La quimera del baloncesto europeo, buscar un antídoto anti-Tavares

El partido ante Tecnyconta Zaragoza del Real Madrid, último de la Final Four, habrá activado la cabeza de Itoudis hasta tal punto que tiene que estar a punto de estallar, no existe un antídoto para detener a Tavares.

No amigos, no existe un antídoto en toda la liga ACB para detener a Edy Tavares, y por lo que hemos visto, no tiene muchos visos de que vaya a existir tampoco en Europa.

¿Recuerdan los comienzos de Edy en el Real Madrid recién aterrizado de la NBA? Algunos se atrevían a decir que no era un pívot como tal, que le costaba encontrar su hueco dentro de la zona, que aparte de su gran envergadura no tenía capacidad técnica para resolver en los 1×1 y que le iba a costar una eternidad (si es que lo conseguía) adaptarse a los esquemas tácticos del conjunto de Pablo Laso.

La realidad y su trabajo nos ha demostrado que Edy Tavares es un pívot del siglo XXI totalmente, es un 2.21 capaz de correr el campo de ataque a defensa (y viceversa) a una velocidad que no tiene que envidiar a ningún ala-pívot, que su capacidad de colocación a la hora de defender a un tirador es la perfecta para lograr, si no el tapón, conseguir que el atacante tenga que hacer un rectificado con la evidente bajada de porcentaje de acierto en el tiro y, para mayor abundamiento, ya no funciona eso de intentar sacarle de la zona para lograr un tiro cómodo, su capacidad de recuperación en ayudas gracias a la mejora de su velocidad en desplazamientos ha supuesto que, eso tampoco, sea una opción ofensiva para el rival.

En ataque ya no vemos al Edy timorato que le costaba empujar al rival dentro de la zona, ya no tiene ningún problema en sacar ese medio gancho cerca de la canasta tras ganarse la posición botando de espaldas a canasta, tampoco es egoísta y en cuanto recibe el 2×1 tiene la capacidad de buscar al jugador mejor colocado y, por último, los compañeros tienen una referencia absoluta a la hora de ejecutar alley-oops o pasar balones por alto, ha encontrado el timing perfecto para la recepción del balón.

No sabemos qué tendrá preparado Itoudis cuando mira su banquillo y ve que tiene a Kyle Hines (1.98) y Othello Hunter (2.03) para parar el vendaval Tavares, pero, créanme, si yo fuera él, estaría muy preocupado.

 

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