El triunfo de la humildad, el compromiso, el trabajo y el carácter

Desde el principio de las Ventanas FIBA hasta la final de la Copa del Mundo se ha hecho un recorrido que debe enorgullecernos más incluso que la medalla de oro. Unos jugadores, del primero al último, que se han convertido en un ejemplo de todo lo bueno que tiene que tener un deportista.

Si en noviembre de 2017 nos dicen todo lo que iba a pasar en los siguientes meses, creo que nos habría costado creérnoslo, al menos a mí. Empezaban las famosas ‘Ventanas FIBA’ y la selección española las afrontaba con una plantilla muy circunstancial, con la ausencia de casi todos los jugadores que teníamos en mente como los mejores de España.

El camino fue mucho más bonito y glorioso de los que imaginábamos. Un grupo de jugadores en los que poca gente confiaba retrataba a todos aquellos que pensaron que esta forma de clasificación dejaría fuera a nuestro país, tal y como ha ocurrido con otras selecciones. Pero no fue así. Sabiendo que muchos aficionados no iban a ver esos encuentros, sabiendo que había gente que ni tan siquiera conocía que estaba jugando España y sabiendo que la mayoría de ellos, o incluso ninguno, iba a tener la posibilidad de viajar a China a jugar el Mundial, lo dieron todo por ganar cada partido. Humildad.

Llegamos al verano de este año y empezaron a caerse jugadores que parecían fijos en la convocatoria. Pau Gasol por lesión, Abrines por la situación personal que arrastraba desde meses atrás y Sergio Rodriguez, Ibaka y Mirotic por otras razones que a ellos les parecería de peso suficiente como para renunciar en un momento clave y casi crítico para la selección, porque había que clasificarse para los JJOO de Tokio en el que seguro todos sí querrán estar.

El resto sí dio un paso adelante. Marc Gasol jugó hasta muy tarde la pasada temporada, pero quiso estar aunque a veces no fuera al 100%. Ricky Rubio firmó un nuevo e importante contrato en verano pero se había perdido otros torneos por lesiones y a este tenía que acudir, lo necesitaba. Los Hernangómez tienen un año por delante en el que se juegan su futuro en la NBA, pero renunciar a la selección no fue una opción. Madridistas y culés jugaron hasta la extenuación, muchísimos partidos a un nivel altísimo, culminando la temporada con una final de ACB física y psicológicamente agotadora, pero tampoco dudaron. Y hay que hacer especial énfasis en Rudy Fernández, quien iba a afrontar este campeonato por primera vez como capitán de la selección pero le tocó antes pasar por un verano muy difícil a nivel personal. Él no dio un paso atrás, ellos no renunciaron aun teniendo motivos para hacerlo. Compromiso.

Entonces llegábamos al comienzo del Mundial y Scariolo dejaba claro que no siendo la selección con más talento que había llevado España a un torneo, tocaba tirar de otros argumentos para llegar lo más lejos posibles. La Familia tenía que estar más unida que nunca a nivel moral y en el campo dejarlo todo en cada defensa, dando igual el nombre y el palmarés de cada uno, todos siendo un equipo que funcionaba a la perfección. Y no solo en defensa, también en ataque, donde hemos visto a un equipo que ha utilizado múltiples variantes para hacer daño al rival. Trabajo.

Por último, si este conjunto de jugadores quería obtener el resultado más alto había que sobreponerse a todo y a todos. Llegó el partido de Italia al que temíamos y fueron capaces de dar el paso que empezaba a hacer el camino. Luego nos encontramos a la favorita, Serbia, en un partido que algunos consideraron intrascendentes pero que era clave para la motivación del equipo. Polonia, Australia y Argentina. Cada partido con varias historias y batallas que afrontaron y ganaron. Carácter.

Por todo ello esta selección no solo ha ganado una medalla de oro en una Copa del Mundo, también se ha ganado el respeto y reconocimiento de los aficionados y siempre guardaremos en nuestra memoria este torneo no solo por ganarlo, sino por cómo lo han hecho.

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