El gesto de Chus Mateo con Pablo Laso, más allá de una palmada

Chus Mateo es toda una institución en el Real Madrid, para darnos cuenta solo tenemos que mirar su currículum en la casa blanca, sin embargo, hay pequeños detalles, casi imperceptibles, que nos hablan de lo que es un entrenador y lo que realmente significa ser un ayudante.

La historia de este madrileño con el Real Madrid comienza en la temporada 97/98 con el equipo cadete, siguiendo con el junior, pasando al ACB siendo ayudante de Scariolo, Imbroda y Julio Lamas, todo eso nos lleva hasta el año 2004/05 en que hace las maletas y se va con el seleccionador italiano camino de Unicaja de Málaga.

Tras ser primer entrenador en el mismo Unicaja, Fuenlabrada e inclusive un año en el equipo chino de Shanxi Zongyu Brave Dragons, en la temporada 14/15, vuelve al Real Madrid como ayudante de Pablo Laso, en una situación un poco convulsa tras las salidas de Jota Cuspinera y Hugo López y la historia, para qué vamos a contar más, ya saben todo lo que ha pasado desde ese momento en el único equipo español que tendremos este año en la Final Four.

Si hago esta introducción es para aquellos que no conozcan la enorme valía de Chus Mateo, alguien con nivel suficiente para ser el primer entrenador en cualquier equipo ACB y que se ha mostrado como el complemento perfecto para Pablo Laso, sin dejar atrás la inestimable ayuda de Paco Redondo y Lolo Calín.

Foto: Virginia Pacheco / Planetacb

Cualquiera que se fije en la conexión entre ambos técnicos en cualquiera de los partidos que jueguen, se dará cuenta al instante de lo que estamos diciendo, continuo diálogo, confesiones al oído, indicaciones a los jugadores que entran, a los que salen, algo que se lleva a los entrenamientos y dónde es habitual ver a ambos hablando como muestra la imagen que antecede a este párrafo.

Ayer hubo un momento fastidiado para el Real Madrid, en el tercer cuarto Darussafaka amenazaba con echar por la borda el excelente trabajo de antes y era necesario tomar decisiones rápidas, pero más allá de todo eso, que forma parte del trabajo de los entrenadores y de los jugadores, nosotros nos vamos a quedar con este gesto de Chus a Pablo, esa muestra de que no pasa nada, esas dos palmadas que se dan en el pecho de un amigo transmitiendo tranquilidad y que seguimos adelante, acompañado de una frase de ánimo, algo casi imperceptible en el fragor de la batalla pero que, tanto quién las da, como quién las recibe, sabe que el camino se hace juntos, justo lo que ha hecho este Real Madrid para colocarse nuevamente a las puertas de un enorme éxito.

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