La lección de entrenador por Pablo Laso cuando las cosas van mal

Estamos acostumbrados a poner tiempos muertos de Laso en pleno enfado con sus jugadores, normalmente es lo que más llama la atención y que origina el típico comentario de “menuda bronca les ha echado”, sin embargo, en el partido contra Unicaja nos dio una lección de cómo llevar un equipo.

 

Hace poco dimos difusión a un tiempo muerto de Pablo Laso en que hacía algo que suelen hacer todos los entrenadores cuando la zona es un coladero , normalmente es lo que más gusta al público, ver cómo un entrenador abronca a sus jugadores, sin embargo, Laso nos dio una lección ante Unicaja de cómo se debe dirigir un equipo cuando las cosas van mal y que, hay momentos, donde la bronca sobra y lo que toca es dar confianza.

A falta de 2 minutos y 32 segundos, el Unicaja dominaba claramente al Real Madrid, no ya en el marcador (cuatro puntos arriba), sino en sensaciones, si me apuran, parecía que se aproximaba inexorablemente la primera derrota de los blancos, así que cuando Laso pidió tiempo muerto y sus jugadores se sentaron, el mensaje no fue de irascibilidad, ni nada por el estilo.



Con un tono de voz calmado, recordando el tiempo que quedaba y con un mensaje claro dijo: “quedan, como mínimo, diez ataques para cada equipo” para, a continuación, pedir calma a sus jugadores.

Seguidamente, hizo algo que viene claramente en el libro de estilo de cualquier buen entrenador, dar instrucciones claras a cada jugador de forma individual, mirándolos a los ojos, lo hizo con Rudy, con Llull, con Facu, con Tavares y, finalmente con Randolph, para acabar marcando el ataque colectivo en la pizarra.

A partir de ahí, parcial del Real Madrid de 12-1 y a seguir imbatido.