Opinión Javier Rodríguez 

Inexistente apuesta por el femenino con el Mundial de sede única

Antes de que alguno salte cual lobo en busca de una oveja descarriada, no se equivoquen si siguen leyendo este artículo, me parece correcta la elección de la FEB de asignarle en exclusiva el Mundial de Baloncesto Femenino en 2018 a Tenerife, único lugar donde podrá verse in situ, pero mi pregunta va más allá ¿Es que era imposible buscar una sede más?

Echando el tiempo un poco hacia atrás, concretamente en el 2010, el Mundial se celebró en la República Checa con tres sedes, Ostrava, Brno y Karkovy Vary y si nos vamos al que España fue subcampeona, año 2014, las sedes fueron nada menos que Ankara y Estambul en Turquía. Para el que se celebra en nuestra casa, todo queda en Tenerife con dos sedes distantes una de la otra 10 kilómetros, Santa Cruz de Tenerife y La Laguna.

Ante ello, la pregunta es obvia ¿Por qué nadie apuesta de una puñetera vez por el baloncesto femenino? Si no se hace en un Mundial en el que venimos de ser subcampeonas de la misma competición, subcampeonas olímpicas y medalla de oro en el Europeo  ¿cuándo se va a hacer? Si casi parece que Federación ha tenido que ir suplicando para que el Cabildo de Tenerife, que en primera instancia dijo que no, ponga pasta para arreglar el pabellón adecuándolo a las exigencias FIBA y siempre que la selección masculina juegue allí un torneo que si no, veríamos si al final nos encontrábamos sin sede a solo un año vista.

Me cuesta mucho entender que ninguna ciudad de la península apueste por un espectáculo cómo es tener partidos de las mejores selecciones del mundo como así paso en el 2014 con el que se celebró en nuestro país con la categoría masculina, me resulta irreal que una capital de España como es Madrid no se haya movido para tener las semifinales y la final, cuando se celebran eventos de mucha mayor magnitud. Igualmente me parece tremendamente increíble que Salamanca o Girona, lugares donde el baloncesto femenino crece cada día gracias a las buenas gestiones de sus dirigentes, no hayan movido carta para ver, pongamos el caso, a la selección de USA con su pléyade de estrellas.

Todo, absolutamente todo se escapa a lo que yo pensaba que tenía que ser un acontecimiento de primer nivel como es celebrar un Mundial de un deporte en el que las chicas ocupan el primer lugar en número de fichas federativas en España (112.266 en el 2016) y doblando a su inmediato perseguidor, el voleibol con 55.866,  según nos cuenta el Consejo Superior de Deportes.

La realidad nos ha dado nuevamente de bruces con el baloncesto femenino, todo es una nube que no nos lleva a ningún lado, dan igual las medallas, los éxitos de una cantera que sigue emigrando cada vez más a NCAA y los triunfos conseguidos, el futuro es cada vez más apocalíptico si no somos capaces ni de aprovechar nuestros propios recursos como hubiera sido dar la entidad que se merece a un Mundial.

 Tenerife, por las razones que sea, ha apostado y se lo ha llevado, tiene el mismo derecho que cualquier otra ciudad de España, hasta ahí podíamos llegar, y si los que queremos ir nos cuesta una pasta el avión para verlo in situ, será nuestro problema, igual que el que tienen ellos cada vez que vienen aquí a jugar, pero lo triste, lo realmente triste, es que no haya habido overbooking de sedes solicitantes, luego no nos quejemos de lo que pasa, lo tenemos completamente merecido.

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