Análisis de los rivales de Euroliga. Zalgiris, el orgullo lituano

Imaginaos un país de apenas tres millones de personas que viven por y para el baloncesto, imaginaos un club que sea capaz de unir a todo ese país, que sea el orgullo y la cuna del deporte de la canasta allí. Bueno, no imaginéis más, ese país es Lituania y el equipo, Zalgiris de Kaunas.

Zalgiris es de los equipos europeos que más jugadores históricos han formado, una auténtica fábrica de estrellas, de jugadores reconocibles por cualquier amante del baloncesto indistintamente de la edad que tenga. Jugadores como Sabonis, Kurtinaitis, Paulauskas, Jovaisa o entrenadores como Vladas Garastas, son miembros ilustres de un club que ha sido santo y seña del baloncesto llegado del este de Europa.

Pero como todo, la apertura del mercado europeo ha obligado a Zalgiris a reinventarse. Con equipos con un poder económico abrumador, Zalgiris ha perdido ese estatus que tenía, ya no es un equipo puntero, no es aspirante a nada y lejos quedan ya los años en que sólo con producto de su cantera era capaz de ganar en Europa, tanto es así que su distinguible color verde, ese que les diferenciaba ya no es sinónimo del equipo lituano, ahora el verde se lo ha quedado el poderoso Panathinaikos griego.

De entrada, el equipo lituano se alimenta de un nombre: Sarunas Jasikevicius.



El genial ex-jugador lituano, ahora entrenador en Kaunas es el nombre más repetido y famoso de la plantilla, aún no se entiende como Saras evitó la posibilidad de ir a un club más grande como Barcelona o Maccabi en Verano, optando por firmar dos años más con el equipo de Zalgiris. Si nos remitimos a la cancha, la opción es correr, dinamismo evitando a un solo actor principal.

Jasikevicius optará por un baloncesto de transiciones rápidas, que no de opción al rival a armar su defensa dado el “a priori”, menor potencial lituano. Buscará Zalgiris la velocidad como elemento igualador en el juego y para ello, han juntado en la posición de base a tres jugadores muy diferentes pero que no se excluyen en cancha, es más, gran parte de los minutos a disputar lo harán dos de ellos compartiendo tareas organizativas. Kevin Pangos, Vasilije Micic y Dee Bost, este último, un veterano curtido en diferentes países con ese punto de dureza defensiva que aún no tienen los jóvenes Pangos y Micic, más ofensivos. Para ese juego rápido, también han adquirido en el mercado de verano al Francés Toupane, que llega desde la NBA donde no dispuso de protagonismo, otro físico privilegiado, un jugador atlético que sigue manteniendo ese rasgo distintivo de rapidez en el juego. Ese línea exterior, esa posición de alero, será ocupada por dos genuinos productos lituanos. Ulanovas un alero completo, más moderno, que aúna una buena técnica individual a un buen físico  y Milaknis, especialista en el lanzamiento exterior, un trio de “treses” que deberá recoger los minutos que irán dejando la pareja de bases, verdaderos catalizadores del juego lituano.

Para completar todo este maremágnum de velocidad y juego fluido, Jasikevicius presenta en la posición de cuatro-cinco a sus martillos anotadores, a los jugadores que mejores prestaciones presentan ante el aro rival. Los finalizadores, los jugadores con licencia para anotar son Aaron White y sobre todo, el veterano Paulius Jankunas. Ambos ala pivots comparten físico y prestaciones técnicas, siendo quizás Jankunas más fiable cerca del aro y White, mejor tirador desde la larga distancia. Como pivots grandes, como centers, Davis, otro jugador atlético que pese a sus casi 2.10 metros corre la cancha como un alero y Antanas Kavaliauskas, todo lo contrario, más duro, más defensivo, lento y corpulento.

Parte Zalgiris con la desventaja del poder económico, con la imposibilidad de ir a un mercado casi prohibitivo y completar con jugadores contrastados esas posiciones a reforzar. Los jugadores que llegan suelen ir a los extremos, o jóvenes con hambre por hacerse un nombre o veteranos en los que los grandes aspirantes europeos ya no se fijan. Deberá cambiar potencial baloncestístico por ilusión, por fe en lo que hace, deberá Jasikevicius exprimirse al máximo y exprimir a su plantilla para poder ser competitivos ante el nivel salvaje que presenta este formato de “todos vs todos”, quien sabe, quizás este es el reto que sedujo a Saras y le empujó a renunciar al dinero de otros clubes mucho más grandes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies