Final Four 2018. Previa del Fenerbahçe – Zalgiris Kaunas

Eliminatoria un tanto extraña la que enfrentará a turcos y lituanos. Descompensada a todos los niveles, Fenerbahçe es el actual campeón, está plagado de estrellas y es de los equipos más ricos de Europa. mientras, Zalgiris es la cenicienta de la Euroliga, plagado de jugadores semi-desconocidos y de los equipos con un presupuesto más bajo.

Será la primera vez que se enfrenten en una Final Four. Fenerbahçe cuenta con el manto de favorito por ser el actual campeón. Un proyecto sólido que se ha venido gestando durante años de la mano de Zeljko Obradovic y un buen caudal de dinero, porque para los turcos, todo lo que no sea sumar títulos es un fracaso. Zalgiris por el contrario ha cumplido con creces y pase lo que pase, su temporada habrá sido magnífica. Los de Sarunas Jasikevicius cuentan con el factor sorpresa si es que aún queda alguien capaz de sorprenderse con los lituanos, son el desparpajo y la frescura, un soplo de aire fresco entre la alta sociedad del baloncesto europeo.

Obradovic ha logrado rehacer un equipo que quedaba tocado con las bajas de dos de los mejores jugadores de la pasada campaña como eran Ekpe Udoh y Bogdan Bogdanovic. Wanamaker, Guduric, Thompson o Melli han llegado para dotar a la plantilla de mayor profundidad, para seguir aportando más capacidades individuales a una plantilla ya de por sí potente pese a las bajas veraniegas. Zalgiris que partía como una de las peritas en dulce se ha mostrado como un bloque sólido, compacto y capaz de practicar el mejor baloncesto de la fase regular. Liberados de presión, conscientes de sus virtudes y limitaciones, el éxito de Jasikevicius como entrenador ha sido el de hacer ver a sus jugadores cuáles eran sus límites, logrando así minimizar errores y facilitando la asignación de roles, algo básico para el buen funcionamiento del equipo. Juego coral, donde el liderazgo lo da el momento en el partido, donde el extra pass es parte fundamental del juego lituano y donde morir defendiendo es cosa de los cinco en cancha.

euroleague.net

Pese a la tremenda calidad que presenta el equipo turco, destaca la temporada de Jan Vesely. El checo compromete el juego rival desde sus 2.13 metros, combinando su envergadura con una velocidad de movimientos impropia de un jugador de ese tamaño. Intimidación, rebote y defensa que dan a Fenerbahçe un plus atrás, mientras que en ataque, pasa por ser el pívot de la Euroliga que mejor juega bloqueo y continuación. La velocidad de ejecución, las manos que posee para no desperdiciar ningún pase al ser doblado y su facilidad para jugar por encima del aro le hace capaz de promediar por encima de los doce puntos cada noche que juega, un cinco completo que además no es nada torpe para en caso de necesidad, buscarse sus propias canastas.



En Zalgiris, sobresaliendo en ese juego coral donde todos son importantes destaca Kevin Pangos. El base ha dado un paso adelante y en el equipo lituano encontró la estabilidad necesaria para rendir a nivel de estrella en la Euroliga. Con una facilidad pasmosa para desde el bote generar puntos o asistencias, Pangos se ha destapado como un gran director de juego, eligiendo que jugar en cada momento y evitando así que su equipo pierda la iniciativa ante la defensa rival. El americano aúna velocidad, habilidad y visión de juego y aunque peca en su capacidad defensiva, no quita para considerarle uno de los mejores bases de la competición.

De resto, Fenerbahçe suma nombres de mucha jerarquía, capaces por sí solos de “matar” a cualquier rival. De entre ellos y aparte de Vesely destacan los exteriores Sloukas y Wanamaker, ambos con unas condiciones extraordinarias para jugar a baloncesto, dos jugadores completos que rinden tanto en ataque como en defensa. Si bien Wanamaker es más físico y explosivo, carece de la lectura de juego y capacidad de pase que sí tiene el griego. Zalgiris tiene en el veterano Paulius Jankunas y en  Brandon Davis, ambos interiores, a sus mejores hombres junto a Pangos. Si Jankunas es capaz de abrirse y lanzar con acierto o asistir como cualquier exterior, Davis es un pívot más clásico, cuyas habilidades se reducen a situaciones en la pintura, donde su capacidad atlética y sus condiciones técnicas le hacen un jugador muy difícil de defender y un complemento adecuado para el lituano, pues le permite encontrar espacios en la zona ante el juego más exterior de Jankunas.

Se encontrarán en Belgrado dos equipos radicalmente distintos en todo, desde su filosofía como club hasta su forma de jugar, veremos quién triunfa, si el poderío y la veteranía turca o la ilusión y el no tener nada que perder de los lituanos.