A Estudiantes se le escapa sobre la bocina el partido ante Baskonia

El Movistar Estudiantes ha caído ante Baskonia por un ajustado 87-89 después de mandar en el luminoso durante más de 37 minutos. Una canasta sobre la bocina de Jason Granger sirvió para darle el partido a los de Pedro Martínez.

Al Movistar Estudiantes se le ha escapado sobre la bocina -¡literalmente!- el partido ante un Baskonia, que aunque ausente durante muchos minutos, supo llegar a tiempo. El último cuarto fue absolutamente determinante para el devenir del choque, dejándose ir los estudiantiles y reaccionando los baskonistas, los cuales remontaron una ventaja que había llegado a ser de 17 puntos en contra.

Los de Salva Maldonado protagonizaron un inicio de partido absolutamente apoteósico. En poco más de dos minutos, lograron endosar un parcial 11-2 a un Baskonia que no conseguía entrar en partido y se veía sobrepasado por el ritmo frenético que adoptaban los primeros compases. Pedro Martínez, forzado por la situación, paraba el partido con el objetivo de hacer reaccionar a los suyos y encontrar la clave para parar a un Sylven Landesberg desatado en el aspecto ofensivo. Liderados por sus 14 puntos, el cuadro estudiantil se permitía soñar con una gran victoria al final del primer cuarto (24-11).

El nivel no bajó en absoluto en un segundo parcial en el que Ludde Hakanson se convirtió en protagonista absoluto con cuatro triples sin fallo. El acierto de los locales se unía al desacierto absoluto del cuadro baskonista, el cual sufría para ver aro, especialmente desde más allá de 6’75. Al descanso, Estudiantes mandaba en el luminoso con una renta más que cómoda, la que sería la máxima del partido (51-37).

No obstante, el paso por vestuarios sirvió a Pedro Martínez para hacer reaccionar a los suyos. Liderados por un imperial Toko Shengelia, Baskonia se mostró mucho más fluido a nivel ofensivo, protagonizando un brillante cuarto desde el punto de vista anotador. Pese a todo ello, Estudiantes no bajó los brazos y, aunque sin la brillantez ofensiva de la primera mitad, logró marcharse por delante al cuarto definitivo (78-67).

La debacle definitiva, sin embargo, llegaría en el último cuarto. Los más de siete minutos que Estudiantes firmó sin anotar ninguna canasta en juego permitió a Baskonia acercarse mucho en el luminoso, al punto de devolver al mismo una igualdad que no existía desde el inicio de partido. A falta de tres minutos, el partido estaba por decidir. Landesberg tuvo la oportunidad de acercarse a la victoria desde la línea de personal, pero la moneda salió cruz. El que sí que acercó -¡y de qué manera!- a los suyos a la victoria fue un Jason Granger que, además de ser uno de los pilares de la remontada, vio aro prácticamente sobre la bocina de final de partido. Con tan solo dos décimas, el cuadro estudiantil no fue capaz de inventarse un palmeo y, la victoria, contra todo pronóstico dado el devenir del partido, se marchaba a victoria por un 89-87 final.