La sonrisa más necesitada y agradecida de Trey Thompkins

No está siendo un buen año si eres jugador interior del Real Madrid, principalmente porque, si no eres de los que estás lesionado, te ves obligado a desdoblarte y sacar fuerzas de flaqueza para cubrir todas las necesidades del equipo, pero ayer, alguien que no lo está pasando bien, recuperó por un rato su sonrisa.

No, Trey Thompkins no lo está pasando bien en este año, nadie deja su lugar de trabajo durante un mes entero si no tiene un problema realmente grave que le obligue a desplazarse a su tierra natal en los Estados Unidos, a Thompkins no le quedó más remedio que marcharse y el club, en especial Pablo Laso, se portó con él como un auténtico caballero, todo tipo de facilidades y el tiempo que necesitara, eso que se suelen llamar “valores”.

Nadie mejor que él sabe que su rendimiento no está siendo acorde a su calidad, que esa canasta fallada ante Panathinaikos que hubiera supuesto la victoria, se le quedó clavada muy dentro porque hubiera supuesto romper esa mala racha que está llevando el equipo en Euroliga y, sobre todo, porque hubiera sido una forma de devolver al club todo el cariño que está recibiendo en estos momentos difíciles.

Las oportunidades no suelen presentarse dos veces, pero a Trey sí le ha pasado, la Diosa Fortuna, tan caprichosa como es, decidió que Sadiel Rojas fallara dos tiros libres y que en la subsiguiente jugada, un absoluta carambola de casualidades hiciera que Thompkins recibiera el balón y no tuviera tiempo ni de dudar lanzando una bola que, en la mayoría de las ocasiones, bastante tiene con tocar aro, pero esa no, entró limpiamente y le daba una vida extra al Madrid que tenía prácticamente perdida.

Esa misma Diosa Fortuna le concedió la máxima felicidad que puede tener un jugador en la cancha, ser el artífice de una canasta que suponga la victoria, con una sangre fría digna de una novela de espías, fue capaz de fintar hasta dos veces a sus defensores para lograr ese tiro que hizo saltar a la gente y que daba la vuelta a un partido que había tenido claro color visitante durante gran parte del mismo.

Y por fin vimos sonreír a Thompkins, por fin sintió que devolvía algo de todo lo que el Madrid le ha dado en estos tiempos difíciles que está pasando y, sobre todo, se ha vuelto a sentir ese jugador que vino de Nizhny Novgorod y que apostaron los dirigentes blancos.

Ya lo dijo Doncic en declaraciones a Onda Madrid “Nosotros sabemos que Thompkins siempre va a meter la última, siempre. Falló la del Panathinaikos y ya no falla más…”, por ahora el esloveno ha acertado en su pronóstico, las dos últimas canastas así lo han demostrado, ahora solo queda conseguir que esa sonrisa se mantenga en el tiempo, será una excelente señal tanto para él, como para ese Real Madrid que ha apostado por él en las buenas y en las malas.

ACB Photo/V. Carretero