Análisis de los rivales de Euroliga. Fenerbahçe y el triunfo como único plan

El actual campeón de la Euroliga. Fenerbahçe es el nuevo grande europeo, un equipo forjado a base de talonario y para el que a nivel económico pocas cosas son imposibles, lo que le convierte en uno de los favoritos a lograr el cetro europeo en Belgrado, sede de la próxima Final Four.

Teimpo después de aquel 21 de mayo de 2017, día donde Fenerbahçe ganó su primera Euroliga, los dirigentes turcos se llevaban un mazazo descomunal en forma de pérdidas en la plantilla. Udoh y Bogdanovic, dos de sus mejores jugadores, tomaban rumbo a la NBA y dejaban al equipo del gran Obradovic sumido en la duda de a quién fichar para cubrir tan enormes pérdidas. Hasta seis jugadores para cubrir esas bajas, a las que se unía la de Pero Antic, que si bien deportivamente no aportó como los otros dos, sí que en el plano anímico jugó un papel importante al ser el “jefe” del vestuario y voz autorizada entre los jugadores. De entre los nuevos, uno que es el encargado junto a Jan Vesely de guiar numéricamente a los de Obradovic: Brad Wanamaker.

El americano es sin dudas, el mejor jugador de la plantilla por su polivalencia y capacidad tanto en ataque como en defensa. Desde esa posición a medio camino entre un base y un escolta, Wanamaker es capaz de desatascar situaciones comprometidas en ataque basándose en su capacidad para generar puntos sin ayuda o trabajar en defensa sobre la estrella exterior rival con garantías. Un cuerpo compacto, engañoso porque a simple vista no muestra la rapidez con la que puede llegar a ejecutar un movimiento, capaz de “matarte” desde la línea exterior o en 1 vs 1 hasta el aro.

Para compaginar esas posiciones de “uno” y “dos”, los turcos cuentan con una rotación compensada. Al ya mencionado Wanamaker se unen Kostas Sloukas, motor incombustible y máximo asistente del equipo y el “microondas” Alí Muhammed (antes Bobby Dixon) como jugadores con más minutos en cancha, a los que habría que añadir al veterano Sinan Guler y a Melih Mahmutoglu, que básicamente son relleno y opciones ante lesión de alguno de los nombrados con anterioridad. También entrarían en esa rotación Marko guduric y James Nunnally. Guduric llega nuevo al equipo y necesita un plazo de aclimatación. No obstante, la perla serbia ha dado un buen rendimiento en lo que va de temporada, como también lo dio la temporada anterior en el Estrella roja. Nunnally es un anotador compulsivo, de hecho, es el que mejor promedio tiene del equipo en tiros de tres puntos y de los mejores cuando lanza desde la línea exterior hacia dentro. Ambos son las bisagras entre el escolta y el alero.

Como aleros altos con capacidad para adaptarse a posiciones interiores: Nikola Kalinic, verdadero perro de presa de Obradovic capaz de medirse a cualquier jugador desde un escolta a un interior pequeño y Luigi Datome, otro de esos jugadores diferenciales que salta desde el juego exterior al interior sin perder capacidad para generarle números positivos a su equipo. Con Datome, Fenerbahçe tiene un tres alto que genera puntos desde cualquier rango de tiro o un improvisado “cuatro” capaz de abrir la cancha, ya sea para aliviar las ayudas interiores mediante la amenaza del tiro de tres o para atacar con bote a jugadores más grandes y pesados que él. Gran parte de la culpa del gran rendimiento de Vesely la tiene esa posición de cuatro abierto que tan bien ocupan el propio Datome y Nicolo Melli, permitiendo y debido a sus capacidades con y sin balón, más libertad cerca del aro al gigante checo.

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Tan grande es el hueco que dejó Udoh en la rotación interior de Fenerbahçe que para llenarlo tuvieron que fichar dos juegadores, el ya mencionado Melli y Jason Thompson. El italiano dota al equipo de Estambul de un interior polivalente que puede abrirse y lanzar o echar el balón al suelo para atacar como un alero, jugador inteligente que se mueve muy bien en situaciones de ataque, siendo un peligro constante por su facilidad para atacar el rebote ofensivo, capaz también de actuar como “cinco” y permitir a Obradovic optar por un quinteto pequeño, rápido y que suba la intensidad en líneas de pase y presión sobre el balón hasta colapsar el juego ofensivo rival. También es Melli un jugador muy útil en tareas defensivas, gran reboteador también cuando a rechaces en su propio aro concierne. Thompson por su parte no es un jugador que destaque por sus virtudes baloncestísticas, pero aporta músculo e intimidación. Junto a los nuevos está el jugador que mayor valoración genera dentro del roster turco: Jan Vesely. Más asentado y con un rol mucho más importante, el checo está respondiendo de manera estelar. Capaz de dominar el juego por encima del aro, ya que su agilidad y potencia de salto unidos a esos brazos interminables, le convierten en un jugador muy difícil de parar en ataque y un auténtico muro infranqueable en defensa, el cierre defensivo de Fenerbahçe. Junto a ellos el turco Duverioglu, un jugador con un rol específico, endurecer la defensa y dar descanso a los más utilizados.

Con esta rotación de mucha calidad y un genio curtido en mil batallas a los mandos como Obradovic, Fenerbahçe se convierte en un de los más claros favoritos para alzarse con el cetro europeo cuando todo se decida en esa próxima Final Four que se disputará en Belgrado.