La que le espera a Juan Trapero

Si el trabajo de Juan Trapero, preparador físico del Real Madrid, es siempre necesario e imprescindible para el equipo, creo que este año aún va a ser más fundamental. A la ya de por sí larguísima temporada que se acomete se une la mezcla en el equipo de jugadores de muy distintas edades y, además, se juntan jugadores que apenas han tenido vacaciones por los compromisos de sus selecciones con otros que llevaban sin competir prácticamente tres meses.

Lo cierto es que después de ver competir al equipo en la Supercopa parece que estemos en mitad de temporada, por la respuesta física ofrecida por todos los jugadores, pero no nos dejemos llevar por las apariencias. La realidad es que, evidentemente, sin una excelente planificación de la preparación física de los jugadores, el rendimiento ofrecido este pasado fin de semana sería efímero.

Y ahí entra en escena Juan Trapero y todo su equipo. Se hace imprescindible una planificación específica que se ejecute con un medido reparto de cargas en los entrenamientos que tenga por objetivo alcanzar el rendimiento óptimo de cada jugador en los momentos claves de la larguísima temporada, en la que se sobrepasarán los 100 partidos oficiales.

Y todavía se complica más con la disputa de partidos cada dos, tres o cuatro días, según las semanas, con sus correspondientes viajes, lo que reduce el número de entrenamientos.

La exigencia del Mundial disputado por Campazzo, Laprovittola, Deck, Llull y Rudy contrasta con la pretemporada llevada a cabo por el resto. Sumémosle la puesta en forma de jóvenes jugadores como Garuba o Nakic que tendrán menos minutos pero deberán seguir estando en plena forma y progresión dada su edad. Dedicación especial merecerán la exigida espalda de Rudy y la operada rodilla de Llull… Y no olvidemos que la veteranía de Felipe, Carroll o Causeur (aunque no lo parezca, su carnet de identidad refleja que pasan en mayor o medida la treintena de años) requerirán un cuidado seguimiento físico. Las nuevas incorporaciones Jordan y Laprovittola deberán adaptarse a las nuevas formas de trabajo y, no por ya conocido por anteriores temporadas, habrá que poner en forma a Thompkins tras el verano y trabajar las especiales características físicas de Tavares.

Todo lo dicho sin contar lesiones y teniendo en cuenta que esta preparación física debe complementarse con la más técnica y táctica propia de Laso.

En definitiva, una ardua tarea que, sin embargo, no podía estar en mejores manos que las de un Juan Trapero que ha demostrado con creces la eficacia de su trabajo desde que pertenece al Real Madrid, así que confianza plena.

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