Gipuzkoa Basket y ACB un tour con subidas y bajadas

El Gipuzkoa Basket logra su quinto ascenso en 11 años, dos de ellos bajaron pero lograron la permanencia en los despachos. Este año repiten subida a la cima de la ACB y lo hacen con la ilusión y la identidad recargadas, después de volver a reencontrarse con el baloncesto en el Gasca, donde empezó el sueño de ser grande de un equipo humilde.

No será por cabezonería ni por falta de logros deportivos, el Gipuzkoa Basket desde que ascendiera por primera vez a la ACB en la temporada 2005-06, hace 11 años, precisamente con Porfi Fisac como entrenador, han sido mucho los vaivenes del GBC entre la máxima categoría y la Leb ORO. Tras su primer año en la ACB en la temporada 2006-07, y a pesar de ser el segundo equipo con mayor afluencia de público y mayor número de socios ACB por aquel entonces, el GBC después de tocar el cielo regresaba a la LEB 1.

En estos años desérticos de ascensos y descensos lo cierto es que el GBC vivía unas convulsiones importantes, en cuanto a competición se refiere, llegando a encadenar tres descensos en los últimos cuatro años, que fulminaron la ilusión y las ganas de ir a Illunbe. Eso sí, en el conjunto guipuzcoano no todo han sido penas, en este camino empedrado en el que hacerse un hueco, el GBC vivió una temporada de gloria en el 2011-12 con Sito Alonso en el banquillo, con la clasificación para la Copa del Rey y los PlayOff por la Liga. Fue precisamente en esa temporada cuando se llenó el depósito de confianza en este club, porque se había visto y demostrado que los pequeños también pueden ser grandes y que podían brillar en esta Liga.

Segundo ascenso del GBC, temporada 2007-08. Foto: gipuzkoabasket.com

Dar un paso atrás para volver a volar

Una confianza e ilusión que se empezó a ver rebatida por la economía del club, que se iba minando en una deuda que llegó a ascender a los casi 3 millones de euros. Fue en ese momento de ahogo económico cuando el club decide, el año pasado, dar un paso atrás y a pesar de tener opciones de jugar ACB e inscribirse en Leb Oro. Una decisión acertada, (sí es muy fácil decirlo ahora después de 9 meses), pero este año ha permitido al GBC, recuperar la ilusión de sus aficionados. Volver al Gasca, donde se fraguó el sueño de ser grande, ha hecho que el club recuerde sus orígenes, su identidad y de la mano además del entrenador que cocinó ese equipo Michelin. Y es que una vez más, Porfi Fisac ha demostrado que lo sencillo es eficaz, que el equipo es más importante que nombres, y que el trabajo y el esfuerzo tienen recompensa.

El GBC, sin presión pero con ilusión. Con los pies en la tierra pero invitando a soñar, ha conseguido esta temporada que el baloncesto se reencuentre con Gipuzkoa. Tras ganar la LEB Oro y ganarse el ascenso por méritos deportivos el conjunto donostiarra comenzó su travesía de despachos, asamblea, reuniones… Hasta llegar al 20 de julio, cuando la ACB confirma de manera oficial la vuelta del GBC a la máxima categoría y se abre una nueva ventana de ilusiones y de oportunidad.

Afición del GBC en el Gasca esta pasada temporada. Foto: gipuzkoabasket.com

“Una oportunidad de oro”

Gipuzkoa vive ahora mismo el sentimiento de volver a empezar. El Gasca y su magia han retrotraído a la afición a esa temporada llena de sueños, de la primera vez que se conseguía llegar a lo más alto, pero esta cima ya se la conocen. Y aunque el tour del GBC con la ACB ha sido de muchas subidas y bajadas, el conjunto donostiarra sabe que es en la alta montaña, la ACB, donde quieren y merecen estar. El maillot amarillo queda lejos, pero saben que pueden tener un papel importante en la temporada.

Con la mochila recargada de ilusión e identidad, pero sin olvidarnos de la realidad económica del club, el GBC afronta la nueva temporada en la ACB como la “oportunidad de oro que no podían dejar escapar” tal y como decía hace unos días su presidenta, Nekane Arzallus en rueda de prensa.

Una oportunidad que sin duda va a vestir al equipo que dirigirá Porfi Fisac, el terrateniente de crear equipos competitivos, que quiere formar una plantilla con jugadores que esperaban su oportunidad en ACB. Y ojo, la fuerza de las oportunidades puede ser muy potente. “Vamos a hacer un equipo para guerrear. No de grandes nombres pero sí de grandes hombres», aseguraba Porfi Fisac en una entrevista en un periódico local de Gipuzkoa. Hombres que buscan hacerse un nombre en la máxima categoría.

Con la ilusión por el baloncesto recargada y con el sueño de jugar ACB, el reto ahora del GBC es volver a llenar Illunbe para convertirlo en una fortaleza y no en una debilidad como en los últimos años y demostrar que el trabajo, el esfuerzo y el equipo, a y las oportunidades, pueden tener más valor que un presupuesto abultado.

Illunbe – Donostia Arena 2016. Foto: gipuzkoabasket.com

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