El campo atrás de Llull

Ganó el Real Madrid con polémica ante MoraBanc Andorra. Llull, Randolph y Doncic llevaron al equipo blanco hacia delante frente al poder de Shermadini y Albicy. Las quejas del equipo andorrano respecto al campo atrás cometido por Sergio Llull en la jugada del empate madridista son fundadas, pero no se pueden quedar con eso.

Si alguien me pregunta si el Real Madrid mereció ganar el partido de anoche, mi respuesta será que no a medias. Si la cuestión va relacionada con MoraBanc Andorra, la respuesta por mi parte será idéntica. Y es que las quejas por lo que ocurrió en el último minuto no pueden desdeñar lo que pasó a lo largo de los 39 minutos restantes del tiempo reglamentario. Primero, vamos al fondo de lo ocurrido. Con 84-80, Shermadini se coloca de espaldas al aro madridista con Ayón defendiéndole y comete la imprudencia de dar dos pasos hacia su derecha para luego fintar hacia su izquierda botando. El gancho acabó dentro de la canasta, pero los pasos de salida fueron señalados.

Después, llega una jugada precipitada del Madrid en la que hay varios lanzamientos de tres precipitados por parte del Madrid que se convirtieron en rebotes ofensivos para los de Laso. Al final, Carroll anotó de tres desde una esquina y puso el partido 84-83. Luego, Andorra se puso 86-83 con dos tiros libres y llegó el momento más tenso de todos. Llull sube la pelota ante Albicy, que le presiona tanto que le obliga a pisar la línea del centro del campo. El campo atrás es claro y los dos árbitros, el de cancha y el del lateral, parecen tener la visibilidad suficiente como para pitarlo, pero se equivocan y dejan seguir el juego. Después, triple de Randolph y empate a 86.

Esto no fue el final del partido, aunque pudiera parecerlo. De haber pitado ese campo atrás, casi seguro que el Madrid habría acabado perdiendo ese partido, por lógica y tiempo, pero Andorra dispuso de una jugada de ataque rápida y la falló. Esto no es excusa para el mal designio arbitral, pero las quejas amargas no pueden ir sólo por ese lado. Y más cuando ni los propios jugadores de Andorra ni su entrenador vieron claramente ese campo atrás ni lo reclamaron. No es excusa, repito, para justificar que no se señalara. Para eso están los árbitros. Pero la derrota no puede ceñirse a esa acción, y más teniendo en cuenta que Andorra llegó a desperdiciar una renta de 12 puntos arriba (36-48, minuto 23).

Tras ese final, hay cinco minutos de prórroga en el que el Madrid anotó 13 puntos por siete de MoraBanc Andorra. En rebotes, el club blanco sumó 57 (42 defensivos, 15 ofensivos) por los 43 de los andorranos (34 defensivos, nueve ofensivos). Los porcentajes de tiros de campo de MoraBanc Andorra también son peores que los de los madridistas. Algo de culpa tendrán de su propia derrota. Si ese campo atrás en vez de darse en el minuto 40 se da en el minuto 18 y acaba en el mismo acierto de tres de Randolph, la puntuación madridista sería la misma y las quejas no tan amargas.

Jugadas polémicas hay en todos los partidos. Una falta mal señalada en el minuto cuatro, unos pasos no pitados en el minuto 15… Ejemplos de infracciones en las que el trío arbitral se puede equivocar lo mismo en ACB que en LEB o cadetes. Sí, Llull hizo campo atrás, es evidente. Sí, MoraBanc Andorra habría ganado el partido seguramente de ser señalados. Pero desmerecer el trabajo en la remontada del club blanco y hablar de robos y conspiraciones resulta inaudito en este caso. Hoy seguirá la Copa adelante y habrás más polémicas, pero seguro que no tan sonadas como la de Sergio Llull.

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