Acuérdense de retirar la camiseta de Felipe Reyes, su “9”

Precisamente ahora que el capitán Felipe Reyes acaba de alcanzar el tercer puesto entre los máximos anotadores de la Euroliga, gracias a los 7 puntos anotados en el partido disputado contra el actual Campeón de Europa Fenerbahce, y teniendo muy reciente el merecido homenaje que le han realizado en Argentina al “Chapu” Nocioni, me permito lanzar a la directiva blanca este órdago. Y lo hago por muchos motivos que intento resumir a continuación.

El capitán aterrizó en el Real Madrid en la temporada 2004-2005, es decir, está cumpliendo su decimocuarta temporada en el club blanco, solo superado por las leyendas madridistas Wayne Brabender, Clifford Luyk (16 temporadas cada uno), Juan Antonio Corbalán (17 temporadas) y Rafael Rullán (18 temporadas)

Deportivamente ha conseguido en estos catorce años la friolera de 16 títulos: 1 Euroliga (más 2 subcampeonatos y otras dos presencias más en Final Four), 1 Copa Intercontinental (la única que ha podido disputar), 1 Copa ULEB,  5 Ligas (más 3 subcampeonatos), 5 Copas del Rey (más 5 subcampeonatos), y 3 Supercopas (más 2 subcampeonatos) Incluyendo una “perfect season” en la temporada 2014/15 en la que consiguió conquistar todos los títulos disputados.

A nivel individual ha sido designado en el mejor quinteto de la Euroliga en una ocasión y en el de la ACB en cuatro. En la ACB además ha sido MVP de la temporada 2008/09, de las finales de 2006/07 y 2012/13 y ha recibido el premio Endesa y el premio Orange en la temporada 2014/15.

Es el máximo reboteador de la historia tanto de la Euroliga (1.694 rebotes) como de la ACB (4.483 rebotes)

Es el segundo jugador con más partidos jugados en la historia de la Euroliga (311), tan solo superado por Juan Carlos Navarro (336), y de la ACB (740) a tan solo 16 de Rafael Jofresa.

También, como mencionábamos anteriormente, es el tercer máximo anotador de la historia de la Euroliga con 2.813 puntos (clasificación que lidera Juan Carlos Navarro con 4.113 puntos) y el séptimo de la ACB con 7.911 puntos (tabla que encabeza Alberto Herreros con 9.759 puntos)

Y, por último, es el primer jugador de la ACB que ha superado los 10.000 puntos de valoración, acumulando en la actualidad 10.053 puntos con los que encabeza también este ranking. En este apartado ocupa la tercera posición en la Euroliga (3.510 puntos), solo por detrás de Diamantidis (3.806 puntos) y Juan Carlos Navarro (3.868 puntos)

Pero a estos incontestables títulos, galardones y récords hay que añadir su manera de ser y sus valores dentro y fuera de la pista.

Representa el jugador que todo entrenador quiere tener en su equipo: sacrificado, disciplinado, compañero, luchador, líder, generoso en el esfuerzo, ambicioso, ganador, trabajador incansable… e inteligente, para saber cuál es su rol en el equipo en cada momento. Capaz de rebajarse el sueldo cuando las cosas van mal dadas. Un ejemplo para cualquier compañero. Uno de los artífices de que el Real Madrid haya vuelto a ocupar en el baloncesto el lugar que nunca debió dejar.

Y fuera de la cancha un verdadero ejemplo de capitán. Capaz de tener siempre una atención con sus aficionados. Capaz de darlo todo por la camiseta del Real Madrid (él sí que tiene el derecho a besarse el escudo). Capaz de realizar un viaje en plena concentración de una Copa del Rey para conocer a su hijo recién nacido y regresar para disputar la final (y ganarla). Capaz de dar la cara por sus compañeros y por su equipo. Me viene a la memoria una pregunta que le realicé en una reciente rueda de prensa sobre cómo se encontraba él al tener que asumir más minutos por la plaga de lesiones del equipo y su respuesta la redireccionó hacia el equipo: “La situación por la que estamos pasando no es la idónea, pero estamos respondiendo a un nivel muy alto y estamos arriba tanto en la Liga Endesa como en Euroliga, no creo que haya un equipo en toda Europa que con todas las lesiones que tenemos pueda presumir de estar ahí como nosotros”.

Y capaz de asumir sin ninguna clase de tapujos su culpa cuando es preciso. Aún podemos recordar su reacción de frustración en el partido de Euroliga contra Olympiacos, dando una patada al balón de juego tras fallar dos tiros libres consecutivos que podían resultar claves para la victoria de su equipo. El capitán supo dar la cara: “Me siento culpable por mi técnica estúpida. Ha sido sin querer”

Esta temporada, a sus 38 años, ha sido el primero en “tirar del carro” cuando la plaga de lesiones de los jugadores clave del Real Madrid ha hecho mella tanto en el juego como en el ánimo del equipo. Ha dado lo máximo de sí en la cancha, ha cogido rebotes como nunca, se ha fajado contra pivots mucho más jóvenes y fuertes que él, ha tirado del equipo a fuerza de lucha, trabajo y esfuerzo, ha hecho unos números impresionantes y ha defendido a sus compañeros a muerte, con una generosidad propia de un capitán ejemplar.

Pues eso. Señores directivos del Real Madrid, cuando llegue el momento de su retirada, que esperemos tarde en llegar (de momento gozaremos de él al menos esta y otra temporada más tras su renovación), por favor, retiren la camiseta del capitán, el “9”de Felipe Reyes, para que ocupe un lugar de honor en el Palacio de los Deportes al lado del “10” de nuestro recordado Fernando Martín.

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