Dos motivos claros para ser soldados de Toñejo (y no por el juego)

No nos queda más remedio, se acabaron las medias tintas, desde hoy vamos a la guerra con Anthony Randolph y es que el esloveno, americano o cómo quieran llamarlo nos ha hecho quererle y no ha sido por su juego.

Aquí hemos criticado más de una vez la actitud de Randolph, no nos han gustado algunas de sus formas cuando las cosas no le han salido bien, con esos cruces de cables que le han llevado al banquillo por obra y gracia del maestro Laso quedándose allí durante largo tiempo y viendo como otros compañeros ocupaban su lugar en la rotación.

Pero este año, algo ha cambiado en Toñejo (sobrenombre con el que es conocido en el vestuario blanco), ya que, si bien ha habido algún momento de debilidad en su comportamiento (quién esté libre que tire la primera piedra),  ha demostrado que, más allá de la concentración exhibida, la cual ha ido en aumento exponencial a su rendimiento, la realidad nos ha mostrado otro Randolph en el que se ha quitado esa fama que tenía de ir demasiado a su bola y, para demostrarlo, les dejamos dos motivos que pudimos ver ayer en el partido ante Fenerbahce.

El primero de ellos fue tras la espectacular primera parte del Madrid ante Fenerbahce, tanto del propio conjunto, como él de forma particular con sus 15 puntos anotados y que, a pregunta del periodista, solo se le ocurrió contestar “eso no vale una mierda si no ganamos” y digo yo, ¿cuántos hablan con esa sinceridad y solo con una frase? La verdad es que tan pocos, que hasta el propio comentario sirve como noticia y que demuestra lo que es el Real Madrid, un equipo donde el interés particular queda por debajo del general, así sin más.

El segundo motivo nos habla de su relación con Llull, algo que podríamos hacer creer que habría más distancia entre ellos por razón de luchar por protagonismo en el campo, quedó más que resuelta con su declaración de ayer:

“Me encanta jugar con Sergi Llull. Lo dije desde el día que llegué aquí y es el tipo con el que amo jugar: hacer tiros locos, hacer jugadas y simplemente ser Llull”.

Dos pinceladas de la importancia de Randolph en el equipo, dos motivos para hacernos soldados de Toñejo e ir a la guerra sin coger prisioneros.

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