El Real Madrid traspasa la responsabilidad al Barcelona

Ganar el primer partido de una serie final tiene un plus. Quien golpea primero da un fuerte paso anímico adelante, que se acrecienta aún más si se consigue en terreno rival, al recuperar el factor cancha. Por eso pienso que el Real Madrid ha traspasado, al menos temporalmente, la responsabilidad al Barcelona, que mañana no puede permitirse volver a fallar.

Esta mañana me ha extrañado la poca presencia de medios en el entreno madridista. Aunque personalmente lo agradezco porque así puedo observarlo con más intimidad, con más complicidad.

Así que me he podido fijar con esmero en las caras de la expedición madridista. Y lo primero que he detectado es esa serenidad que te ofrece la victoria. Caras alegres, pero concentradas. Alegría inmensa, pero controlada. Satisfacción por el trabajo realizado, pero pensando ya en el siguiente partido. Cansancio, pero entrenando para recuperar las piernas.

Así lo ha ido refrendando Adam Hanga en su comparación en rueda de prensa: “Solo es el 1-0. Ganar dos veces seguidas contra el Barsa es complicado. Hay que aguantar, no queda otra. Un último esfuerzo. Hay que recuperar bien. Ajustar cosas”,

Solo rompía este buen ánimo la tristeza por la lesión de Randolph. Nos dice al respecto Hanga: “Ayer pudimos cenar con él. Acaba de marcharse a Madrid. Este año no sé qué más nos puede pasar. Le envío un abrazo muy fuerte”. Mientras escribo estas líneas el Real Madrid ha emitido un comunicado informando que “se le ha diagnosticado una rotura completa del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda”. Qué mala suerte y qué pena, “Toñejo”.

Mientras comenzaba el entreno he podido ver a Abalde cuidándose con mimo sus pies. A Alocén con más ganas de balón que un niño y muy cómplice con el resto del equipo. A Llull concentrado, carcomiéndose por no poder estar al cien por cien, charlando con Taylor. A Lolo Calin aconsejando a Tavares, Pepe Blanco charlando con Rudy y Chus Mateo preparando algo con Causeur.

Y ya comenzado el trabajo hoy el jefe era Juan Trapero, el preparador físico. Lo jugadores seguían sus órdenes en un claro entrenamiento de recuperación y estiramientos, ante la atenta mirada del resto del equipo técnico, Alberto Herreros y Felipe Reyes,

Pero los que sin duda van a tener trabajo a destajo hoy van a ser los fisios. De hecho, a Gabi Deck ni siquiera se le ha visto sobre el parqué, y tanto Yabusele como Poirier han pasado directamente a sus manos.

Y de cara al segundo partido yo pienso como Hanga: “Espero un partido muy distinto. Muy físico de ellos. Hay que seguir”. Pues eso, espero un Barcelona muy distinto, herido en su orgullo. ¿Pesará más sus ganas de revancha o su responsabilidad? Mañana tendremos la respuesta. De lo que no tengo duda es que el Real Madrid, una vez más, volverá a competir.

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