La transformación física que logró LeBron James al entrenar en casa

Cuando han pasado los 30 años, los deportistas saben que el déficit físico está cada vez más cerca. Sin embargo, LeBron James, con 35 años, ha demostrado estar mejor que nunca.

Su incomparable destreza, su impresionante condición física y su apetito ganador no son casualidades: el baloncestista nacido en Ohio viene preparándose milimétricamente para seguir en lo más alto del mundo del deporte. Ni siquiera la pandemia lo ha logrado desconcentrar de su camino hacia la gloria.

Una meticulosa alimentación

Cuando a inicios del año pasado se suspendió la NBA debido a la pandemia, LeBron James estructuró un circuito de entrenamientos especiales que requerían de una dieta igual de sustanciosa.

La superestrella de Los Angeles Lakers posteó en redes sociales que iniciaba su jornada ingiriendo frutas y proteínas. Sus desayunos suelen incluir bayas, arándanos, yogurt descremado y panqueques de clara. A veces también consume pan de harina de trigo integral y mantequilla de maní.

En las horas previas a los almuerzos, James vuelve a comer frutas (bananas, manzanas, etc.) y yogurt, acompañado de algún batido con proteína en polvo. Además, como se recuerda, el baloncestista suele prepararse para los partidos con dietas bajas en carbohidratos y grasas, optando por las ensaladas y la pechuga de pollo. Durante los entretiempos de los partidos, LeBron ingiere pocas dosis de jugos y frutas y, luego de los certámenes, regresa a los platillos con pollo y verduras.

LeBron no ha prescindido de su saludable tentación, el vino, conocido por sus efectos antioxidantes y estimuladores de la circulación sanguínea.

Entrenamiento repotenciado

Los circuitos de entrenamiento que LeBron James realizó durante la suspensión de la NBA fueron realmente exigentes. El 23 construyó en su propia casa un gimnasio semejante a las instalaciones de su equipo, los Lakers, con maquinarias e implementos avanzados en tecnología deportiva. En sus redes sociales documentó sus cuatro turnos de entrenamiento diario, donde, entre otras dinámicas, ejecutó trabajos en poleas a modo de calentamiento.

También incluyó trabajos con remos para la espalda con mancuernas, además de elevaciones laterales para fortificar los hombros. Formó parte de su rutina el potenciar los deltoides y los pectorales; tampoco se limitó con las sentadillas, empleando para ello una barra olímpica. De manera complementaria, agregó exhaustivos ejercicios en su fastuosa piscina.

Aunque sin llegar al nivel de exigencia de LeBron James y otros astros del deporte mundial, la práctica de rutinas deportivas en casa ha sido una de las actividades más realizadas durante el confinamiento. Aquello se evidenció en el incremento de pedidos de minigimnasios para el hogar e instrumentos análogos. En Reino Unido, la industria del fitness creció un 4 %, según análisis de Kantar. También los wearables de entrenamiento excedieron las 400 millones de ventas a nivel mundial en el 2020. IDC especificó que los wearables preferidos por la clientela fueron los contadores de calorías, los cuales registran las calorías agregadas y desechadas, así como las pulseras inteligentes, útiles para el monitoreo de desplazamientos y distancias recorridas.

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