de una vez por todas, destrone al Barcelona. Pero otros equipos como Unicaja o Valencia también lucharán contra la opresión azulgrana y, si bien no disponen de un líder tan mediático como el jugador mallorquín, intentarán desarrollar su propia revuelta con permiso de Rudy.
Por Felipe Galán. Periodista de Telemadrid. Autor del libro “La Sombra de Nayá”.
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28 septiembre, 2012
ACB, Opinión