Dimitris Giannakopoulos, alguien tenía que decírtelo

Durante los partidos de playoff entre el Real Madrid y Panathinaikos, su dueño Dimitris Giannakopoulos volvió a criticar la actuación arbitral amenazando incluso con abandonar el cuarto encuentro si volvían a perjudicarle, algo que finalmente no ocurrió. Que se queje del arbitraje el propietario de un equipo griego…

Desde que veo baloncesto hay unos cuantos equipos a los que se les ha temido por varias cosas, muchas de ellas por lo que eran capaces de hacer en el rectángulo de juego, pero también había otras que poco tenían que ver con el juego y sí con la dificultad de jugar en una cancha en la que para un árbitro debe ser muy complicado pitar una falta a favor del equipo visitante, porque nunca parece que puedan tener la certeza de salir de allí en una sola pieza.

Uno de esos equipos es Panathinaikos, ganador de tres de las últimas doce Euroligas, con jugadores de lo mejorcito que ha habido en Europa, con carácter para no dar nunca un partido por perdido y con un pabellón, el OAKA, en el que tenemos la sensación que cada vez entra más gente y hay más ruido.

El Real Madrid, en concreto, son muchas las veces que ha ido hasta allí y se ha tenido que volver con cara de tonto después de perder un partido en el que no fue inferior al conjunto griego pero que determinadas decisiones arbitrales les habían perjudicado. Como si cada uno de los 20.000 griegos que se encuentran en las gradas fueran los que toman la decisión de cuándo es falta y cuándo no lo es, mientras que el trio arbitral se limita a aceptar las peticiones de los hinchas.



Y resulta que el propietario de ese equipo, que tantas veces ha ganado de aquella manera, ha tenido la valentía de recalcar, durante varias veces en el transcurso de la eliminatoria, que existía algo parecido a un entramado que han organizado entre unos cuantos para perjudicar a Panathinaikos y beneficiar al Real Madrid.

Tal vez desconozca que los partidos no los ve él solo, somos muchos los aficionados que hemos podido ver las imágenes de los cuarenta minutos de cada encuentro y parece que Dimitris Giannakopoulos viva en una realidad paralela, porque en ninguno de los partidos el Real Madrid ha sido favorecido por el arbitraje, en absoluto. Ha pretendido que el seguidor neutral y la propia organización de la Euroliga se pusieran las mismas gafas con las que él ha visto los partidos para presionar y que cada decisión arbitral fuera a su favor, como suele pasar en Grecia.

En el tercer partido ganó el Real Madrid por calidad, intensidad, esfuerzo físico, preparación del partido y por un señor que tras más de ocho meses sin pisar un terreno de juego hizo un último cuarto inolvidable, histórico. En el cuarto encuentro más de lo mismo, pues desde el inicio se vio que equipo era mejor y merecía llegar hasta la Final Four sin necesidad de ser ayudado por nadie más que su afición.

Así que, Dimitris Giannakopoulos, para la próxima, si es que la hay, déjese de conspiraciones para que ganen los de blanco o pierdan los de verde y si cae derrotado por un equipo liderado por alguien que ejemplifica al 100% lo que es el baloncesto en particular y el deporte en general, admítalo, que no ha perdido por una decisión arbitral, sino porque le ha ganado en el campo el equipo de la mejor representación del deporte, del mejor jugador de Europa, Sergio Llull.

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