La cantera del Real Madrid: No es buscar, es querer venir

Hace breves fechas, la clasificación publicada por la Federación Española de Baloncesto daba el “título oficioso” de mejor cantera de baloncesto masculino al Real Madrid.

Dicha clasificación daba al club blanco 379 puntos considerando las cuatro últimas temporadas, superando en 23 al Barcelona, segundo clasificado, y en 37 al tercero, el Joventut, un hecho innegable que se refrenda con el dato de que, en las tres veces de los últimos cuatro años, el Real Madrid se ha proclamado campeón de España en las tres categorías de Júnior, cadete e infantil.

No obstante, no se crean que el secreto único es tener una red de scouters europeos que se dediquen a peinar todas las competiciones habidas y por haber en el viejo continente buscando al mirlo blanco de turno, es mucho más fácil de lo que se creen.

En mayo descubrimos que Matteo Spagnolo iba a formar parte de la cantera y hace nada, que Tristan Vukcevic será otro de los que jugarán blanco la próxima campaña, ambos del 2003, cadetes de segundo año y no, no se tratan de dos jugadores desconocidos en el mundo de cantera, su calidad es latente, su proyección extraordinaria y todo eso no lo saben solo los scouters del Real Madrid, lo saben todos aquellos que tienen esa función en cualquier club de Europa.

El tema fundamental es lo que mueven a esos chavales a hacer un cambio radical en sus vidas, como lo demuestra el caso de Vukcevic, procedente nada menos que de un Olympiacos y que decide cambiar de idioma, de colegio, de amigos… para entender que tiene la oportunidad de su vida dejando Grecia y viniendo al Real Madrid ¿Por qué? Acaso el club griego no puede ofrecerle lo mismo que el español en cuanto a instalaciones, formación, competición y posibilidad de labrarse un futuro en el basket profesional.

Pues parece que el efecto Doncic, Yusta o Radoncic, tres jugadores de cantera que llegaron al primer equipo junto a aquellos que tienen sitio en ACB como Barreiro o Emanuel Cate e inclusive el futuro que se vislumbra con Pantzar, Nakic o Garuba, hace del Real Madrid el sitio apetecible para que los jugadores más jóvenes y su entorno familiar encuentren el mejor bienestar viendo asegurada su formación deportiva y académica al más alto nivel, tanto en estructuras, como en personal técnico, algo nada fácil de lograr como es convencer a unos padres que dejen a su hijo marcharse y donde la figura de Alberto Angulo coge aún más realce, si cabe, en un organigrama del Real Madrid donde Alberto Herreros figura al frente de unas operaciones que coloca al club blanco como el absoluto referente europeo en aquella competición en la que esté, ya sea con el equipo de mayores como con los más pequeños.