Danke Dirk, “el mejor europeo de todos los tiempos”

41.21.1

Es difícil resumir en un artículo una carrera tan larga y laureada, tan llena de momentos para la historia, de récords inalcanzables y de decepciones que hicieron al alemán el jugador que ha sido y que este año se despide de la NBA. No vamos a entrar en discusiones sobre si es el mejor europeo, internacional, ala-pívot o cualquier nombre que se pueda poner detrás, porque probablemente lo sea, o al menos para muchos, incluso más después de repasar su trayectoria en estas líneas que le dedico.

PALMARÉS

  • Campeón NBA (2011)
  • Subcampeón NBA (2006)
  • MVP de Liga Regular NBA (2007)
  • MVP de las Finales NBA (2011)
  • 4 veces en el quinteto ideal NBA (2005, 2006, 2007, 2009)
  • 5 veces en el segundo quinteto ideal y 3 veces en el tercero
  • Campeón del concurso de triples All-Star (2006)
  • 14 veces All-Star y seleccionado para el All-Star de novatos
  • 1522 partidos en la NBA (3º)
  • 31560 puntos (6º), 11489 rebotes, 3651 asistencias, 1982 triples (11º) en la NBA
  • Bronce en el Mundial con Alemania (2002) y MVP
  • Plata en el Europeo con Alemania (2005) y MVP
Dirk Nowitzki alcanzó la cima de su carrera en 2011 con el título y MVP de las finales

SUS COMIENZOS EN LA NBA

Podríamos adentrarnos más atrás en la carrera de Dirk, desde sus progresos con el tenis o el balonmano hasta su época en el basket antes de llegar a la NBA, o su fichaje frustado por el Barcelona en la ACB, pero dejémoslo solo en esta mención.

En este punto de su carrera, justo cuando dio el salto a la NBA, cabe mencionar un lema que está siendo el elegido en su retirada: “41.21.1”, en honor a su dorsal 41, sus 21 temporadas en la liga, y su fidelidad a una sola franquicia, los Dallas Mavericks.

Aquí es cuando los más detallistas entran en juego para recordarnos que, durante apenas unos minutos, Dirk Nowitzki “defendió” los colores de otra camiseta, y es que fue elegido como pick 9 por Milwaukee Bucks en el draft de 1998, junto a otros compañeros como Olowakandi (#1), Mike Bibby (#2), LaFrentz (#3), Vince Carter (#5) o Paul Pierce (#10). Aquella noche Dirk fue traspasado a los Mavs junto a otra, a la postre, leyenda como Steve Nash.

Además, su dorsal 41 no fue fruto de su deseo personal, ni mucho menos. Su número de la suerte era el 14, el que sí lució en Alemania, pero ni los Bucks (retirado) ni los Mavs (en uso) podían dárselo, por lo que optó por el 41 que tan simbólico es hoy día.

El 41 de Nowitzki llegó tras la imposibilidad de poder lucir su querido 14

Y el panorama que se encontraba Dirk a su llegada no era para nada idílico. En su primer año se iba a encontrar un lockout que acortaba la liga a 50 partidos, en una franquicia que llevaba 8 años sin pisar Playoffs y que no cambió la tendencia con él en el equipo (14-36). Además, sus números no acompañaban en un curso que a punto estuvo de acabar con el sueño de Dirk, que se planteó volver a Alemania.

Pero su suerte iba a cambiar con la compra de los Mavericks por Mark Cuban, actual propietario y principal valedor del talento que tenía Dirk, en quien siempre confió ciegamente. En ese año mejoraron bastante, tanto él como el equipo, pero no fue hasta 2000-2001 cuando volverían a Playoffs 11 años después. Y tanto que cambió, pues conseguirían meterse en Playoffs los siguientes 12 años y 15 veces en 16 años, un dato solo a la altura de la increíble racha de los Spurs, su bestia negra, quienes fueron sus verdugos en cuatro de estas 15 ocasiones.

EL DÍA QUE ESPAÑA CONOCIÓ A DIRK NOWITZKI

Aunque en la siguiente sección voy a volver un año atrás de esto, hagamos un inciso para hablar de la historia de Dirk Nowitzki y la selección alemana de baloncesto. No pretendo recordar su trayectoria como estoy haciendo con la NBA, pero si quisiera destacar un momento que probablemente recuerden muchos de los españoles como recuerdo yo.

Quizá algunos españoles ya conocían sobre Nowitzki mucho antes que yo, como en el Europeo de 2001 cuando España le ganó el bronce a Alemania (43 puntos de Dirk), o en el Mundial de 2002, cuando el bronce se lo llevó Alemania tras eliminar a España en cuartos. Pero ninguno de ellos fue tan ajustado como en aquellas semifinales del Europeo de 2005, con un Nowitzki decisivo en el adiós de España. Este fue el momento en el que un chaval de 14 años por aquel entonces como yo, y supongo que muchos españoles, conocimos a la leyenda de Dirk Nowitzki.

EL PUNTO DE INFLEXIÓN

Podríamos decir que el punto de inflexión en la carrera de Dirk llegó con la marcha de Steve Nash en 2004 y su primera final NBA en 2005. Los Mavericks seguían mejorando año tras año y cogiendo experiencia en Playoffs. Pretendían hacer un equipo aspirante al campeonato, pero mientras lo buscaban se les marchaba Nash como agente libre. En 2004 Dirk anotaba 53 puntos ante los Rockets, la máxima anotación de su carrera. Precisamente los Suns de Nash serían quienes dejaran fuera a los Mavs de Dirk en semifinales de conferencia.

Y siguiendo la tendencia de mejora, en 2005 iban a luchar por lo que llevaban años buscando. En semifinales de Conferencia pudieron, esta vez sí, con los Spurs, siendo Nowitzki el héroe en el 7º partido. Y en la final del Oeste tomaron venganza de los Suns y les tumbaron para redimirse de la eliminación el año anterior. Todo parecía salir perfecto, estaban superando obstáculos que siempre se les habían resistido, ese año parecía ser el año.

Dirk Nowitzki y Dwyane Wade participarán en el Juego de las Estrellas de 2019, en homenaje a sus trayectorias.
Nowitzki y Wade se han enfrentado en dos finales de la NBA

Y todo se ponía de cara en esa final, contra los también primerizos Miami Heat. Los Mavs vencían los dos primeros encuentros y tenían el tercero prácticamente hecho, pero Dwyane Wade emergió como héroe para vencer ese encuentro y liderar el 4-2 final para los de Miami. Nadie duda hoy día que ese 3º encuentro fue clave y que la derrota tuvo mucho más valor anímico y determinó las finales.

CAER Y LEVANTARSE, UNA Y OTRA VEZ

Cuesta creer la manera en la que se levantó Dirk de la derrota en las finales de 2005, especialmente conociendo el desenlace de nuevo triste e injusto con el alemán. Con 67 victorias en la liga, los Mavericks quedaban líderes en la NBA y batían la mejor marca de su historia, mientras que Dirk Nowitzki lograba coronarse como MVP de la temporada regular promediando un 50-40-90 por primera vez en su carrera. La mejora cada año del equipo seguía produciéndose y, tras perder la final de 2005, solo podría mejorarlo ganar el campeonato. Pero nada más lejos, pues los Warriors sorprendían 4-2 en primera ronda a los favoritos Mavs, logrando tumbar como 8º clasificado al mejor equipo de la liga.

Stephen Jackson, Matt Barnes, Baron Davis, Al Harrington
Los Warriors (#8) de 2007 sorprendieron a los Mavs (#1)

Llegados a este punto, Dirk tuvo un gran momento de bajón y casi depresión solo consolado por su inseparable Holger Geschwindner, el hombre que le convirtió en estrella desde que se conocieran en Alemania y ha sido siempre su maestro. Ambos se embarcaron en una escapada a Australia, donde Dirk pudo olvidar sus batacazos pasados y despejar la mente para volver a levantarse, más fuerte que nunca.

LA RECOMPENSA AL ESFUERZO

Nadie dijo que levantarse de tales obstáculos en su carrera fuera fácil. Los tres siguientes años de Nowitzki iban a ser muy similares, llegando a las primeras rondas de Playoff sin hacer demasiado daño. Volvían a hacer movimientos en la plantilla, como la llegada de Jason Kidd, años más tarde clave, pero se empezaba a hablar de fin de ciclo y de que Nowitzki ya no volvería a tener una oportunidad de anillo nunca más.

Pero esa oportunidad llegó en 2011 cuando nadie apostaría por ello. Terceros en el Oeste, arrasaron 4-0 a los Lakers (2º) en semifinales de conferencia, con un espectacular despliegue de triples y un marcador de 122-86 en el cuarto encuentro. También tumbaron rápido a OKC en la final del Oeste, 4-1, y volvían a las finales ante un equipo contra el que Dirk tenía una cuenta pendiente, Miami Heat.

Dirk Nowitzki tuvo su propio Flu Game, ante las risas de LeBron y cía

En esos Heat seguía Dwyane Wade, pero ahora eran mucho más. Con el Big3 que formaba junto a Chris Bosh y LeBron James, los de Florida eran claros favoritos al título, como se vio en los siguientes años con varias finales y títulos para ellos.  La historia quiso devolverle su momento a Dirk, que en un cuarto encuentro que algunos denominaron “The Flu Game 2.0″ como comparación al de Michael Jordan, un Nowitzki enfermó puso el 2-2 en Miami, para liderar la remontada de los Mavericks hasta el definitivo 4-2 en Miami, dándole la vuelta a la historia que 5 años antes le había privado de ganar el campeonato.

Como gran seguidor de Nowitzki y los Mavericks, recuerdo perfectamente esta final y sobretodo ese último partido. Me levanté a verlo, a pesar de tener clase unas horas después. Al conseguir la victoria, mientras todos los jugadores celebraban el triunfo en la cancha abrazándose, Dirk se fue corriendo a llorar al vestuario, él solo. Fue el momento más humano del que había sido un extraterrestre en la pista, y por lo que se llevó el MVP. Me quedo con su canasta ante Chris Bosh en la remontada del 2º encuentro, no fue la más difícil ni la más bonita de las finales, ni de su carrera, pero sí la más importante posiblemente, pues valió un anillo más tarde.

SUS ÚLTIMOS AÑOS

Si bien es cierto que el nivel no cayó estrepitosamente, los siguientes años de Dallas fueron a peor. Cuatro apariciones en Playoffs en cinco años, cayendo todas en primera ronda, antes de estas últimas tres campañas de sequía aún abierta que Dirk no podrá cerrar. Sus nombramientos en la prensa en los años recientes han venido más por batir récords personales que por los logros del equipo. Este último año ha logrado superar a Chamberlain como 6º máximo anotador, además de jugar su 21º temporada en la NBA (récord) y todas ellas con la misma franquicia (pionero).

Doncic es el elegido para la era post-Dirk

La llegada de Luka Doncic ha abierto la esperanza para el futuro de la franquicia. También europeo, también traspasado en el draft y también con el apoyo de Cuban como hombre destinado a hacer historia en el club, Doncic para ser el relevo de Dirk en su despedida. Con el fichaje de Porzingis, los Mavericks pretenden volver a formar un equipo ganador a base de talento europeo.

UN ADIÓS CON LA CABEZA MÁS QUE CON EL CORAZÓN

El destino ha querido que su adiós llegue junto al de Dwyane Wade, con el que tantos momentos para la historia ha compartido y hemos repasado. Sin embargo, Wade ha seguido mostrando cifras notables, a pesar de haber confirmado su retirada desde el principio de temporada. Para Dirk, quien desde hace un par de años ha dado un paso atrás por la reconstrucción del equipo, ya no solo salarialmente, sino en minutos y rendimiento, se pensó hasta su anuncio oficial que podría incluso seguir, pero el momento parecía ser el perfecto para decir adiós. Ya batiendo a Chamberlain y sin apenas opciones de llegar a Jordan, con el récord de temporadas en una franquicia, con un contrato que acabará con los 41 años recién cumplidos de Nowitzki, y tras ver las despedidas que ya le habían hecho algunos estadios, especialmente emotiva la del Staples con Doc Rivers al frente de los Clippers, haber seguido un año más habría significado dejar en vano esos momentos que ya le habían preparado la gente que le quiere. Es por eso que Dirk, en parte obligado por el contexto, ha decidido retirarse ya.

El fade-away a una pierna, el tiro indefendible de Dirk

Nos deja un jugador único, alguien que puede afirmar orgulloso haber cambiado la historia del baloncesto, un ala-pívot alto (2,13 m) capaz de brillar lejos del aro con un gran tiro lejano y capaz de dejar la huella de la que pocos pueden presumir: un estilo de lanzamiento propio, pues nadie puede pensar en el famoso fade-away a una pierna sin acordarse de Dirk, y así seguirá siendo durante toda una eternidad.

Por todo esto y mucho más, DANKE DIRK

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