De responsabilidades, culpabilidades e incompetencias de Pérez Pérez

Seguro que muchos de ustedes han podido leer la entrevista a Pérez Pérez, colegiado de la final de la Copa del Rey y, si piensan igual que yo, llegarán a la misma conclusión, prácticamente dice que somos nosotros quiénes le tenemos que pedir disculpas.

Les prometo que, leyendo la entrevista, estoy intentando entrar  en la cabeza de uno de los protagonistas que cometió una de las mayores meteduras de pata en la historia de la ACB y es que, al final, siempre se vuelve a lo mismo, metiendo en el mismo saco un error garrafal cómo fue el no ver la falta de Randolph a Singleton con la incompetencia de contentarse con dos imágenes malas (teniendo once) para decidir, nada más y nada menos, que una finalísima de Copa del Rey por quién sabe qué razones, llámese presión ambiental, tensión de últimos segundos o, simplemente, miedo, así que poco podemos esperar ya del resto que sigamos leyendo.

Dice no sentirse culpable (aunque sí responsable) porque no hubo mala intención en su decisión, es decir, la misma teoría que yo podría usar si me salto un semáforo y atropello un peatón por estar mirando el móvil, así que siempre podría ir al Juez y decir que no soy culpable de lo que pasó porque no era mi intención atropellar. Pues no, señor Pérez Pérez, usted y Juan Carlos García González sí son culpables de lo que pasó y encima se defiende tirando de demagogia con frases como la de “Vivimos en un país en el que se perdona la corrupción y a esto se le ha dado una trascendencia mucho mayor que la que realmente tiene” que solo usa para intenta evitar la incompetencia mostrada.

Finalmente ¿Qué esperaba que hiciera el Real Madrid? Ese mismo club al que deja usted caer como responsable del revuelo que se ha formado, ¿Que diera la callada por respuesta? ¿Qué dijera que era un simple error arbitral después de haber dispuesto de diez cámaras para ver con nitidez la jugada y que no quiso usar por quién sabe qué razones? Parece que le cuesta entender que no solo estamos hablando de un error de ver o no una personal, ha puesto en entredicho todo un sistema competitivo y un Instant Replay que cuesta miles de euros para que esto quede solo en agua de borrajas.

Desgraciadamente, sabemos que todo esto ya ha quedado en la nada, ambos ya han vuelto a arbitrar y se acabó el castigo, pero, de igual forma que un jugador sabe cuando ha llegado el momento de su retirada, igual lo debería saber también un árbitro, aunque me parece que, en este caso, hemos chocado con un muro.

 

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