Laso, gracias por aficionarme al baloncesto

Pese haber sido criticado en numerosas ocasiones, el Real Madrid, liderado por Pablo Laso, ha conseguido introducirse definitivamente en la historia del baloncesto europeo tras ganar la Euroliga 2017/18 haciendo una excelente competición.

Recuerdo que los primeros años que empecé a seguir la sección de baloncesto del Real Madrid no terminaba de engancharme. Veía algunos partidos y aquello no me llamaba la atención tanto como yo quería, a pesar de que había en la plantilla muchos jugadores del mejor nivel en Europa y entrenadores con una gran carrera pasada y que la siguieron teniendo años más tardes, pero gustarme, lo que es gustarme, a mí no me gustaba.

Entonces, tras el cambio en el equipo directivo, se contrató a Pablo Laso como primer entrenador del equipo. Como jugador no lo había visto nunca, más allá de lo que leí de él los días posteriores al fichaje. Como entrenador, sinceramente no seguía demasiado el baloncesto, así que me sonaba pero tampoco habría sabido decir cómo jugaba un equipo de Laso. Esperaba el fichaje de un técnico con un extenso palmarés que levantara una sección que no era demasiado seguida por el público madridista, y leyendo la opinión de mucha gente pensé que Laso no era el candidato perfecto, pero como no lo conocía decidí darle una oportunidad y seguir al equipo desde el primer día.



Pablo Laso me aficionó a un deporte. Al principio lo que más llamaba la atención a todo el mundo eran las famosas broncas en los tiempos muertos, las “Lasinas”, pero era mucho más que eso. Nunca había visto al Real Madrid jugar a esa velocidad, con esa intensidad y con esas ganar de pasarlo bien jugando al baloncesto. Iban ganando protagonismo jugadores muy reconocibles en España que hacían que el equipo tuviera identidad en cada partido.

Pero algo me hacía pensar que yo estaba lejos de saber lo que era ver baloncesto del bueno. Las redes sociales estaban en plena expansión y recuerdo poner “Pablo Laso” en el buscador y leer muchísimas críticas, también elogios y gente que le apoyaba, pero sobre todo teóricos aficionados a la canasta que decían que no valía para el Real Madrid. Probablemente tenemos la cultura de que lo de fuera siempre es mejor y Laso era vitoriano, una persona aparentemente normal y eso no le hacía especial.

Desde entonces el club blanco ha ganado 3 Ligas ACB, 2 Euroligas, 5 Copas del Rey, 3 Supercopas de España y 1 Intercontinental. Dos títulos por año. Pero Laso sigue teniendo muchos detractores que no terminan de asumir que estamos ante uno de los mejores entrenadores de la historia de este deporte en España.

Les doy la enhorabuena a él y a todo el equipo por el éxito tan grande que acaban de conseguir. Reconozco que el viernes y el domingo pasado no sufrí solo por la lucha de un título de tu equipo, también lo hice por ellos, particularmente por Laso, merecían y necesitaban ganar esa segunda Euroliga para derribar la puerta que separa a un gran equipo de un equipo histórico. Y con la temporada que han tenido que pasar no han tirado la puerta, la han reventado directamente.

Llamadme oportunista, pero es una buena ocasión para que los que dicen que Pablo Laso no vale para entrenar al Real Madrid, agachen la cabeza para siempre.

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