Las reflexiones personales de Chus Mateo sobre baloncesto y vida

Foto: Virginia Pacheco / Planetacb

Chus Mateo es la mano derecha de Pablo Laso, solo hay que verle cómo interactúan en cada partido para demostrar una realidad palpable, pero en esta charla conocemos un poco más sobre él y su vida.

En una entrevista publicada en su web, a través de “Deporte en acción”,  Chus Mateo hace una semblanza de su vida personal y deportiva de la cuales os extractamos algunos contenidos:

La decisión de ser entrenador

“Me encantaba jugar al baloncesto. Lo sé, porque en cuanto lo probé, me decidí a dejar el fútbol y el ajedrez, que era lo que me gustaba hasta ese momento. Me gustaba tanto que renuncias a salir los viernes con otros compañeros de clase, para quedarte en el colegio a entrenar, te comprometes a ir todos los fines de semana del año a la competición con tu equipo y disfrutas tanto, que estás ansioso porque llegue el próximo entrenamiento.”

“Pero un día empezó a pasarme eso mismo, siendo yo el entrenador. Encontraba el gusto a planificar los entrenamientos, inventaba los ejercicios para mejorar a los chicos, dirigía y me sentía cómodo en los partidos, preparaba la estrategia y programaba la semana. Mis compañeros de siempre, me propusieron hacer un equipo senior en el colegio y preferí seguir “jugando a ser entrenador”. Ahí acabó mi experiencia como jugador”.

Su primer partido como jugador y como entrenador

“Me acuerdo perfectamente de mi primer partido organizado, de mi primera canasta, de quién me defendía, del nombre del entrenador…de la ilusión con la que me preparaba la ropa de deporte los días que tenía entrenamiento.”

“Y la primera vez como entrenador, con 16 años, mientras jugaba con el equipo del colegio, empecé a entrenar un equipo de niños de Mini básquet (pre mini básquet). Les sacaba siete años, ellos tenían nueve. Ese equipo lo entrené durante cinco años más y fuimos campeones de Madrid de la categoría Mini, lo que me motivó mucho a seguir entrenando después. Desde entonces, ya no lo he dejado.”

“Me encantaba ver que los niños mejoraban técnicamente; sabía que podía hacer que les gustase el juego cada día más; veía que se divertían con el esfuerzo y la exigencia del entrenamiento y que, motivándoles adecuadamente, conseguía que ese grupo se uniera para ganar a cualquiera. Me encantaba la estrategia. Me preparaba los partidos como si fuera un profesional que dirigía profesionales. Me movía la pasión por el juego. Hice todos los cursos de entrenador posibles y enseguida supe que quería dedicarme a ello.”

Compaginar la vida personal y la profesional del baloncesto

“La verdad que no resulta nada fácil. Nuestro calendario nos obliga a estar mucho tiempo fuera de casa. No tenemos fines de semana durante el año. Así que compaginamos la vida familiar como podemos. Los nuestros, los que nos quieren, tienen que querernos mucho de verdad y tener mucha paciencia con nosotros para aguantar nuestro ritmo de vida.”

Formar parte de un vestuario lleno de líderes

“Sí que es cierto que los entrenadores de deportes de equipo tenemos que manejar vestuarios con muy distintas personalidades, egos…Eso es lo realmente difícil. Manejar un grupo donde cada uno viene de un país, tiene unas circunstancias particulares, con una aspiración diferente, con objetivos personales distintos.”

“Por supuesto que a los jugadores se les habla de solidaridad, tolerancia, respeto, etc…Hacer que todos los miembros de un equipo sientan y entiendan que hay que remar en la misma dirección, muchas veces, no es tarea fácil.”

“Hacerles comprender que deben dejar a un lado objetivos individuales para alcanzar el éxito colectivo, es lo realmente difícil y creo que tiene mucho mérito. Hacer ver al grupo que hay que “dejarse la vida” por el compañero, porque sabes que el compañero se la dejará también por ti.”

El concepto de liderazgo

“Para mí un líder es aquel que, sin levantar la voz, se hace escuchar. Aquel que a veces sólo con su comportamiento y su forma de actuar, arrastra a los demás”.

Acostumbrarse al éxito y no morir de ello

“El baloncesto me ha enseñado muchas cosas, pero mis padres me enseñaron muchas más. La familia, la educación que recibimos desde pequeños, es la que marca en gran medida nuestro comportamiento después a lo largo de nuestra vida.”

“A mí me enseñaron a ser humilde. Me enseñaron que a veces la propia satisfacción es la mejor recompensa a un trabajo bien hecho. Para mí tener éxito es ser feliz y estar bien con uno mismo. Los campeonatos te hacen sentir bien, muy contento y tienen mucho mérito porque para ello luchas y te esfuerzas todo el año, pero eso no te puede hacer pensar que eres más que nadie, sólo que eres afortunado.”

Las decepciones

“Cuando eres joven y no te salen las cosas, te desesperas, le das mil vueltas a lo que te pasa, te frustras, buscas mil soluciones. Supongo que como le pasa a todo el mundo.”

“Luego aprendes que no siempre salen las cosas como uno quiere y a ser más paciente. Aprendes a convivir con la victoria y la derrota; a que la victoria te puede confundir y a sobreponerte a la derrota. Aprendes a que el error también es parte del juego. En el mundo profesional te das cuenta que no siempre todo depende uno mismo. Lo único a lo que uno puede aspirar es a tener la conciencia tranquila y estar seguro de lo que uno ha dado y que se ha empleado al máximo.”

La diferencia entre esfuerzo y sacrificio. La competitividad

“No es lo mismo esfuerzo y sacrificio. Entiendo que esfuerzo es la exigencia que requiere emplearse al máximo, con todas las fuerzas posibles para conseguir alcanzar algo que se desea ansiosamente.”

“El sacrificio supone renunciar a algo que se quiere ahora, para conseguir algo que se supone me hará ser más feliz en el futuro. En cualquier caso, creo que ambos van de la mano y que a veces hacer un sacrificio requiere de gran un esfuerzo.”

“Ser competitivo es esencial en el baloncesto profesional, sin ninguna duda. Pero para
jugar y disfrutar de la esencia del juego no es absolutamente
necesario serlo.”

“En la vida, ser feliz es lo esencial. Ser competitivo no siempre te ayuda a ser feliz, más bien al contrario. Si eres muy competitivo y no alcanzas siempre lo que te propones, puedes ser muy infeliz.”

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