Contracrónica de una presentación ACB ¡¡Nocturna!! ¡¡en el Wizink!!

¿Qué se creían? Que no iba a haber contracrónica de la presentación vivida esta noche en el Wizink Center, pues sería faltar a nuestra cita anual y eso sí que no se puede hacer, así que vamos con ello.

Lo primero que tenemos que decir es que, cuando uno descubre por primera vez la convocatoria, no le queda más remedio que poner cara de haba, por un lado en horario nocturno cuando siempre ha sido por la mañana y, por otro, ver que es en el WiZink Center en vez de en la sede de Endesa, aunque claro, uno echa la vista atrás y se acuerda de la movida con los piquetes informativos que, lógicamente, encuentra lógica al cambio de ubicación.

Vayamos al lío y la primera sorpresa que uno se encuentra es encontrar a los jugadores invitados sin la ropa de juego, vamos, como si uno se encontrara en el metro a Jaime Fernández, Darío Brizuela, Nicolas Laprovittola o Pierre Oriola, por poner unos cuantos ejemplos, así que no sé yo qué gracia, por ejemplo les haría al patrocinador, a mí, personalmente me pareció raro.

Después de un poco de retraso en que todo el mundo se acomodara, los VIPS en unas mesitas a pie del escenario y la chusma (ergo yo mismo) nos colocamos por los alrededores, empieza el espectáculo con David Broncano y Beatriz Jarrín (que Dios me perdone, pero la he conocido hoy).

Bien, pues Broncano estuvo bastante mejor que el año pasado, no tuvo que tirar mucho de esas bromas que a unos pueden gustar y a otros no tanto, porque los jugadores estuvieron excelentes, desde Sadiel Rojas con los paparajotes murcianos, a desmitificar algo tan duro como es dejarte fuera de un Mundial según explicó Jaime Fernández o a Moussa Diagné haciendo boxeo con el presentador, todos estuvieron de diez y fueron parte básica en animar el show.

Por su parte, Jarrín, desde una posición más secundaria, se encargó de hablar con los asistentes VIPS y también estuvo bien así como nada cargante, digamos que en su justa medida.

No obstante, en toda gala, todo tiene su pero, el sonido dejaba mucho que desear (no sabemos cómo se oyó por televisión) y buscar un ambiente cálido en un recinto tan grande, resultó harto complicado y ya, si queremos rizar el rizo de lo imposible, nos hubiera gustado que se hubiera aprovechado más las canastas con alguna filigrana, no solo con Broncano intentando un tiro desde medio campo, alguna chorradita, aparte de los vídeos proyectados, hubiera animado mucho el ambiente.

Para terminar, podemos decir que estuvimos ante un espectáculo sobrio, sin demasiada espectacularidad, pero correcto, entretenido sin llegar a ser cargante y con una pareja que demostraron buen feeling en conectar con el público.

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