Hablamos con San Miguel del camino hacia el sueño de Tenerife

Si días atrás hablábamos de Morabanc Andorra como una de las grandes revelaciones de la temporada -prueba de ello, su participación en la Copa del Rey- hoy hablaremos de otro de los equipos que, en lo que llevamos de curso, ha acaparado los focos de todo el territorio nacional.

 

Iberostar Tenerife, al igual que ocurriese con el cuadro andorrano, tiene un pasado no demasiado lejano en la segunda de las competiciones nacionales. Desde que se produjese el salto a la categoría reina las cosas no han dejado de hacerse bien por la isla y, hoy, mientras viajan hacia Vitoria para disputar, por fin, una Copa del Rey es momento para reflexionar sobre ello.

Contar la historia de cómo se ha forjado un vestuario en el que la química extra-deportiva es más que evidente se hace mucho más sencillo si el que te la cuenta es uno de los protagonistas. Rodrigo San Miguel, en su tercera temporada en el cuadro tinerfeño, nos ha concedido una pequeña charla horas antes de poner rumbo a la capital alavesa para contarnos cómo están viviendo los últimos acontecimientos.

Era inevitable, teniendo la oportunidad de conocer de primera mano las características más intrínsecas de este vestuario, preguntar a Rodrigo por la receta de su rotundo éxito.

“Es complicado decir una clave para que haya salido todo tan bien. Sobre todo, también somos un grupo humano muy bueno de jugadores que hemos construido un vestuario en el que todos nos llevamos muy bien. Es el típico comentario que se hace cuando las cosas funcionan, pero la verdad es que ha sido así. Llevo 12 temporadas en ACB y muy pocos años he visto conseguido juntar a tanta gente que vaya en la misma dirección, que sepa lo que quiere y que responda a los roles de cada uno. Además, fuera del campo, estamos mucho junto”.

Es evidente que el grupo humano que allí se ha formado -y la mano de Txus Vidorreta- han convertido a este Iberostar Tenerife en uno de los equipos más temidos esta temporada. El Santiago Martín se ha convertido en un auténtico fortín, y eso que no han estado exentos de dificultades en estos meses.

“Sí que es verdad que hemos salvado muchas dificultades. Ya no solo la lesión de Javi Beirán, sino también las dos lesiones de Nico casi seguidas. Al principio también tuvieron problemas Fran y Grigonis. El que todo el mundo haya dado un pasito adelante, que esas bajas no se hayan notado y que cada día aparezca un jugador diferente, que no tengamos que vivir de una, dos o tres individualidades es lo que hace que el equipo sea lo importante -nos contaba”.

Salvando los obstáculos y manteniendo un idílico romance con la parte alta de la tabla, los aurinegros terminaron por lograr la ansiada plaza para la Copa del Rey. Una Copa que han acariciado con la punta de los dedos en más de una temporada desde su estancia en la élite y que, siempre, por alguna razón u otra, se había escapado.

“En los tres años que he estado en Tenerife, desde el principio, el objetivo era crecer como club e ir, poco a poco, haciendo las cosas bien. Los dos años anteriores nos quedamos cerca y la veíamos ahí pero no llegamos a alcanzarla. La constancia de todos estos años, el trabajo del club y de la gente que lo forman ha hecho que haya llegado este año. Se ha hecho realidad el sueño de poder llegar a la Copa”.

El sueño se ha cumplido y los tinerfeños están a punto de desembarcar en lo que será un regalo al trabajo bien hecho durante muchas jornadas consecutivas. En la primera de las paradas le espera el “anfitrión”: un Baskonia al que ya saben lo que es ganar esta temporada. San Miguel, sin embargo, recalcaba las diferencias -emocionales y no- que tiene una cita de tales magnitudes y la consecuencia que ello puede tener en la resolución del partido.

Sin embargo, camino a Vitoria, no es momento para hablar de resultados. Es momento para disfrutar del regalo, no tanto a una buena primera vuelta o a un buen trabajo en el equipo, sino del regalo a la constancia.

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