Champions League 

Estudiantes sabe sufrir para volver a Europa

Movistar Estudiantes jugará la Basketball Champions League tras vencer en la prórroga al Donar Groniengen, campeón holandés, por 77-69 en un partido no apto para cardiacos.

La temporada ha empezado no apta para cardiacos en Movistar Estudiantes. El conjunto dirigido por Salva Maldonado debía hacer frente, en su primer partido oficial del curso, a la oportunidad de lograr una plaza en la Basketball Champions Leage y, para ello, solo valía ganar al Donar Groningen en el WiZink Center.

En el partido de ida, el campeón de la liga holandesa puso en serios problemas a un cuadro estudiantil que no pudo sacar más que un empate a 76 (sí, ¡un empate¡) de la cancha rival. Por esta razón, la única opción para seguir soñando por tierras europeas era una victoria. Una victoria que parecía querer tardar en llegar, pues el inicio de partido en el WiZink Center se retrasó más de media hora por un problema en el marcador y la publicidad -también con ganas de ser protagonista- hubo de ser retirada en mitad del partido para evitar tropiezos desafortunados. Problemas técnicos a parte, el cuadro estudiantil supo llevarse (¡sufriendo!) el partido ante un Donar Groningen que jugó a la perfección sus cartas y que llegó incluso a forzar la prórroga.

La primera mitad del partido podría definirse como un intercambio bastante parejo de golpes. Ambos conjuntos veían aro con más facilidad que acierto, lo cual denotaba el bajo nivel defensivo de estos primeros minutos. Pese a las imprecisiones, ninguno de los dos equipos encontraba excesivas dificultades para encontrar opciones ofensivas y ello convirtió al ataque en el protagonista absoluto de la primera mitad.

El Movistar Estudiantes, por su parte, hizo gala de una de las características que permiten identificar con facilidad a los equipos de Salva Maldonado y sobrevivió gracias, en gran medida, al tiro de tres. El cuadro holandés, mucho menos acertado en esa faceta, vivió del rebote ofensivo y la aportación individual de dos o tres jugadores especialmente acertados de cara al aro. Además, buscaron en todo momento imprimir ritmo al juego, demostrándose encontrarse mucho más cómodos en transición. Al descanso, y pese a que el marcador (47-40) pudiese confundir, en el partido no había nada escrito.

El paso por vestuarios no pareció sentarle demasiado bien a un cuadro estudiantil que tardó en reaccionar y se mostraba muy fallón de cara al aro, lo cual fue inteligentemente aprovechado por el cuadro holandés para volver a igualar las fuerzas. El partido y la eliminatoria, una vez más, volvían a empezar. Conscientes de la necesidad de que la reacción partiese de la defensa, los de Maldonado -aunque a fogonazos- apretaron las cuerdas atrás y demostraron que no solo los holandeses se sentían más cómodos sumando en transición. El público asistente, por su parte, también consciente de la necesidad de ir todos a una, entró en un partido que, hasta entonces, se había mantenido tibio en todos los aspectos. No obstante, el escaso nivel de acierto -11 puntos en todo el tercer cuarto- lastró toda buena intención colegial y, a falta de diez minutos, nadie era capaz de romper el empate que caracterizó a la eliminatoria de principio a fin (58-58). La otra cara de la moneda salió a relucir: los triples ya no entraban con tanta facilidad y el Estudiantes, en consecuencia, sufría.

Sumar se convertía en una tarea sumamente difícil y el reloj jugaba en contra de ambos equipos. Llegados al ecuador del asalto definitivo, el tanteo era de ¡¡¡3-1!!!, lo cual denotaba, entre otras muchas cosas, lo cara que iba a pagarse la plaza en la Champions League. Los minutos siguientes no fueron, ni mucho menos, más excelsos que los anteriores. Entre fallos, fallos y más fallos a ambos aros, el partido encaraba los últimos dos minutos con todo por decidir…

Con un resultado tan ajustado y un tanteo tan ostentosamente bajo, los detalles marcarían la diferencia y ambos equipos buscaron tirar de individualidades para hacerse con la victoria. Tan pronto un triple de Cook desataba la locura en el pabellón, como la réplica de Curry en forma de 2+1 sumía el ambiente en incertidumbre. Una técnica a Cvetkovic hacía temer lo peor, pero la eliminatoria, dada la igualdad demostrada de principio a fin, no podía acabar así… Con el corazón en un puño, y tras las pertinentes opciones de ambos para llevarse el partido, ¡¡llegó la prórroga!!

Los puntos se pagaban igual de caros en el tiempo extra, pero Estudiantes, empujado por su afición, supo imponer la nota de carácter que requería el encuentro. Cerrando bien el rebote y negando segundas oportunidades tras fallo al rival, el conjunto madrileño impuso una ventaja de seis puntos a poco más de un minuto del final, lo cual, tal y como se antojaba el partido, parecía un mundo. Landesberg puso en pie a todo un pabellón que ya celebraba la victoria con un mate y, aunque los holandeses aún trataron de poner la nota de suspense, los colegiales sentenciaron desde la línea de personal. El partido, tras cuarenta y cinco minutos de sufrimiento, concluía con un 77-69 que devolvía a Europa al Movistar Estudiantes.

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