Cuando el respeto brilla por su ausencia con Facu Campazzo

No les voy a convencer de nada, lo de Facu Campazzo, en mi opinión, no pasa de ser una falta normal y que, por arte de magia, ante la lesión de Tornike Shengeila, fue sancionada como antideportiva, algo que, como usted y yo sabemos, no habría pasado si el pívot georgiano no hubiera tenido tan mala suerte con su apoyo en la rodilla.

Para mí (y supongo que para cualquiera que haya jugado un poco al baloncesto aunque haya sido a nivel ínfimo como fue mi caso), la situación tiene poca lectura, un base ve a un pívot botando en contraataque y confía en su velocidad y en su punto de gravedad más bajo para atacar al balón en el bote, situaciones que muchas veces se saldan con personal del defensor y que, en otras ocasiones, nos deja una acción para la galería de esas que se enseñan en los clínics, pero, en ambos casos, todo son situaciones del juego absolutamente normales cuando hablamos de un juego de contacto donde hay enormes diferencias físicas entre los cinco jugadores que están en la cancha.

Acciones donde hay contactos fuertes y que pueden resultar fatídicos hay cientos en cada partido de baloncesto, por ejemplo, en ese mismo encuentro, una acción del propio Shengeila con Tavares en el poste bajo, casi estuvo a punto de llevarse la cara por delante del caboverdiano y, como afortunadamente no pasó nada más allá del golpetazo, la cosa no pasó a mayores.




Sin embargo, lo que realmente preocupa es la caza sin cuartel que se ha realizado (y se está realizando) a Facu Campazzo, no ya desde propios baskonistas, a los que imagino que debe doler como ves cuando un equipo te pasa por encima de forma tan arrolladora en tu propia casa, donde tienes puestas las ilusiones de una Final Four dificilísima de acceder, sino de otros muchos representados en diferentes aficiones como pueden ser del Estudiantes, que han visto caldo de cultivo para dispersar atención de sus problemas propios para fijarse en el vecino y, para mayor abundamiento, con un derbi fijado para este domingo entre ambos.

Dicen que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, según el sabio refranero español, así que lo mejor es que sigamos disfrutando de espectáculos como ayer dio el Real Madrid en el Buesa Arena y sonriamos con esas barbaridades que se dicen en las redes sociales sobre la intencionalidad en lesionar de uno de los mejores jugadores que ha pisado esta temporada la liga española y que, en vez de estar orgullosos de ellos, le ataquemos a la primera que se nos ocurra.

Por cierto, para terminar, no se rasguen las vestiduras cuando lean tuits de gente que, por desempeñar una profesión tan digna como la de periodista, debamos creer que no pueden tener más aprecio a un equipo que a otro, porque una cosa es ser objetivo y otra imparcial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies