¿Garuba de 4 o Garuba de 5?

Las bajas de Thompkins, Reyes y Mejri han provocado que veamos a Usman Garuba compaginar las posiciones de ala-pívot y de pívot, haciéndolo muy bien en ambas situaciones como demostró en su debut en Euroliga. Pero, ¿en qué posición puede rendir mejor?

La explosión de Usman Garuba en el primer equipo del Real Madrid ya es un hecho y, por eso, Pablo Laso está depositando tanta confianza en él, dándole minutos importantes en casi todos los encuentros. Está empezando a repetir lo que lleva años haciendo en las categorías inferiores del club, alcanzando en varios partidos más puntos de valoración que minutos jugados y aportando mucho al equipo en ambos lados de la pista.

Dicho esto, hay dos Garuba diferentes. Uno aparece como ala-pívot, jugando más lejos del aro y aportando más que otros compañeros en la captura de rebotes. El otro se muestra como 5 puro, haciendo daño constantemente desde el pick and roll. Ambos Usman son rentables, pero los dos tienen más virtudes y algunas carencias.

Cuando el de Azuqueca juga como 4 se siente cómodo en defensa, pues tiene una velocidad y electricidad en cada uno de sus movimientos impropios de un jugador en esa posición. Puede defender a rivales expertos tiradores y a otros que buscan más jugar en el poste. Además, es un chico muy inteligente defendiendo en el lado débil, pues su intensidad, inteligencia y rapidez le permiten hacer muy buenas ayudas, consiguiendo robos de balón o intimidaciones a los penetradores.

El mayor problema como ala-pívot lo tiene en fase ofensiva. En los sistemas diseñados por Laso y su cuerpo técnico, esa posición la ocupa un gran tirador (Randolph y Thompkins), por lo que es habitual ver al 4 muy abierto en una esquina esperando recibir el balón para anotar de tres. Aquí Usman sufre porque su tiro no es especialmente bueno y en muchas situaciones queda fuera de la jugada, aunque en otras lo aprovecha para ir a la zona y terminar la jugada cuando el pívot le dobla el balón para que se cuelgue del aro.

El otro Usman, el que juega de pívot, es distinto. En ataque disfruta. Disfruta muchísimo. Juega a lo que él quiere y haciéndolo de la misma manera que lleva seis años dominando en todas las categorías desde que juega con la blanca puesta. Toca más balones y entra mucho más en juego gracias al bloqueo y continuación, donde parece un experto teniendo solo 17 años. Además, siempre está más cerca del aro para rebotear. Es en esa posición donde las estadísticas de Garuba suben sin darnos cuenta.

El problema en este caso lo tiene en su propio aro. Con su 2,01 tiene muy difícil defender a jugadores más altos y pesados. Hace lo que puede pero se ve superado en numerosas ocasiones, algo que mejorará con el paso de los meses pero que por condiciones físicas le va a costar siempre. También encuentra dificultades en el rebote, pues por mucho que pelee y esté concentrado es evidente que pierde rechaces por falta de centímetros. La parte buena es que su actividad defensiva le permite poder cambiar casi en cualquier bloqueo y consigue detener muy bien los pick and roll rivales.

El Garuba pívot es hoy mejor, pero el Garuba ala-pívot tiene un mayor margen de mejora a largo plazo. Para jugar por dentro necesita coger algo de peso para que sea difícil moverle y para jugar por fuera necesita mejorar los porcentajes de tiro y, probablemente, para eso tendrá que cambiar un poco su mecánica, la cual no parece demasiado ortodoxa.

Lo que sí está claro es que Usman Garuba ya es un jugador válido para el primer equipo en cualquier partido. Su mejor rendimiento en esta temporada puede incluso estar todavía lejos de lo que hemos visto y Pablo Laso tendrá que empezar a poner en marcha sistemas en los que Garuba sea el protagonista.

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