El veterano y el júnior son el ejemplo de salvación para Mejri

Decir a estas alturas de la temporada que el fichaje de Mejri es un fiasco no es faltar, ni mucho menos, a la verdad, el tunecino está lejísimos del nivel que se le esperaba y solo queda esperar un cambio o…¿un milagro?

Salah Mejri llegó al Real Madrid en octubre del año pasado, su carta de presentación no era mala, ni mucho menos, cuatro años en NBA con una media de 10 minutos de juego (que pueden parecer pocos, pero que en aquellos lares te garantiza un contrato en condiciones), una excelente participación en el Mundial de China con promedios de 16 puntos y 10 rebotes, además de algo muy importante, conocía a muchos de sus compañeros, al entrenador y al entramado de la casa blanca tras estar allí desde el 2013 al 2015, ¿Qué podía salir mal aparte de que le daba al Real Madrid la sensación de tener el juego interior más devastador de toda Europa?

Sin embargo, lesiones aparte, sobre todo esa fractura de stress de sus primeros días, no hemos visto, en absoluto al Mejri que esperábamos, quizás seguimos un poco con ese chip de que todo lo que venga de la NBA es bueno y lo que realmente ocurre, es que la diferencia entre la liga americana y lo que se juega en Europa, no es solo con la diferencia de sueldos. Desde sus primeros días, Mejri realizaba un intento de juego que no convencía para nada a Laso (y sí al estilo de Carlise en los Mavs), es decir, amenaza exterior y poca lucha dentro de la zona.

Lo peor para el tunecino es la desubicación en la que parece encontrarse cuando está en la pista, algo muy diferente a no hacer un buen partido, como así le ha pasado a Laprovittola en alguna ocasión, las sensaciones que transmite son malísimas, de no saber qué hacer en el poste bajo,  de ser casi un coladero para sus rivales sin intimidar lo más mínimo, aparte de que en ataque no da ninguna sensación de peligro y pocas veces (por no decir ninguna) en sus escasos minutos de juego, es una opción para el equipo.

Vemos difícil la recuperación del jugador a estas alturas de la temporada (firmó solo por un año) y si en algo podemos creer, es que su única opción de llegar a coger más importancia en el Madrid pasa por tomar el ejemplo del más joven y del más veterano en la plantilla de Laso, por un lado Felipe Reyes, alguien al que llevamos jubilando desde hace unas cuantas temporadas y que, ayer mismo, fue el revulsivo clave para que el Madrid se volviera a conectar en el encuentro y se llevara finalmente la victoria, su brega, su lucha por el rebote y sus errores, por qué no decirlo, son esas cosas que hacen que Laso siga confiando en el veterano capitán cuando, tras las lesiones sufridas en esta temporada, daban a entender que iba hacia el ostracismo.

El otro ejemplo nos lleva, indefectiblemente a Usman Garuba, el alcarreño ha sabido reponerse a empezar la temporada en ACB con miles de halagos y pasar, en poco tiempo, a ocupar fondo de armario durante muchos encuentros e inclusive no ir convocado. Ahora, con las lesiones de Randolph y el escaso protagonismo de Mejri, ha encontrado su hueco en la rotación de Laso hasta el punto de ser básico en varias victorias del Real Madrid y que nos sigue dejando un prospect de auténtico futuro.

En ambos casos, la clave está en no desesperarse y seguir entrenando con el único objetivo de hacer lo que le pide el entrenador, pero no sabemos si Mejri, a sus 34 años, estará en disposición de ello y querrá pasar su segunda etapa en el club blanco con un recuerdo no demasiado bueno, en sus manos está (y en las de Laso).

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