Análisis de los rivales de Euroliga. Brose Bamberg, la bandera de Alemania.

El de Brose Bamberg era el proyecto más ambicioso que había presentado el baloncesto alemán en muchos años, la bandera de todo un país en la máxima competición continental. Pero en esta temporada se ha quedado en eso, en sólo un proyecto.

Cuando inició la campaña 17/18 con aquel 3-3 de balance, todo hacía presagiar que de nuevo el equipo de Trinchieri (aún entrenador por entonces) volvería a ser una china en el zapato para el resto de participantes, más si cabe amparado en ese inicio “diesel” de los grandes en la competición, sabedores de las exigencias máximas en un formato tan competitivo, como largo e interesante. Pero el equipo alemán se ha ido desinflando tanto que incluso prescindió del creador del proyecto, el ya nombrado técnico Andrea Trinchieri, el cual fue sustituido por otro técnico trasalpino, Luca Banchi.

Brose ha sufrido una plaga de lesiones en jugadores importantes y al tener una plantilla tan limitada, esas ausencias se han convertido en una losa difícil de soportar para el equipo alemán, que con el avance de la temporada ha ido disminuyendo sus aportaciones hasta caer en una depresión de juego y resultados. Entre esas ausencias por lesión, las de Bryce Taylor y Elias Harris. El primero llegaba desde el Bayern de Múnich, principal rival del equipo de Bambergan la liga doméstica. Taylor fue fichado para dar fluidez al juego y aportar puntos, pero en apenas diez partidos ha podido llegar a los siete de media. El segundo, Harris, era la voz autorizada en el vestuario, el más veterano en el equipo y capitán, el corazón del Brose Bamberg. Con este hándicap Brose fue capeando el temporal que ha supuesto una temporada donde no ha estado al nivel que se les presuponía, no tanto por clasificación, pero sí por juego y actitud en cancha.

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¿Pero que nos podemos encontrar en un partido contra Brose Bamberg?…

De entrada, el ataque de Brose gira sobre una anarquía baloncestística controlada, en la que meter al rival y desarmarlo por medio de un ritmo alto y posesiones cortas. Las acciones del equipo alemán vienen dirigidas desde la cabeza del verteranísimo Nikos zisis, cerebro y reloj del juego alemán. A través del talento griego se activa el resto de la plantilla, teniendo a otro gran generador como Ricky Hickman. El americano es otro de esos jugadores curtidos en mil batallas, capaz de actuar a gran nivel en ambos lados de la cancha. Lucca Staiger, el tirador especialista o Hackett, un todoterreno también con muchos años de experiencia, se presentan como alternativas , también lo es Maodo Lo, jugador emergente y revulsivo, capaz de elevar el ritmo de su equipo y cambiar partidos si entra en calor.



Pero el mayor poderío en la plantilla alemana llega desde los puestos interiores, aunque llamar pivots a los jugadores  de pintura es decir poco. Hábiles jugando de cara, efectivos en los lanzamientos de media y larga distancia, capaces de defender agresivos incluso en cambios grande-pequeño y correr como jugadores exteriores, un poderío encarnado en Dorrell Wright, Augustine Rubit y sobretodo con la última incorporación, Dejan Musli, MVP del equipo alemán con 13.9 créditos de valoración de media desde que llegó allá por diciembre del 2017 desde Unicaja Málaga. Otro jugador interior con capacidades extras es Leon Radosevic, que ha perdido protagonismo desde la llegada de Musli.

En defensa, el equipo alemán destaca por su incansable persecución al jugador con balón, doblando defensas y subiendo la agresividad en líneas de pase, su misión es la de forzar el error ya sea en pases que robar para correr o lograr malos tiros en el rival, tras los que rebotear y buscar llegar al aro rival en superioridad. Tampoco niegan situaciones de miss match, pues dada la actividad de la que son capaces sus pivots, este recurso no les es tan desfavorable.

 En definitiva, Brose es capaz de jugar un baloncesto mucho mejor al que le hemos visto en este 2018, más intenso y rápido, más eficaz, pero su situación actual no invita a verles tan decididos y capaces ante un Madrid que juega en casa y para el que la victoria puede ser vital.