El Madrid que nunca muere por mucho que quieran matarlo

Pese a las sensibles bajas que está teniendo el Madrid desde el comienzo de temporada, el equipo sale a cada partido con la firme intención de ganarlo, peleando hasta el final aunque marche abajo en el marcador. Nunca lo den por muerto.

Son cada vez más numerosos los encuentros en los que los pupilos de Pablo Laso acusan las bajas, sobre todo de los hombres altos, y los despistes ofensivos y defensivos al comienzo de los partidos que le llevan a jugar a contracorriente muchos minutos de las segundas partes. Es evidente que la intensidad al principio de las disputas debe mejorar, saliendo desde el minuto 1 a tratar de marcar el territorio, pero lo que es irreprochable es la casta (por no decir otra palabra) que tienen estos jugadores para no dar nunca un partido por perdido.

En los últimos años siempre se ha tenido cierto respeto a algunos equipos del este de Europa por tener la capacidad para reinventarse en el transcurso de un partido y remontarlo en las últimas posesiones del mismo, pues son grandes equipos y en cualquier momento, sin que lo espere el rival, meten una marcha más y se acaban llevando la victoria. Y esto lleva ocurriendo, desde hace tiempo, con el Real Madrid, pero teniendo esta temporada más mérito, puesto que faltan varios jugadores referencias del club.

Hay dos factores determinantes por los que este equipo tiene más vidas que el resto de mortales. El primero de ellos es la dirección de campo de Pablo Laso llegados con una diferencia en el marcador en contra a los últimos minutos de los partidos. La zona 1-2-2 hace unos años y la 2-2-1 esta temporada son determinantes para agitar el encuentro, jugar rápido y crear confusión y precipitación en los rivales. Claro, que la moneda tiene cara y cruz, y no siempre sale el lado que busca el entrenador vitoriano, pero sí un gran porcentaje de las ocasiones, lo que le permite al equipo llegar con vida al último minuto.

El segundo factor determinante no es otro que los jugadores. Todos preparados para ejecutar el plan establecido desde el banquillo, siendo algunos de ellos imprescindibles para que salga bien. Carroll tira en cuanto pueda, Doncic defiende a hombres altos sin permitirles recibir y dirige el ataque, Felipe pelea cada rebote hasta ganarlo y Rudy hace todo a la vez, el balear es el eje de estas defensas, manda a todo el equipo hacia delante, busca que el rival no pase campo por colocación, mete manos para robar por velocidad, anticipa los movimientos por inteligencia y enciende a sus compañeros y aficionados por carisma.

Cuando todo esto ocurre los rivales tiene un problema. “Ibamos ganando por una diferencia considerable, no parecía que pudieran reaccionar, ya estaban muertos”; eso pensaban, pero nada más lejos de la realidad. Para que el Madrid de Pablo Laso muera hay que matarlo muchas veces hasta que suene la bocina final.

Con remontadas como la del pasado domingo, el mensaje que manda el equipo es claro para los aficionados, no dejen de creer en estos jugadores ni en el entrenador, no se marchen antes de finalizar el partidos y no se bajen del barco cuando vienen mal dadas, este Madrid no se rinde así que no lo den por muerto nunca.

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