Felipe Dos Anjos, ACB y las expectativas desmedidas

Hoy traemos a Planetacb una firma invitada en la figura de José Luis Rodríguez-Mera, director de la web sillonbol.com  y que nos viene a hablar de alguien que conoce muy bien como es Felipe Dos Anjos tras seguir toda su temporada en el club de Oviedo.

El jugador brasileño, propiedad del Real Madrid, ha pasado la última temporada en Oviedo y ahora marcha a San Pablo Burgos en lo que será su debut en ACB, pero la pregunta está en el aire ¿Tenemos demasiadas expectativas con el pívot?

FELIPE DOS ANJOS, ACB Y LAS EXPECTATIVAS DESMEDIDAS

Por Jose L. Rodríguez-Mera R. @joselurr
Director de sillonbol.com

Todos sabíamos, al acabar la temporada pasada, que Felipe Dos Anjos se estaba despidiendo de Oviedo. Un año en la LEB Oro era parte de su etapa de aprendizaje, que le llevaría la temporada siguiente a ACB, en ese recorrido que, quizás, le lleve a la cima del baloncesto. Pero queda mucho que trabajar. Entonces, solo nos faltaba saber cuál sería el destino del jugador brasileño. Ahora ya lo sabemos: será el CB Miraflores, San Pablo Burgos para la ACB. Ahora, ¿qué podemos esperar del pívot en la ACB?

Para empezar, desinchar el “hype”. Dos Anjos está, ahora mismo, muy lejos de ser un pívot dominante en la Liga Endesa. Es más, ahora mismo está justo para ser un pívot de una plantilla de esa Liga. Echando un ojo a la configuración de la plantilla de Burgos, con Deon Thompson como clara referencia interior, más los consolidados allí Goran Huskic y Javi Vega, los minutos interiores parece que van a estar caros, y más si se confirma la cesión de Sebas Saiz. Así, parece que Felipe partirá, como mínimo, como 4º pívot en la rotación de Diego Epifanio. Partiendo de esa base, muy alejada de comentarios como el “one & done” de algunos que lo colocaban en la NBA la temporada 18/19 (su proyección en el draft actualmente no va más allá de una 2ª ronda profunda), a Felipe Dos Anjos solo le queda trabajar y trabajar para seguir una progresión que en Oviedo pareció estancarse en los últimos meses.

Cierto que fue partícipe de la gran temporada del Oviedo Baloncesto la temporada pasada en LEB, Copa Princesa mediante, pero también que su protagonismo fue decreciendo, principalmente por el crecimiento de un Mouha Barro que acabó asentándose como el pívot de referencia de los de Carles Marco y que se adaptaba como un guante al juego de los ovetenses, algo que a Felipe le acabó costando más tras un muy buen inicio de la temporada, cuando llegó a ser MVP de la jornada. Uno de los aspectos positivos del jugador es su facilidad para hacer números: 9 puntos por partido (reducidos a 6 en los playoff), con un 60% en tiros de campo, prácticamente el mismo porcentaje que en tiros libres, 6 rebotes y casi 1 tapón por partido. Su impacto en las estadísticas es prácticamente inmediato desde que aparece en la pista. Rápido de movimientos, no es un gran continuador en el 2×2, pero sí sabe leer las penetraciones de los exteriores para buscar el pase doblado o cargar con fuerza el rebote ofensivo, una de sus especialidades, para acabar en mate la mayoría de sus acciones, siendo dominador en el juego por encima del aro. En su debe, la falta de movimientos en el poste bajo para anotar en el 1×1: saca algún punto con el gancho con ambas manos o con lanzamientos a 2/3 metros del aro, recibiendo de cara, pero necesita desarrollar algún movimiento más efectivo al poste para convertirse en una amenaza mayor ofensivamente.

En defensa, sus virtudes saltan a la vista; sus largos brazos le convierten en un “stopper” en el centro de la zona, donde es capaz de cambiar la trayectoria de muchos tiros y cerrar la zona a base de tapones, especialmente llegando por detrás a la ayuda. Rápido para su altura, con él en pista la defensa del OCB se volvía siempre más agresiva que con Edu Sonseca, pues Dos Anjos era capaz de salir en el 2×2 a saltar sobre el hombre pequeño y ser capaz de recuperar a su hombre a tiempo, aunque en muchas ocasiones le costaba leer correctamente cortes y cambios defensivos, dejando agujeros preocupantes en defensa. En ocasiones, este exceso de agresividad le lleva a cometer faltas evitables a 7 u 8 metros del aro, al no ser capaz de controlar su cuerpo y evitar el contacto con el rival.

 

Pese a su envergadura, tiene un problema en un tren inferior que debe trabajar duramente durante el año, pues esa debilidad de piernas le hace recular en exceso ante pívots grandes, que consiguen meterle bajo el aro con excesiva facilidad, al igual que su tendencia a bajar los (enormes) brazos en lugar de mantenerlos siempre arriba, cometiendo así unas faltas que, además, parecía siempre más fácil pitarle a él que a los demás por eso de ser el “novato”. Errores que, poco a poco, irá corrigiendo con seguridad.

En definitiva, un gran “prospect”, pero aún lejos de convertirse en un 5 dominante. En su primera temporada en ACB, tendrá que ganarse minuto a minuto su presencia en la pista y, sobre todo, progresar en los entrenamientos. Su techo parece muy alto (aunque a día de hoy, no le veo potencial NBA y mucho por mejorar para poder ser parte de la plantilla de un Real Madrid), pero aún le queda mucho por recorrer. En Oviedo le despedimos con una sonrisa y el mejor de los deseos. Esperamos que en Burgos nos lo cuiden bien.

Y paciencia, mucha paciencia, pues no deja de ser un chico de 19 años con mucho, muchísimo baloncesto por jugar. Que nosotros lo veamos.

 

 

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