Dos grandes dentro y fuera de la cancha: Radoncic y Tavares

Imaginaros un pabellón de deportes repleto de chicas y chicos de un club de baloncesto esperando la hora fijada para el comienzo de la presentación de la temporada. Imaginaros la expectación, la impaciencia propia de los chiquillos, las ganas de ser protagonistas por una tarde… Máxime cuando saben que va a haber sorpresas…Estar a la altura no será fácil. El listón está muy alto y las expectativas son máximas.

Pues en este marco aparecen por el pabellón dos jugadores de la primera plantilla del Real Madrid Baloncesto que consiguen hacer felices a todos, que permiten cumplir sus sueños a todos los componentes del club, haciendo gala de una exquisita humildad.

Durante las casi dos horas que permanecen en el pabellón se integran totalmente en el acto. No escatiman sonrisas, palmadas, selfies y cariño para nadie. Parecen dos componentes más del club. Participan en la gala, aceptan obsequios, chocan las palmas de sus manos con cada jugador cuando son presentados, forman parte de la foto oficial y se prestan a firmar autógrafos con una paciencia infinita.

No hay foto de ningún jugador en la que no aparezca una sonrisa de esta pareja de cracks. No se puede cambiar por nada la cara de felicidad y entusiasmo de cada jugador. Es impagable el cariño y la atención que prestan a cada uno de los jugadores.

Y cuando son preguntados por los consejos que les darían a las chicas y chicos que les están viendo, con esa admiración propia de cuando tienen a su lado a sus ídolos, responden aquello que a cualquier buen entrenador de formación le gustaría escuchar de sus bocas: esfuerzo, trabajo, respeto a los compañeros y, sobre todo, estudiar, pues el baloncesto  no debe ser lo único en la vida.

Hasta ayer solo veía en estos dos profesionales a dos excelentes jugadores de baloncesto. A partir de ahora, cuando ocupe mi asiento habitual en el Wizink Center veré, además, a dos personas extraordinarias. Dos personas que refuerzan mi idea de que los que formamos parte de una manera u otra de este maravilloso deporte somos especiales.

Y lo que os acabo de contar no es un sueño. Es real. Muy real. El pabellón es el Pabellón Multiusos del Instituto Veritas. El club es Basket Veritas Pozuelo. Y las sorpresas son Dino Radoncic y Edy Tavares, dos grandes dentro y fuera de la cancha, que ya forman parte de la historia del club y ocupan un lugar muy importante en los corazones de todos sus componentes.