Landesberg no se cansa de vestirse de héroe

El Movistar Estudiantes se ha impuesto en la prórroga al Divina Seguros Joventut por 101-94 tras llegar a ir perdiendo de 18 puntos en el tercer cuarto. Landesberg, con 33 puntos, fue el héroe absoluto de una noche en la que Brizuela volvió a poner en pie a la afición estudiantil.

Muchas -¡muchas!- semanas después de que se jugase la primera jornada de ACB del curso, Movistar Estudiantes y Divina Seguros Joventut han jugado su duelo correspondiente a la misma, puesto que el partido, por aquellos entonces, se aplazó por compromisos europeos. El autodenominado “Clásico” volvía a enfrentar en los banquillos a dos entrenadores muy especiales en las historias cruzadas de ambos clubes; Salva Maldonado, entrenador de la Penya durante una larga temporada, y Diego Ocampo, el que fuese coach colegial, se veían de nuevo las caras.

El choque, mucho más adecuado para los amantes de los ataques que de las defensas, comenzaba con Víctor Arteaga haciéndose enorme en ambos aros. El jugador estudiantil, demostrando que sabe aprovechar sus minutos, se aplicaba en defensa sobre Jerome Jordan, una de las piezas claves del conjunto catalán. Arteaga, eso sí, estuvo ayudado, indispensablemente, por un Goran Suton de raza. Ello, sumado a un buen arranque desde el perímetro, servía para contrarrestar a los minutos de gracia de un Sergi Vidal acertadísimo a nivel ofensivo.

La salida a cancha de la rotación interior –Brown y Savané– era aprovechada por el conjunto visitante para darle la vuelta al luminoso. La Penya, que anotaba ahora con mucha más facilidad, endosaba un demoledor parcial a un Estudiantes cuya concentración defensiva decrecía con el paso de los minutos. Con todo ello, los de Ocampo se marchaban liderando al término de los primeros diez minutos (20-25).

Una buena actuación de la pareja Brizuela-Vicedo devolvía la igualdad al luminoso en unos minutos poco excelsos en lo que a defensa se refiere por parte de ambos conjuntos. Era el conjunto catalán, sin embargo, el que lograba sacar más provecho de esa situación y, dándole al Estudiantes de su propia medicina (para que nos entendamos, a triples) empezaba a poner tierra de por medio en el marcador. En la recta final de la primera mitad, tuvo que aparecer -¡quién si no!- un Sylven Landesberg en estado de gracia para maquillar la situación con ocho puntos consecutivos y, pese a todo, no llovía tanto para el cuadro estudiantil al descanso (43-46).

El paso por vestuarios no pudo sentar peor a un cuadro estudiantil que salió absolutamente desconectado del partido. Ello se traducía, irremediablemente, en un parcial 0-15 liderado por Kulvietis que Maldonado parecía incapaz de parar. En tal contexto, cuando peor pintaban las cosas para los locales, Landesberg esta vez con ¡¡10 puntos!! consecutivos daba a la afición estudiantil un motivo para, al menos, seguir creyendo. La Penya, que llegó a tener hasta 18 puntos de ventaja, sintió de nuevo el aliento del cuadro estudiantil en el cuello, pues la ventaja al término del tercer parcial había quedado reducida a un tercio de lo que había llegado a ser (61-67).

En el último cuarto, los de Salva Maldonado no lograban culminar la épica y darle la vuelta a la tortilla, pero tampoco daban indicios de querer descolgarse del partido. El intercambio de golpes, sin embargo, favorecía al conjunto visitante, que no tenía que pelear contra el reloj. Pese a todo, el no bajar los brazos tuvo su premio, y con Omar Cook como el perfecto director de orquesta, el cuadro colegial se ponía a tan solo tres puntos al alcanzar el ecuador del cuarto definitivo.

En esa situación, las prisas por igualar definitivamente las fuerzas amenazaban con convertirse en el peor aliado de un cuadro estudiantil que abusaba del tiro de larga distancia. No obstante, lo que está claro es que este equipo vive y muere en el triple, y desde el triple volvía Darío Brizuela a colocar a los suyos por delante muuuchos minutos después.

La presión, en ese momento, pasó a tenerla un Joventut que luchaba por no perder los nervios. En ese contexto, y sin haberse quitado la capa de héroe tras el triple anterior, Brizuela golpeaba de nuevo y, a medio minuto del final, Estudiantes mandaba por tres en el luminoso. A Maalik Wayns, sin embargo, tampoco le tembló la mano y devolvió el golpe. El partido, sin duda, no estaba apto para cardíacos… y mereció el final que tuvo: prórroga con tras el 81-81.

Uno de los héroes de la remontada, Landesberg, se echaba el peso ofensivo del equipo a la espalda en un tiempo extra en el que el conjunto visitante parecía estar más acertado de forma coral. Absolutamente nadie quería perder el partido y las jugadas de puro carácter se intercambiaban en ambos aros. No obstante -¡no podía ser otro!-, Landesberg aprovechó que su rival falló dos tiros libres para sentenciar el partido con una canasta y adicional definitiva. El Estudiantes había culminado la épica (101-94) y él era, sin duda alguna, el gran protagonista de la noche.

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