Análisis de los rivales de Euroliga. Maccabi, volver a empezar.

Un dejá vú, eso parecen las últimas temporadas de Maccabi en la Euroliga, donde logra conformar buenos planteles en cuanto a nombres, pero que fracasa estrepitosamente cuando deben competir como un equipo.

En Israel el baloncesto es algo más que un deporte, es casi asunto de estado, de orgullo nacional y hasta una forma de vender el país en el exterior, y si hay un equipo israelí que represente esos rasgos, es el Maccabi Tel Aviv. Para Shimon Mizrahi, el carismático presidente macabeo, se ha convertido en obsesión sacar a su equipo de la mediocridad donde lleva instalado varias temporadas ya. Uno de los históricos equipos europeos de siempre,  ha caído presa de decisiones técnicas erróneas y mala suerte en forma de lesiones, haciendo que pierda ese estatus de favorito a todo que hasta hace apenas cuatro años mantenía, ahora, cada temporada se convierte en un “puede que esta vez sí” para la parroquia amarilla que llena el antiguo Yad Eliyahu (La mano de Elías), denominado ahora como Menora Mivtachin Arena por aquello de los dineros que otorga la publicidad.

Un lavado de cara absoluto es el que la dirección del equipo israelí ha propuesto para esta campaña, tanto es así que del equipo que arrancara por estas fechas la temporada pasada sólo queda un jugador: Itay Segev, el prometedor ala pivot y canterano macabeo. Ni la dirección en el banquillo se salvó de la enorme purga ya que si los jugadores fueron señalados, el entrenador Bagatskis no lo fue menos. Con la limpia realizada (cuerpo técnico y quince jugadores despedidos), llegaba la hora de fichar y conformar un nuevo plantel, este sí, capaz de competir de tú a tú a cualquier equipo encuadrado en la competitiva Euroliga que estaba por  comenzar.  De entrada, la primera elección fue la de un capitán que dirigiera la nave, el elegido: Neven Spahija.

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Con el croata al mando y ya participando en la confección de la plantilla, comenzaron a llegar los fichajes, primero tocaba elegir dentro de las posibilidades de la entidad al jugador franquicia, el que asumiera el rol de líder en la cancha, la voz en el vestuario y para ese rol tan definido se decidió llevar a cabo una operación tan rara como difícil, Norris Cole. El ex NBA es un anotador compulsivo, un jugador rápido con un dominio de balón sobresaliente, fuerte y atlético, con una alta capacidad para desbordar en el 1×1, donde elige esa opción por encima del lanzamiento lejano. Como acompañantes de Cole en esas lides organizativas,  Pierre Jackson y John Dibartolomeo. Jackson es otro de esos jugadores eléctricos, con un 1×1 brutal y con facilidad anotadora, otro point-guard que al igual que Cole, son más prácticos generando para sí mismos que para el resto. El punto de calma a ese juego vertical que presenta la pareja Cole-Jackson lo pone Dibartolomeo, el israelí (americano nacionalizado) es otro base anotador, pero con la capacidad de bajar revoluciones y ordenar el juego, aunque saliendo como tercer base.

Para completar y rodear a al trío de bases en el juego exterior, Spahija ha ido sobre seguro, jugadores con experiencia europea, capacidad anotadora y trabajo. Michael Roll, un trotamundos del baloncesto, jugador fino, gran lanzador y capaz de levantar la cabeza para asistir, un escolta-alero aseado, útil en cualquier equipo. El punto físico, el toque atlético que no tiene Roll será cosa de otros dos americanos, Deshaun Thomas y Deandre Kane. El zurdo Thomas conjuga físico y capacidad técnica, un anotador que acumula muchos registros para poder lograrlo y Kane es la incógnita, ya que no se sabe si será el jugador físico, sobrio y con capacidad de liderazgo del Nizhny o el irregular jugador del Betis Energía Plus. Segel, Mashour y Zoosman son los nacionales que completan la rotación exterior.



Por dentro destaca la figura de Alex Tyus. El americano, que ya tuviera una experiencia en Maccabi ganando la Euroliga durante este tiempo, es uno de los mayores intimidadores de la Euroliga aparte de un gran reboteador. Tyus llega para cerrar el aro macabeo, jugador duro, atlético, fuerte, que hace de su capacidad de salto un arma demoledora. La otra roca para triunfar en la pintura es Artsiom Parakhouski. El bielorruso será imprescindible para arreglar los despistes defensivos que puedan generar los ultra-ofensivos bases de Maccabi. Jonah Bolden es el fichaje de futuro en Maccabi, el joven ala-pivot es una joya por pulir al que el juego más medido y ordenado de la vieja Europa puede convertir en un poste a tener en cuenta en poco tiempo.

Spahija ha confiado en el sistema que al equipo macabeo siempre le ha funcionado, mezclar ese juego eléctrico, muy atlético, muy NBA de una gran cantidad de Americanos con la insipiente calidad de jóvenes canteranos para cerrar la plantilla, una que pinta bien si el croata logra mezclar los talentos con los que cuenta formando un equipo y no una mezcla de individualidades y egos que no miran por el bien del club y sí por sus propios números.