Joan Peñarroya: “La presión se marca poniendo cotas accesibles pero no fáciles”

No es fácil conseguir entrevista con un entrenador ACB en la mañana previa al partido donde su equipo se está jugando acceder a toda una Copa del Rey, sin embargo, Joan Peñarroya es así, con una imagen muy lejana de la seriedad que transmite como entrenador, te encuentras con una persona afable, cercana y con un conocimiento extremo del baloncesto desde la base como bien nos cuenta.

 

Cuando uno acaba su carrera de jugador con un bagaje de 436 partidos en ACB a sus espaldas, ¿Ya tiene claro que su futuro va a seguir ligado a ser entrenador?

Yo no lo tenía claro en ese momento, toda la vida he sido un hombre de baloncesto y sabía que iba a seguir ligado a este deporte, pero lo de entrenador ha sido una circunstancia. Acabo mi carrera y parece que todo va encaminado a seguir en Manresa en Dirección Deportiva, pero no se da esa opción, con lo que al final me sale una oferta a través de un buen amigo, Jaume Sanmartí, que en esa época era presidente de Olesa de la liga EBA, que me dice: “Lo que tú tienes que hacer es entrenar”,  así que fui a probarlo y la verdad es que poco a poco me fue cautivando, me iba gustando, fui quemando etapas, en que no empecé por lo más bajo pero sí haciendo mi formación desde la liga EBA, pasando a Andorra, donde estuve dos años en LEB Plata y otros dos en LEB Oro, ese ha sido el camino que me ha tocado para llegar a la ACB y muy contento por ello.
Supongo que ese cambio de jugar en ACB a entrenar en EBA es un cambio muy drástico para alguien que pasa de una categoría profesional a una de aficionado.

Sí, pero nunca he sido un catacrack, yo empecé jugando al fútbol en el Esferic de Terrassa y después llegué a Manresa, siempre he ido dando pequeños pasos y firmes para estar arriba, así que mi trayectoria como entrenador tampoco lo tenía claro, lo único que sé es que cuando me pongo, sí quiero llegar a lo máximo posible. Yo llegué con la idea de hacer bien las cosas y adaptarte allá dónde estés, porque no es cuestión de echar más horas, evidentemente no es igual entrenar un EBA donde los jugadores tienen su trabajo o no cobran a hacerlo en un equipo profesional, pero todo es adaptarse y hacer baloncesto que es lo que trata.
Eres un caso no habitual en el mundo del banquillo con siete temporadas en el mismo sitio, ¿Hay algún condicionante secreto para durar tanto?

Ganar (risas), es verdad que no es lo único, pero ganar ayuda, en mi etapa de EBA tuve la suerte de ir haciéndolo mejor e ir consiguiendo ascensos y cuando llegamos a Andorra en un proyecto con mucha ilusión donde llegamos casi de la mano Francesc Solana y yo, nos ha ido muy bien haciendo las cosas con cabeza y sin adelantar etapas. Es cierto que también hemos tenido grandes derrotas pero siempre han venido por hacerlo bien. Ganar ayuda mucho porque ser entrenador tiene un desgaste y cuando no ganas la gente se cansa más, pero estoy muy contento de la trayectoria tanto personal como del club y el crecimiento del baloncesto en un país como Andorra.
Para alguien que ha pasado por todas las categorías FEB, ¿Es tanta la diferencia de presión estando en ACB a cualquier categoría de abajo?

Hay dos tipos de presión, La externa que es importante, pero cuando uno va evolucionando, le da igual y la otra es  la presión que uno se marca, yo no sé cuando tenía más, si cuando en LEB plata quería hacerme un sitio en la élite que ahora en ACB queriendo mantenerme, mejorar, que el equipo vaya hacia arriba. Creo que la presión se la marca uno poniendo cotas accesibles pero que no sean fáciles y eso lo marca el trabajo diario, estar en un sitio adecuado y teniendo un pelín de suerte.
Por lo poco que hemos hablado, la imagen que transmites de tranquilidad y de que te dejan trabajar en Andorra es muy grande.

Sí, me dejan trabajar, es un proyecto que nos lo hemos hecho a medida, llegamos hace siete años con Francesc encabezando el área deportiva y jugando en LEB plata, con medios escasos y hemos ido creciendo, poniendo cosas, con áreas definidas y yo trabajo muy a gusto. Tenemos nuestros hándicaps que hemos ido adaptando a lo que se podía en cada momento.
Si estableciéramos un paralelismo con entrenadores longevos en el mismo banquillo, Pablo Laso lleva 6 años en el Madrid y muchos de sus jugadores dicen que una de las claves es su pasado como jugador para entenderles, ¿Piensas igual?

Esto ha cambiado un poco ahora, porque antes,  la mayoría de los entrenadores estarían en contra de esa afirmación. En el pasado la figura del jugador que pasaba a entrenar era cuestionado, de hecho hay poco actualmente que hayan sido jugadores. Yo creo que saber lo que piensa un jugador ayuda, pero es un plus, no lo básico ni imprescindible, un entrenador necesita una formación, un proceso, que normalmente no eliges, por ejemplo yo he pasado por todas las categorías FEB y otros ya empiezan desde arriba. Cuando uno es jugador se piensa que puede ser entrenador de un primer equipo nada más colgar la camiseta y no es así, hay que ponerse en el otro lado, porque todo es baloncesto pero no son las mismas situaciones ni de trabajo siendo jugador que de entrenador.
¿Y es difícil reconocerse a cuando se era jugador a ahora entrenador?

No, porque el carácter, la esencia de uno, no se pierde, ahora eres más reflexivo y lo que prima es el equipo mientras que de jugador se necesita un punto de egoísmo. Ahora lo miro todo más integral, más colectivo, pero la esencia de uno cuando se cabrea, por ejemplo, no se pierde,  evolucionas a la hora de relacionarte, transmitir mensajes, pero mantienes el talante de cuando eres jugador y es algo que no se puede perder.

Joan Peñarroya

Si pasamos ya al Morabanc actual, solo dos jugadores de la actual plantilla han sido capaces  de estar cuatro años en plantilla. David Navarro y Schreiner ¿No existe un problema general de identificación con el aficionado tanto cambio de jugador?

Eso es un problema que daría para hablar mucho, nosotros estamos en una competición superexigente y que es verdad que hay más dinero en Turquía o Rusia, pero la ACB sigue manteniendo un nivel tremendo, todos los jugadores de Europa quieren venir a jugar aquí y eso da mucha competitividad pero existe un problema de que no salen jugadores de la base, porque tú antes ibas a Manresa y te identificabas con Singla, Peñarroya o Creus, luego te marchabas a Badalona y tenías a Margall, Villacampa, Jofresa. Ahora eso cuesta porque no salen jugadores y eso que tenemos selecciones donde alardeamos de medallas, cosa que es cierta, sobre todo por el trabajo de los clubes.
¿Eso quiere decir que el jugador español está en vías de extinción?

El problema del baloncesto actual es el salto de edad junior a senior, el baloncesto es un deporte que salvo excepciones como Doncic o Rubio, el proceso de maduración es mayor. Ahora con 18 años no estás preparado para jugar a primer nivel y las categorías por detrás no son idóneas para continuar con la evolución del jugador. Si hablas con entrenadores de élite o de más abajo están de acuerdo, pero lo cierto es que no se hace nada y si eso sigue así se van a seguir perdiendo muchos jugadores de club y de identificación porque debemos entender que desde los 18 a los 22, el jugador está en una edad de formación y ahí tenemos el problema.

¿Por qué equipos que no sean el Madrid o el Barcelona no consiguen jugadores propios de cantera? Pues porque no están preparados, porque si te llevas a un chico de 18 años y el entrenador se juega el bajar, clasificarse para Copa, etc., pues no lo pone. Tenemos jugadores que se van a un campeonato de Europa con sus selecciones, son nombrados MVP’s  y luego en ACB no juegan, porque les falta una maduración y nuestra LEB plata y oro, no son categorías ideales para continuar el desarrollo de nuestros jugadores.
Entonces, alguien de tu plantilla como Beqa Bujarnadze, procedente de LEB Oro ¿Es una excepción?

Él ya tiene 23 años recién cumplidos, tuvo su proceso en Sevilla donde jugó de senior y no tuvo ese proceso de maduración, luego Sevilla le cortó y se marchó a la LEB. Ahí se gana un prestigio y lo hace muy bien, pero cuando llega el verano, no hay diez equipos apostando por él, ni siquiera tres, solo lo hicimos nosotros. Ahora él se ve hacia arriba con la temporada que se está gastando, pero en esos años podía haber desaparecido. Además, es un jugador diferente con un físico importante, normalmente el jugador nacional si es alto es espigado porque forma parte de su proceso genético y todavía se está formando, solo existen casos excepcionales como Luka Doncic o Ricky Rubio.
Con esto que cuentas, parece que la única salida para un jugador joven es irse a USA

Para cualquier jugador junior su paso más fácil y teniendo en cuenta que tenemos una buen cantera, tanto por trabajo como por los resultados de nuestra selecciones, es el salto a las universidades americanas para jugar, estudiar y formarte como persona, tener la suerte de conseguir una beca y llevar un proceso natural.
Cambiando de tema, con un equipo a punto de lograr una clasificación para Copa del Rey, ¿Te da muchos recuerdos de esa Copa conseguida en el 96 con Manresa?

Aquella época, el Manresa era un equipo de playoffs, conseguía victorias, había jugadores con peso y éramos superhumildes pero con trayectoria buena, nosotros todavía no tenemos eso,  el Morabanc Andorra transmite ilusión, somos buen equipo y no renunciamos a nada, tenemos un estilo de juego alegre, divertido de ver,  con transiciones rápidas, yo me siento contento de ser el equipo en el que menos segundos dura su ataque. Estamos creciendo y ojalá podamos ir a la copa.
Ese estilo del que me hablas ¿es el tuyo propio o el de tus jugadores?

Un entrenador debe adaptarse a los jugadores que tiene, por ejemplo, a mí me dicen que Shermadini no puede correr y yo digo que sí puede, creo que este estilo que le gusta al espectador. Yo prefiero acabar un partido con 95-96 en el marcador, que con un 75-76 aunque luego me digan que soy el peor equipo defensor de la liga. También creo que al jugador le gusta el estilo dinámico, de contraataque, de transiciones, de meter puntos y de que tenga libertad, intentando ser sólido. Normalmente, los equipos con grandes defensores son aquellos que atacan andando y ahora la tendencia cambia y a mí me gusta más
Con ese estilo de juego, es muy probable que el aficionado de Andorra se sienta en conexión con el equipo.

Los equipos transmiten, al final uno juega para su gente y éste equipo tiene corazón, evidentemente también se equivoca, pero tiene entrega, lucha, está unido. Yo quiero seguir con esos buenos hábitos de lucha, de ambición y mejorar nuestro baloncesto para conseguir nuevos objetivos.
Lo que también es la leche (con perdón) es dirigir un equipo que representa un país.

De principio es un poco extraño y parece raro, los extranjeros que vienen de fuera te dicen “¿Esto es un país? Si es muy pequeño”,  pero es un sitio donde se vive sensacional, la gente afable y es fantástico para estar.
¿Te ves jugando Eurocup el año que viene y llevando el nombre de Andorra por Europa?

Vamos a ir partido a partido, de momento estamos contentos, queda mucho y queremos hacerlo bien aunque nos gustaría llegar a esos retos. Es una ilusión estar en la Copa y dependemos de nosotros, tenemos ilusión por conseguirla y ojalá lleguemos para jugar playoff, Eurocup. Nuestra ilusión es ir día a día, con calma pero teniendo ambición.
Para terminar, ¿Qué te parece el nuevo formato de Euroliga?

Es una competición fantástica para el espectador, otra cosa es si el baloncesto europeo está preparado para llevar tanto partido, pero los que juegan lo están haciendo muy bien, otra cosa es si es justo que uno juegue el doble de partidos que otro. Pero ello no debe hacernos olvidar que ACB también es una competición fantástica que hay que alimentar para que siga creciendo con esos campos que se llenan todas las jornadas. El seguimiento debería ser mayor y muchas veces echamos de menos esa identificación, así que ver si conseguimos más jugadores, no con 18 años porque es utopía, pero sí con 21 y 22. Espero que haya una mente iluminada que dé el paso que eso se produzca.
¿Dónde te ves entrenando en un futuro?

Me veo entrenando a cualquier equipo donde me quieran, yo sigo trabajando lo mismo, intentando llegar más lejos y ahora estoy en muy buen sitio para dar pasos hacia delante.
Nuestro agradecimiento a Joan Peñarroya y a las inmensas facilidades dadas por el Departamento de prensa de Morabanc Andorra para concertar la entrevista. 

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