Gabriel Deck, de jugar al basket con un volante de tractor al Real Madrid

La historia de Gabriel Deck, futurible del Real Madrid según han informado diversos medios, no deja lugar a dudas del carácter y del espíritu argentino que atesora y con un referente claro: Chapu Nocioni.

La información la descubrimos a través de una entrevista que la revista Gigantes hizo al argentino en diciembre de 2017 y donde su equipo de San Lorenzo de Almagro conquistaba la Liga de las Américas.

Este alero de dos metros, nacido en el pueblo de Colonia Dora, provincia de Santiago del Estero tiene una historia muy peculiar con el baloncesto, sobre todo con uno de sus aros:

“Mi hermano fue el primero que me impulsó a jugar al basket. Pero a mí más que nada me gustaba el fútbol. Y gracias a mi padre pude empezar. Cortó un volante de un tractor, lo dejó vacío por dentro, y lo puso como un aro detrás de mi casa, enganchado a un poste de una portería y a un tablón que había buscado. Así podía jugar con mi hermano”.

Y, como buen argentino, ama al fútbol y especialmente al River: “Jugaba de 9. Me gustaba mucho, pasaba muchas horas. El basket no me llamaba la atención. Ahora sigo viendo mucho fútbol, pendiente de los partidos. Soy aficionado de River”.




Pero a lo que importa, como jugador de basket, se describe así:

“Soy un jugador muy ofensivo. Puedo jugar en las dos posiciones, en la de 3 y en la de 4. No tengo problemas para defender incluso a un 2 o a un 5. Por suerte desde chiquito me ha tocado entrenar con gente muy grande y no tengo problemas en hacerlo. Estoy trabajando muchísimo en el tiro de tres puntos y también mi físico y mi dribbling”.

Por supuesto, el espíritu del Chapu Nocioni siempre está presente:

“El Chapu Nocioni  fue un jugador muy aguerrido, muy interesante sobre todo defensivamente. Ha hecho un gran trabajo en todos los equipos en los que ha estado, dejando el corazón, y yo quiero copiar eso. Me caracterizo por jugar fuerte, como él, y quiero hacer eso: ayudar al equipo. Soy muy competitivo y me gusta ganar”.

Y nos quedamos con una curiosidad, el por qué de su apodo “el tortuga”:

“En una concentración estaba el aire acondicionado puesto y yo estaba muy tapado. Solo se veía la cabeza. Y mi compañero empezó a decir: ‘mirá, la cabeza de la tortuga, la cabeza de la tortuga’. Y ahora casi todo el mundo me dice así”.