Las ganas del Zalgiris borran de la pista a un Barça apático

El Barça afrontó el duelo de ayer ante Zalgiris sabedor que su paso por esta Euroliga ha llegado muy pronto a su fin y eso se demostró por la intensidad de los de Pesic que en ningún momento dieron sensación de pelear por el partido. La derrota 90-74 era un mal menor para el Barça y de una importancia máxima para los lituanos de Saras Jasikevicius y eso se notó desde el primer minuto.

El conjunto local está intentando explotar todas sus armas para estar entre los cuatro mejores y lograr que el Zalgirio Arena tenga el factor cancha a favor en los cruces de cuartos de final de la Euroliga. Pero aun así el Barça, que no se juega nada, no puede ir por Europa dando una imagen tran triste como la de ayer o como la de la pasada semana cuando el Real Madrid les barrió en el Palau Blaugrana.

Tras la Copa del Rey todo parecía haber cambiado, pero lejos de la realidad, el Barça se ha vuelto a mostrar ese equipo errático y apático, que se hunde al mínimo contratiempo y que ante equipos que lo único que hacen es poner más ganas, desaparece de la pista y tan solo Oriola parece notar los colores de la camiseta que viste. Cuando el jugador catalán es el mejor de un equipo repleto de grandes jugadores es que algo no funciona del todo bien, y eso sin menospreciar a Oriola que con sus ganas siempre cumple cuando está en la cancha.

En el partido el morbo estaba también en los banquillos y claramente el alumno Jasikevicius le ganó la partida a Pesic y que tomen buena nota los directivos del Barça porque el lituano con un equipo sin demasiados recursos está exprimiendo al máximo lo que tiene y no será un rival fácil en unos hipotéticos playoff. Novias al final de la temporada no le faltarán y el dinero del CSKA parece que llamará a su puerta.



La intensidad que exprime Saras a sus jugadores queda reflejada en las diferentes broncas que fue dando a algunos de sus jugadores a pesar de ir ganando de 20 puntos. No quería relajación y siempre que el Barça hacía le amago de acercarse paraba el partido y enchufaba de nuevo a los suyo. Eso es algo que en los últimos años no se ha visto en el Palau y quien sabe si sería la receta para espabilar a una plantilla de nivel, pero que no parece tener ganas de competir.

La defensa lituana y su juego colectivo (24 asistencias) dejaron sin argumentos a Pesic que de nuevo fueron una sombra del equipo que se llevó hace dos semanas la Copa del Rey. Las pobres estadísticas del Barça hablan por si solas del partido visto ayer en Kaunas por el bando blaugrana, con solo un rebote en ataque en toda la primera parte, recuperando tres balones por 11 del rival o no era capaz de anotar a la contra en los primeros 20 minutos de partido.

La mente del Barça parecía en el partido que tiene este fin de semana ante UCAM Murcia ya que Hanga y Moerman con diferentes molestias casi no jugaron y el mejor fue como siempre en estos partidos malos del Barça Pierre Oriola con 18 puntos. Mucho debe trabajar a nivel mental y físico Pesic para que estas últimas jornadas de Euroliga no se conviertan en un suplicio para jugadores y afición blaugrana.

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