Un día con Lolo Sainz

No podía dejar escapar la ocasión. No todos los días se presenta en tu ciudad el considerado como uno de los dos o tres mejores entrenadores de la historia de nuestro país, alguien que es leyenda de nuestro deporte y un hombre que siempre ha tenido un trato exquisito conmigo y con nuestra web.

Y así fue, me presenté, gracias a la invitación de Manuel Laborda, en la Antigua Fábrica de Harinas de Albacete que acogía el Demo Day Albacete. Emprendedores, historias de éxito y superación, para poder presenciar y disfrutar en directo de Lolo Sainz, alguien al que siempre he admirado.

Su historia de éxito en el baloncesto servía como una metáfora perfecta para los emprendedores. Sin embargo, dentro de la búsqueda de ese éxito, hubo momentos muy duros en los que el amargo sabor de la derrota se cruzó en su camino, como la final perdida en los últimos segundos frente al Partizán con el inolvidable triple de Djordjevic. Lolo Sainz: “Aquella derrota nos llevó a buscar soluciones e innovar. Cambiamos cosas y el equipo, después de esa adversidad, consiguió reponerse y  tres meses después ganamos la liga”.

Asimismo se define como un ganador, por eso cuando le propusieron desde la cúpula blanca ser el general manager del Real Madrid después de 14 temporadas al frente del primer equipo, no le pareció muy buena idea, y al año siguiente acabaría fichando por la Penya. “Terminé mi ciclo en el Real Madrid no porque quisiera yo, sino porque quisieron ellos, a pesar de que acababa de ganar una copa del rey y una competición europea. Sin embargo no había feeling entre la directiva y yo”. Su llegada a Badalona generó una enorme expectación en el municipio catalán, que veía como el que había sido su máximo rival, era ahora su principal aliado.

“Un día salí a pasear junto a mi mujer, por la calle del Mar, que mide 800 metros y es donde están todas las tiendas. Recuerdo que tardamos tres horas en hacerlo, cuando lo normal son 15 minutos. El motivo es que toda la gente salía de sus tiendas y me transmitían su deseo de hacer un equipo ganador. Todo el mundo vivía por y para el Joventut”. En Badalona se encontró con un magnífico grupo de jugadores que necesitan un empujoncito para alcanzar el éxito. “Ellos mismos se tenían que creer que eran unos excelentes jugadores, como así lo eran”. Sin duda que lo consiguió, ya que se alzaron con el título liguero durante dos temporadas consecutivas.

No obstante, todos estos logros alcanzados con el Joventut, estuvieron a punto de truncarse debido a un primer encuentro con la directiva del equipo un tanto accidentado. “Hicieron una comida estupenda y el presidente, para quitar un poco la tensión que se había generado después de mi fichaje, me dijo: Tú Lolo, no te preocupes, si quedamos sextos o séptimos da igual, lo importante es que seas feliz aquí. Mi mujer, que sabe como soy yo, se puso muy nerviosa y empezó a inquietarse. Recuerdo que le dije: Marita nos vamos, porque un equipo que me ficha para ser sexto que coja a cualquiera de la calle. A mí me ficháis para ganar”. Al final todo fue un malentendido y se solucionó, pudiendo continuar con su exitosa carrera en la Penya.

De su etapa en Badalona destaca el enorme papel que hizo en la sombra Corny Thompson, al que considera el otro líder, ya que él no quería figurar porque creía que ese rol era para la gente del club, como Villacampa o Jofresa. Las características que debe tener un líder entre los jugadores según sus propias palabras, son que sea una persona de confianza y sobre todo que sea leal. Ese papel en el Real Madrid lo desempeñó brillantemente Juan Antonio Corbalán.

En cuanto a su paso por el equipo de la capital, recuerda que cuando Drazen Petrovic jugaba en la Cibona, lo odiaba. Un día, después de su fichaje por el Real Madrid, le preguntó al genial jugador que cuántas veces creía que le había insultado. Drazen le contestó: “Creo que unas 5000 veces”. Finalmente, Lolo Sáinz nos desvela lo que hacía el genio de Sibenik al finalizar cada entrenamiento y el impacto que causó en los niños madrileños. “Al terminar de entrenar, todos los jugadores españoles salían disparados para ducharse e irse, sin embargo él me decía: Lolo, ¿puedo hacer tiro? y hacía 500 lanzamientos a canasta, porque sabía que tenía un defecto, que consistía en que no sabía automatizar demasiado bien su ejecución de tiro. Los dos o tres chavales que había en la grada se dedicaban a pasarle el balón, y al concluir, Drazen les daba 100 pesetas a cada uno. Pues bien, al día siguiente había más de 200 niños. Creo que tuvimos que hacer una selección, porque era imposible. Drazen fue un gran profesional la temporada que estuvo en Madrid”.