Entrevistas 

Aíto contagia su pasión en Berlín: “Aportaré lo que más necesiten de mí”

Cerca de cumplir 71 años, y con casi toda una vida sumergido en el baloncesto, es escuchar hablar de su nuevo reto a Aíto García Reneses y que le entren a uno ganas de hinchar el balón y ponerse el pantalón corto. Es algo contagioso.

Uno de los pilares del baloncesto español ha puesto rumbo a Alemania y se encuentra inmerso en plena pretemporada con su nuevo escudo: el del Alba de Berlín. Busca vivir en un mundo nuevo, se supone que aburrido del antiguo, un mundo con otras reglas y otra forma de hacer las cosas. Su principal deseo, siempre muy metódico, se aleja de lo pasional para centrarse en los técnico: “Conocer desde dentro la organización interna que tienen los alemanes.”

La mente baloncestística de Aíto no se detiene a lo largo de todo el día. Maneja inquietudes que a poca gente se le ocurriría. En ocho horas de sueños puede planear cómo colocar en el mapa a un equipo humilde o cómo crear de la nada una Liga Universitaria. Lo que enseñará a los alemanes, eso sí, lo aprendió sobre el parqué: “Primero lo tengo que conocer desde dentro”, aclaraba el entrenador madrileño para Planetacb antes de tomar el avión hacia su nuevo puesto de trabajo. “Desde fuera, cuando nos ha tocado jugar contra equipos alemanes los ganábamos no por ser mejores, sino porque teníamos mejor comprensión global del juego.”

Según su experiencia en los banquillos, en la clave de muchos partidos está lo que él se lleva en la agenda ahora para Berlín. “Por ejemplo, los bases podían ser muy buenos individualmente”, explica, “pero transmitían poca organización.” Ahora parece que sueña con cómo colorear el gris baloncesto de un país con el potencial de Alemania.

Mientras hacía la maleta, lucía la ilusión de un adolescente que viaja por primera vez. “Estoy aprendiendo un poco de alemán aunque con el inglés valdrá, ya que allí los equipos cuentan con seis alemanes obligatoriamente, que hablan también inglés, y luego fundamentalmente americanos. Por cordialidad y respeto he comenzado a estudiar la lengua, aunque a nivel independiente de momento, con DuoLingo y esas cosas.”

Ahora que es época de selecciones, lo que le pegaría a Aíto es, de una vez por todas, retomar el cargo de seleccionador nacional, y por una buena época. Lo fue durante dos meses memorables, para sellar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, pero aquello le pilló a contrapié. “El equipo lo hizo bien, jugamos un torneo Olímpico bueno y completo” recuerda, a sabiendas de que aquellos partidos se han quedado a vivir para siempre en la memoria colectiva del aficionado español. “Y plantamos cara a una de las mejores selecciones de Estados Unidos que ha existido.”

Que la relación con la selección no continuara en su momento se debe ni más ni menos que a su pasión por el día a día de un club. “Con la Federación existía un acuerdo mediante el cual cada una de las partes podía cancelar el contrato al final de cada torneo. Sabían que en 2008 entrenar solo a la selección –dos o tres meses por año– no me satisfacía tanto. Al menos no tanto como a lo mejor podría ser ahora.” Lo que sucede es que el ahora de Aíto de repente nos ha sorprendido con esta aventura europea. Es el baloncesto hirviéndole por las venas.

Uno de los recuerdos más nítidos de Pekín es la presentación universal de Ricky Rubio. Su Ricky Rubio. Aíto se ríe recordando la época en la que, siendo un niño, ni le permitían hablar con la prensa. “Tenía una mente privilegiada para su edad, de lo contrario no habría estado con 14 años en la pista de un partido ACB ayudando a ganar al Joventut, y con 17 años en una final Olímpica. Tenía desde pequeño grandes cualidades, pero sí que es verdad que le ayudamos entre la familia y el Joventut.”



Nada más llegar a Berlín, Aíto García Reneses se ha topado con una grata sorpresa, tal y como comenta ahora, una vez cumplido el primer mes de aventura: “El gran interés de los jugadores ha sido la primera impresión, muy positiva.” El rendimiento del equipo, liderado por jugadores como Peyton Siva, Dennis Clifford o Luke Sikma, se ha puesto a prueba ya en tres ocasiones: una victoria ante el Jilin Northeast Tigers (China), otra ante el Zielona Gora (Polonia) y una derrota frente al Unics Kazan (Rusia). Ahora llega la prueba de fuego definitiva de este periodo de preparación: el VII Torneo Internacional de Baloncesto Costa del Sol, en el Polideportivo Municipal de Archidona (Málaga). Un exigente triangular que les enfrenta al Unicaja (91-62 para los malagueños) y al Real Madrid (7-8 septiembre).

Respecto a sus funciones, hay una con la que no contaba: “Una cosa sorprendente es que en los equipos [alemanes] no existe la figura de delegado.” Así que no les queda otro remedio: “Lo hacemos entre todos.” En este “todos” están incluidos Israel González, Carlos Frade y Pepe Silva Moreno, que forman parte de su cuerpo técnico.

“Aportaré lo que más necesiten de mí”, remata García Reneses, sobre su etapa berlinesa recién estrenada. Lo que no sabemos es si los alemanes van a saber por dónde empezar a necesitarle. Hay mucha tarea por delante y, en el caso de Aíto, es muy contagiosa.

Víctor David López

Fotografías: Alba de Berlín

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