La superación de Sheila Mangada, volver a jugar tras una operación de corazón

Sheila Mangada es una de las jugadoras clásicas del baloncesto madrileño, solo hay que ver su currículum para ver cómo su carrera se ha desarrollado casi en su totalidad en la comunidad, salvo una incursión en León durante la temporada 10/11, sin embargo, su victoria más importante ha llegado esta temporada.

La historia nos la trae el departamento de comunicación del Club Estudiantes y no puede pasar de soslayo porque son de las grandes historias de superación que tiene el mundo del deporte representado por una luchadora nata.

Sheila Mangada fichó esta temporada por el club madrileño con la ilusión de una novata en esto, sin embargo, en los reconocimientos médicos se le detectó una anomalía cardiaca que le iba a hacer pasar por quirófano y que, como ella misma confiesa: Cuando me lo dijeron era como que no me lo quería creer, como si me estuvieran tomando el pelo. Para mí fue el momento más complicado de todos”

Afortunadamente, la operación fue un éxito y llegó la parte más dura de la recuperación, con un reposo casi total. En los dos primeros meses no podía hacer básicamente nada, intentando recuperar la capacidad pulmonar, que es lo que peor se queda. Tenía que volver a respirar de manera normal”, confiesa.

Tras recuperar la capacidad pulmonar y cerrar el esternón (lo que más tardó), dos meses después de su intervención, recibió el OK médico para volver a la actividad deportiva de forma paulatina.

“Empecé poco a poco con Diego (preparador físico del Estudiantes), y al principio tenía mil agujetas y mil dolores, las sensaciones eran muy raras…pero fui consiguiendo ir a mejor y hasta ahora, que me encuentro realmente bien”, admite.

El primer paso fue alcanzar la capacidad pulmonar que tenía antes de la operación, luego la movilidad corporal y la musculatura. No me metí prisa ni objetivos de tiempo, ya que era una operación complicada y una recuperación que tenía que tomarme bastante en serio”.

Y llegó la vuelta a las canchas, en la pista del Laboratorios Ynsadiet Leganés tras el parón navideño y que así vivió Sheila.

“No me esperaba jugar, y cuando Alberto me llamó para salir los nervios me invadieron. Era una sensación que no sabría explicar muy bien, quizá no la sentía desde que jugué mi primer partido con las mayores hace ya bastantes años.

No estaba acojonada…pero sí muy nerviosa. Como si el cuerpo y las manos no me respondiesen y me cansase más de la cuenta, cuando llevaba ya un tiempo entrenando cuatro días a la semana. Ese primer partido era todo, se juntaban los nervios, la emoción, el volver a competir”, añade.

Ahora Sheila ya está recuperada, conocedora de que está en un año de transición y con ganas de demostrar los motivos que hicieron que el Club Estudiantes se fijara en ella, pero más allá de todo eso, nos queda una imagen de una luchadora y un ejemplo tremendo.

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