El Real Madrid conserva al pívot clásico

El equipo merengue sigue viento en popa a toda vela en esta nueva temporada. Una única derrota brilla en el balance de toda la temporada dejando unas sensaciones de superioridad clarividentes. Y en gran parte, toda esa buena racha procede de la gran labor que se está haciendo con los hombres grandes de la plantilla.

Con la marcha de Doncic hacía falta buscar otra fuente de anotación sin quemar a Sergio Llull o a Jaycee Carroll. Y el staff de Pablo Laso lo ha encontrado en sus pívots. Aunque siempre se ha echado en cara al entrenador vasco no saber jugar con hombres grandes, es uno de los pocos técnicos que emplea a interiores altos y móviles pero que siguen el perfil clásico.

El baloncesto, como cualquier otro deporte, evoluciona a medida que avanza el tiempo. Bien por motivos puramente deportivos, o por otros más relacionados con el marketing y el espectáculo, el jugador interior ha ido perdiendo poco a poco peso. Literalmente. Hombres de menor potencia, más velocidad, mejor mano y más tendencia a tirar desde lejos de la pintura. Lo que siempre ha sido un ala-pívot, o incluso un alero, pero con el calificativo de “cinco”.




Pero estas primeras semanas de temporada han respaldado la idea de que el pívot tradicional tiene hueco, y mucho, en el baloncesto actual. El primer nombre que salta a escena es el de Ayón. Jugador alto de 2,07 metros y que apenas lanza fuera de la pintura. El ‘Titán’, de hecho, es uno de los mejores en el poste bajo y así lo ha demostrado. Ayón está promediando más de siete rebotes por partido, el segundo que más en el Madrid.

Y es que por delante tiene al gran Tavares. 2,20 metros y, pese a no tener la corpulencia del pívot clásico, sí que mantiene el perfil. Palmeos, tapones y mates fáciles en la pintura. Un jugador con escaso movimiento con el balón en la mano y cuyos lanzamientos lejos de la zona suelen venir casi de forma obligada por la defensa rival. Sus datos, además de los 7,4 rebotes de media, lucen 17,7 créditos de valoración por encuentro en ACB.

El último “cinco” puro que se encuentra en la plantilla del Real Madrid es Kuzmic, y más de lo mismo. Posteo en la pintura, rebotes y limitación de peligro en la pintura. 2,14 metros de altura y 7,4 de valoración media en los cinco partidos en los que ha tenido presencia.

Pero, si se abriera el abanico, los interiores de Pablo Laso no harían más que ganar peso. El ejemplo de Randolph, Deck o Felipe Reyes hablan por sí solos. Los tres, además de crear peligro a media distancia o desde el triple, han demostrado en las últimas semanas ser capaces de adaptarse al juego de interior puro trabajando desde el poste.

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