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El TAV llamado Miquel Salvó

No busquéis precedentes porque no los hay, nadie había hecho el camino relámpago de este jugador. En tan solo 36 meses ha pasado de vestirse para jugar en EBA a estar bajo los focos de la ACB. ¿Qué tiene de especial? Trabajo, humildad y talento. Os presento a Miquel Salvó, ¿no le conocéis? Por lo pronto quedaros con su nombre.

Podríamos compararle con un meteorito o un relámpago, pero este jugador es de tener más los pies en el suelo. A pesar de su rápido ascenso deportivo transmite mucha calma. Por lo que un TAV (Tren Alta de Velocidad) encajaría más con su perfil. Un camino rápido. Por dentro encontramos a una persona tranquila, una persona que no le ha importado viajar para encontrar su hueco. ¿Te subes al tren de su historia?

Miquel nació el 3 de noviembre de 1994 en Vilanova i la Geltrú, una ciudad costera a 40 kilómetros de Barcelona. Empezó a jugar con esa pelota naranja de la forma más natural y sin saber que ese pequeño balón sería parte importante de su vida, “me apuntaron mis padres a baloncesto en las extraescolares del colegio. A mí me gustaba más el fútbol, pero me picó el gusanillo y ya no cambié nunca”.

Sus inicios fueron en el club de su ciudad, de sus amigos, de su gente…En el club Samà, “los recuerdos son muy buenos. Jugaba con los de un año más y el hecho de jugar con tus amigos en tu ciudad era lo mejor. Disfrutaba mucho”, asegura el joven Miquel Salvó que buscó su sitio en el club de sus amores. Tras varias pruebas logró entrar en el FC Barcelona, en una cantera solo apta para gente con talento. Fueron años de combinar instituto, horas de coche, viajes, partidos… Desde los 12 a los 16 años, pero la ilusión que tenía el pequeño Miquel era gasolina 10plus y podía con todos esos esfuerzos que tenía que hacer por absorber toda aquella experiencia y crecer como jugador.

“En el Barcelona conocí a gente increíble, que son mis amigos ahora de por vida y me enseñaron muchas cosas. Fue una experiencia formativa brutal. La cantera es el motor de este deporte y una cantera tan potente como la del Barsa me ayudó mucho a ver el basket de manera diferente. Aparte del baloncesto te enseñan valores, ideas de vida…”, asegura un Salvó que no esconde tampoco que después de no seguir en el Barcelona necesitó volver a sus raíces y que alguien volviera a transmitirle esa confianza que se desdibujo en él.

Villanova su nacimiento y su resurgir

Ese “alguien” fueron Xavi Lazaro y Xavi Canales, de Vilanova. “Son dos entrenadores que me han ayudado muchísimo. Son los que, cuando volví del Barsa, me dieron la confianza que necesitaba, porque venía un poco desanimado y cansado del basket. Ellos son los que me impulsaron otra vez cuando volví a casa y los que me dieron esa confianza que necesitaba para engancharme otra vez a este deporte”.

Un deporte al que quería pertenecer. Probó suerte en la Liga Belga y volvió a su tierra con la idea de que iba a luchar por su carrera. En esa búsqueda otro nombre fundamental,  Berni Álvarez de Tarragona. “Él me dio ese plus, me enseñó detalles y apostó por mí cuando nadie lo hizo. Había acabado en EBA, quería jugar en LEB Plata y no tenía equipo porque no apostaban por mi y él lo hizo. Me dio la confianza y me lo dio todo. Me ayudó muchísimo y estoy muy agradecido”.

Con la magia de la humildad y la fuerza del trabajo hizo que ese niño, que empezó con una extraescolar, estuvo cuatro años en la cantera del Barcelona, recuperará la confianza en su tierra y fuera creciendo a pasos agigantados. Sí, hasta llegar a los 2,05 cm, pero no nos referimos a eso.

Una apuesta que creció como la espuma. De ahí paso a LEB Oro con Oviedo, una ciudad y un club sin duda fundamental para Miquel. “El año pasado tuve a Carles Marco y a Javi Rodríguez que han sido de lo mejor que he tenido yo nunca. Me ayudaron desde el primer día y me dieron confianza. Me han marcado mucho, me han enseñado muchas cosas, hoy en día estoy haciendo muchas cosas que me enseñaron ellos”, asegura el jugador catalán que alberga también en Oviedo su mejor recuerdo del baloncesto. “Fue la final de la Copa Princesa del año pasado, creo que fue de lo mejor de mi carrera sin duda. Con un equipo increíble, que nos entendíamos muy bien, había muy buen rollo. Logramos clasificarnos cuando nadie se lo esperaba. Y por cómo fue el partido, conseguí el MVP, eso hace que lo recuerdes de forma especial. Ese día fue brutal y en mi carrera lo voy a recordar siempre. Además la gente de Oviedo hizo que todo el año pasado fuera más especial”.

“No me gusta ponerme objetivos”

Hasta llegar al sueño, tener un contrato de la ACB encima de la mesa. “Cuando firme el contrato lo fui a celebrar con mi familia y mis amigos. Estaba muy contento. Para mi jugar en esta Liga es lo más. Una Liga que siempre la he seguido por la televisión, jugar contra gente como Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes… En pabellones increíbles, es un sueño hecho realidad pero (ahí aparecen los pies y el suelo) lo llevo con calma. Soy una persona muy tranquila y me lo tomo como si fuera un año más. No me pongo objetivos ni me doy falsas expectativas a mi mismo”.

“Sí que si miras mi trayectoria y te asusta un poco y te sorprende pero yo soy un tío que vive muy en el día a día, tranquilamente, y tampoco me fijo mucho. Cada año me lo tomo igual, con la misma filosofía, hago lo mismo. Es baloncesto y voy a jugar. Siempre intento dar el 100%”. Un Miquel Salvó que sabe lo importante que es la nueva regulación de ascensos y descensos, “a partir de ahora habrá muchos equipos de oportunidades como puede ser el nuestro, que nos han dado la opción a Dani Pérez, Joan Pardina, Fakuade, Xabi Oroz, yo mismo… A jugadores de LEB Oro, de demostrar nuestro nivel en la ACB”.

“Este proyecto sin Porfi no sería posible”

Una ACB que se le ha presentado con el conjunto donostiarra, maravillado por la ciudad, “San Sebastián es brutal. Es una ciudad increíble, vivir aquí es una gozada, es de la mejores ciudades, me habían hablado muy bien de ella y lo corroboro”. Y feliz en el GBC, “estoy muy contento con el equipo. A parte de tener grandes jugadores, son grandes personas, que esto es lo mejor. Me está sorprendiendo mucho el equipo y todo lo que podemos ofrecer. En pretemporada sin Porfi, ya rendíamos a un alto nivel, y ya con él, estamos maquillando más las jugadas”. ¿Cuáles son los puntos fuertes de este GBC? “El hambre que tenemos todos, algunos de consolidarse en la Liga, otros de empezar en ella… Ese hambre nos va a hacer ganar partidos y también perder, pero luchar vamos a luchar todos. Y dentro de la pista nuestro punto diferencial es la versatilidad que tenemos, muchos jugadores pueden jugar en diferentes posiciones”.

“Porfi lo es todo. Es el jefe, el profesor…Este proyecto sin Porfi no sería posible. Tengo constancia que hace mucho trabajo para todo el club. Creo que es una referencia. Y para nosotros es importante que nos enseñe su idea de juego. Hasta el momento está funcionando muy bien y creo que su filosofía se puede adaptar muchísimo a nuestro estilo de juego. Valoro mucho la forma de transmitir el mensaje y la idea de juego que él quiere. La manera de motivarte y de involucrarte en el equipo lo hace muy bien y eso hace que nos sintamos integrados, motivados y con mucha confianza”.

Respecto a sus sensaciones, Miquel asegura que “me estoy encontrando muy bien, estoy muy contento, si juegas minutos es lo mejor. Espero seguir igual o mejor. No me marco ningún objetivo. Porque luego si no se cumple te quedas un poco defraudado contigo mismo. Yo soy de ir partido a partido y vamos viendo, si sale bien, seguimos, si sale mal, seguimos también. No te puedes rendir”.

Miquel Salvó, compagina su vida como jugador profesional de baloncesto con ser estudiante de magisterio, educación primaria, “es cierto que cuesta compaginarlo. Entrenas mañana y tarde y lo último que quieres hacer cuando llegas a casa es ponerte a hacer trabajos de la Universidad o estudiar. Pero hay que hacerlo, porque cuando acabe el baloncesto, que no es para siempre, es importante tener unos estudios para tener más carrera lejos de la deportiva”.

Una carrera que por lo pronto en el baloncesto, a sus 22 años no tiene precedentes. No es de objetivos, ni tampoco de fijarse en el futuro, pero el futuro le mira a él. ¿A dónde le llevará su tren de alta velocidad? Por ahora a San Sebastián donde tiene un contrato de 2+2 con el GBC, el equipo de las oportunidades, donde Miquel Salvó hace cosas como está en su primer año en la ACB. Lo dicho, quedaros con su nombre.

 

 

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