¿Cómo calculan las casas de apuestas las probabilidades en el basquet?

Las apuestas deportivas se han convertido en un anexo casi indispensable al disfrute del deporte como espectadores. Tanto es así, que incluso en las ciudades más pequeñas encontramos locales destinados a este tipo de actividad en los que personas de todas las edades y sexo acuden a hacer sus pronósticos, sean como parte del apoyo a su equipo o deportista favorito, sea simplemente por la emoción de acertar.

Esta práctica, de todos modos, no es algo nuevo, e incluso en películas tan antiguas como la famosa My Fair Lady podemos comprobarlo. Pero con el auge del internet para todos, y sobre todo con la aparición de los smartphones, se ha popularizado mucho, sobre todo en la modalidad en directo, y ya es muy habitual ver instaladas diversas apps de pronósticos. De hecho, es muy fácil apostar en la experimentada William Hill o jugar en Betfair Casino, que se anuncia en televisión desde hace ya tiempo y que ofrece tanto pronósticos deportivos como juegos tipo ruleta o blackjack. Otros que están triunfando en el mundo de las apuestas son Bet365, muy metida en el fútbol, o Sportium, quien tanto en locales presenciales como en internet es conocida hasta por los menos interesados en el deporte.

Pero ¿cómo calculan las casas de apuestas las probabilidades de uno u otro equipo para que les salga rentable y a la vez los jugadores también salgan ganando? Detrás de las cuotas que se reflejan hay un exhaustivo estudio en el que el azar es lo que menos interviene. El azar, o la suerte, se reserva al momento exacto del partido, en el que no podemos prever ciertas lesiones, reacciones espontáneas o incluso la climatología del momento. Aquí es donde interviene el azar, lo que hace que los pronósticos no sean 100% fiables, pero el resto de factores son tenidos en cuenta no sólo por profesionales expertos sino también por ordenadores dedicados exclusivamente a ejecutar estos cálculos.

Así, se tienen en cuenta las características de cada jugador individualmente, no sólo en el momento presente, sino a lo largo de su trayectoria profesional. Su cuadro médico, la alineación para un partido concreto, o quién forma la plantilla con quien competirá el equipo, también afecta mucho. El estado anímico de cada jugador, que hará que este acuda con un talante u otro al evento, también es importante. Luego estos mismos datos se tienen en cuenta a nivel de equipo. Por supuesto la cancha, el clima o la gastronomía de la ciudad donde se disputará el partido son variables a tener en cuenta, es decir, todo lo que pueda afectar si es que no se juega en casa y se sale de las rutinas alimentarias y demás factores que conforman la zona de confort.

Los mismos técnicos realizan cálculos muy similares de cara a cada nuevo partido, y se tiene en cuenta la clasificación en las diferentes ligas y campeonatos de las dos partes intervinientes y de sus trayectorias en la temporada, pero además, para las apuestas, se consideran los eventos futuros y los del resto de equipos que disputan la liga en cuestión, ya que muchas veces la estrategia es poner todo el esfuerzo en un partido clave, que no tiene por qué ser precisamente el que se está a punto de jugar, para avanzar en la clasificación y llegar al final de la temporada con muy buenos números. Tal vez no merece la pena ponerse en el riesgo de lesionarse en un partido contra un club relativamente accesible si el siguiente es uno de los mejores posicionados, ya que para esa ocasión, todos los miembros del equipo deben poder dar lo mejor de sí mismos.

Es por esto que, cuando se trata de dinero, los profesionales dedicados al cálculo de probabilidades ponen sumo cuidado en aproximarse lo máximo posible al resultado final. Por supuesto, hay que dejar un margen para la emoción, pero el conocimiento de todo factor que afecte a las cifras de un jugador o equipo se tendrá en cuenta para rentabilizar al máximo la estadística.