El Estudiantes paga caro el parón en la visita de Unicaja

El Movistar Estudiantes ha caído derrotado ante Unicaja de Málaga por 57-72 en la vuelta a la competición tras las ventanas FIBA.

El Unicaja de Málaga se ha impuesto a Movistar Estudiantes (57-72) en un partido de logaritmos bajos e imprecisiones constantes y en el que el cuadro estudiantil fue a remolque prácticamente de principio a fin. Si bien es cierto que llegó a colocarse a tan solo un punto en el tercer cuarto, la intensidad de McCallum y el acierto de Salin y Brooks condenó a los de Salva Maldonado, que no tuvieron su día desde más allá de 6’75.

El cuadro estudiantil arrancaba su andadura en el encuentro sin Sylven Landesberg en cancha, duda hasta última hora por un proceso gripal. Quizás auspiciados por la ausencia de su máximo anotador, o quizás a causa de la falta de ritmo competitivo tras el parón por las ventanas FIBA, Estudiantes sufría en cancha casi desde el salto inicial. El acierto de los hombres grandes de Unicaja -¡y de Sasu Salin!- destrozaba a los de Salva Maldonado, incapaces de conectarse al partido. La diferencia de fluidez entre los ataques de ambos equipos era evidente, y ni la salida de Landesberg logró cambiar la dinámica. El problema, evidentemente, estaba en defensa. Pese a que el resultado al final del 1Q no era tan demoledor como podría haberlo sido (13-20), se antojaba imprescindible cambiar muchas cosas de cara al segundo acto.

Las cosas, sin embargo, lejos de mejorar, empeoraron en los primeros cinco minutos del segundo parcial. Estudiantes, incapaz de seguir el ritmo que McCallum le ponía al encuentro, anotaba un único punto en la primera mitad del cuarto, permitiendo a Unicaja abrir una brecha más que contundente (14-31). El 1/14 en T3 con el que concluía la primera mitad ayudaba a comprender lo sucedido. No obstante, Unicaja tampoco se mostraba especialmente acertado en esa faceta estadística, y sus repetidos intentos de sumar desde esa distancia, permitían a Estudiantes volver a salir vivo de un cuarto en cuyos minutos finales los de Maldonado parecían querer reaccionar (28-35).



El paso por vestuarios pareció sentar bien a un Estudiantes que empezó, por fin, a encontrar el aro desde su distancia favorita. Después de haber ido perdiendo de dieciocho puntos, los locales estaban metidos de lleno en la lucha por el partido, y gran parte de la culpa la tenía la muñeca de Nik Caner-Medley. Ello, sumado a una evidente mejora defensiva, permitía a Estudiantes colocarse a tan solo un punto, mostrando una cara opuesta a la de la primera mitad del choque. Tras un final de cuarto de imprecisiones en ambos aros, el cuadro local encaraba el parcial definitivo por detrás en el luminoso, pero con sus opciones intactas (42-47).

En el arranque del último cuarto, la intensidad de McCallum volvía a amenazar con condenar al cuadro estudiantil. En poco más de minuto y medio, los de Joan Plaza, aferrados al acierto de su play maker, volvían a abrir brecha, superando la decena de ventaja en el luminoso. Ante tal situación, Salva Maldonado, consciente de que el partido no les perdonaría más desconexiones, paraba el partido buscando la reacción de los suyos. Sin embargo, el hecho de haber ido todo el partido a remolque parecía pesar entre las filas colegiales, y remontar la barrera psicológica de los diez puntos se antojaba una hazaña, sobre todo con Brooks haciendo de las suyas. Dejándose llevar en los compases finales, la brecha no hizo más que aumentar y Estudiantes caía derrotado ante Unicaja por un contundente 57-72 final.