Análisis de los rivales de Euroliga. Khimki, la ambición rusa

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Se propuso el Khimki presentar un equipo competitivo y lo ha conseguido. Para ello el cambio ha sido grande, no sólo en nombres, también en su forma de jugar.

Un equipo veloz, rápido, que pueda jugar a tanteos altos y que con ese sistema de run&gun, le pueda competir a los pesos pesados de Europa. La primera decisión que tomaron los jefes del equipo rusos fue la de cambiar de entrenador. Con un equipo aspirante a todo el curso pasado, compitieron en la Eurocup y la liga doméstica, pero no tuvieron el premio deseado, títulos. Así, prescindieron de Dusko Ivanovic para darle espacio a Georgios Bartzokas. Tanto club como entrenador se encontraron en el mismo punto en el cual, tras una temporada pasada donde los objetivos no se terminaron cumpliendo, necesitaban resarcirse. La idea fue común: Crecer y olvidar el pasado.

Todo el baloncesto del equipo rmoscovita gira alrededor de Alexey Shved, jugador franquicia y claro aspirante al MVP cuando acabe la Euroliga. El crack ruso aúna un físico privilegiado y una técnica individual depurada, capaz de irse a los dobles dígitos en anotación con una facilidad pasmosa pues Shved, un anotador total, puede anotar desde cualquier distancia y utilizando una multitud de recursos ofensivos propios de un jugador top como él. En el debe del enorme jugador que es, sus pocas ganas de compartir estrellato y su baja intensidad defensiva. Así, es Shved quien organizará y en la mayoría de casos, ejecutará el plan del entrenador griego, que tendrá en mente copiar para el Khimki el proyecto que le diera ese plus dentro del status europeo al mando de aquel Lokomotiv Kuban genial  de los Malcolm Delaney o Anthony Randolph.

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Como escudero de la estrella rusa, han repescado a Tyler Honeycutt. El americano, a caballo entre un alero y un ala-pivot, presentó unos números enormes en Anadolu EFES la temporada pasada. Capaz de lanzar, correr la cancha con o sin balón y jugar por encima del aro ya sea para anotar o rebotear , Honeycutt más que piernas parece contar con muelles, un jugador útil, llamado a tener un rol importante.

Para ese juego atlético, versátil donde cada rebote defensivo se convierte en un contra-ataque, el equipo de Bartzokas cuenta también con recién llegados como James Anderson, un microodas con una muñeca prodigiosa capaz de dinamitar cualquier partido desde el perímetro o Stefan Markovic, que llega para darle un punto de cordura al juego moscovita. La defensa del perímetro, estará a cargo de Charles Jenkins, un auténtico perro de presa para los exteriores rivales. La sobriedad y el juego más europeo lo pondrán Zaytsev y Vialtsev, que darán profundidad e intensidad defensiva a su equipo. La veteranía de Sergey Monia será vital, un jugador con mucha experiencia en Europa, un anotador si hace falta o un muro defensivo si Bartzokas lo requiere.



Por dentro, en la pintura, tres nombres por encima de todos. Malcolm Thomas, ese jugador interior que puede adaptarse a las exigencias de un cuatro que puede jugar de cara o jugar de falso center, móvil , duro en defensa, capaz de cargar el rebote con solvencia gracias a su capacidad atlética, el que cierra el trío de “ases” junto a Shved y Honeycutt. Thomas Robinson, jugador con una amplia experiencia NBA, un intimidador no exento de técnica individual que llega para recoger lo que le dejan las tres primeras opciones y Marko Todorovic, el jugador con más talento ofensivo de los interiores en el Khimki, pero a la vez  el menos físico. El montenegrino es un jugador capaz de tirar desde el 6.75m si le flotan o atacar de cara a cualquier rival mediante el bote, también controla el juego de espaldas al aro, pero es un jugador tan irregular, que siendo el mayor talento de los rusos, será segunda o tercera opción en la rotación. Completando el roster interior cuentan con los nacionales Pateev, Sokolov y Zubkov, jugadores con un perfil diferente a los anteriormente nombrados, capaces de cambiar ese juego dinámico y de transiciones ofensivas que aportan los primeros espadas por otro más rocoso, un juego más defensivo.

Un proyecto ambicioso el del equipo ruso, con un presupuesto a la altura y un firme propósito:  La Final Four de Belgrado.

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