Opinión Daniel Martín 

Laso y la teoría de la evolución

El Madrid afronta un proceso de auto-evaluación y reconstrucción de su plantilla que será encabezado una vez más por Pablo Laso, quedando reflejada la total confianza que el club tiene depositada en el entrenador vitoriano.

Para el Real Madrid de baloncesto, la nota final a este curso 2016-2017 oscila entre el suspenso y el aprobado muy justo. Esa Copa del Rey lograda con mil sacrificios y alguna polémica podría conceder ese “cinco”, pero viendo el tremendo potencial y todas esas expectativas generadas, viendo hacia donde se apuntaba en los inicios, hablar de aprobado podría ser una manera de auto-engañarse sabiendo que ni mucho menos esa copa llena el vacío que dejaron las derrotas en Euroliga (F4) y final ACB.

Es admirable la fe que tiene Pablo Laso en sus ideas, como defiende su postura, su forma de jugar independientemente del rival. En su momento, cuando llegó, tuvo claro cual sería el camino a elegir a tenor del plantel del que disponía, no dudó en que los Sergios(Llull y Rodríguez) debían capitanear la nave, ser los que llevasen a la cancha esa idea baloncestística que Laso planteaba en su pizarra, ellos junto a Rudy y Felipe debían conformar el núcleo duro del vestuario, logrando que los nuevos que fuesen llegando estuviesen cómodos, aceptasen su rol y aportasen al máximo en ese statu quo imperante. La idea era clara, defensa agresiva, con líneas altas de presión que propiciasen el error o la precipitación del rival, que permitiera robar o rebotear para poder correr en ataque, obligando al rival a entrar en ese juego de velocidad vertiginosa y tanteos altos.

 

Pero el tiempo pasa, los jugadores envejecen y llegados a éste punto, da la sensación de que la adaptabilidad del rival a los sistemas madridistas es mayor que la capacidad para sorprender del equipo de Laso.

Le toca al vitoriano reinventarse, le toca modificar sistemas y redefinir roles dentro del plantel, ese envejecimiento ya mencionado obliga a que jugadores como Rudy por ejemplo, también muy tocado por esa espalda que no le permite rendir como desea, pueda mutar de un extraordinario anotador al especialista defensivo que ya hemos atisbado en buena parte de esta temporada. Laso deberá pelear un curso más con ese problema ya recurrente en su Madrid, el de lograr que el equipo sea capaz de anotar de manera fluida en ataque estático. Salvar ese atasco que se produce en el juego blanco cada vez que el rival obliga a jugar ‘5 vs 5’ constante. Quizás, jugar más interior, recibir más cerca del aro y darle mayor importancia a los interiores pudiera cambiar esa situación, añadiendo una variante a ese juego ultra-exterior, para paliar ese déficit que el Madrid encuentra al enfrentarse a equipos rocosos que no le permiten correr. Podríamos definir esa opción interior como la famosa opción “B”, que gran parte de la afición merengue reclama.

A las incorporaciones de futuro ya anunciadas de Yusta, ex-Obradoiro y de Dino Radoncic, que sube del filial y en el que se tienen muchas esperanzas depositadas por su tremendo talento, deben añadirse las opciones que desde el mercado puedan revertir  la situación mediante el cambio de hombres. El Madrid contempla la posibilidad de incorporar a un base, un alero/escolta y un pivot.

*Un base que pueda generar en ataque y se sepa mover en defensa, que pueda ejercer como tal en solitario o por contra interactuar con Llull o Doncic en momentos puntuales. La inacción de Draper en la temporada que acabó, dió como resultado que tanto Sergi como Luka llegasen rotos al final, exceso de minutos, de presión y de viajes, hizo que los dos talentosos directores llegaran mermados al final de liga.

*Un escolta/alero que anote. La irregularidad ofensiva de Rudy, unida a que ni Maciulis ni Taylor son eficaces en esas lides o que Carroll ha pasado por sequías anotadoras durante la temporada han forzado a que otros jugadores tuvieran que asumir más tiros de los que les tocaba, facilitando defensas al rival pues los objetivos a cubrir se reducían. Sólo Doncic cuando salía de la posición de base y ocupaba ese sitio como “all around player” paliaba esa falta de amenaza desde el perímetro.

*En las opciones para traer un interior, llegan las dudas. Hunter no ha sido lo esperado, llegaba como el sustituto de Slaughter, pues se echaba de menos esa figura de hombre alto capaz de defender a cualquier par y que en los miss match no perdiera tanta ventaja al emparejarse con exteriores, pero el bueno de Othello se destapó más como un pivot ofensivo, más centrado en sacar un rendimiento en ataque que en tapar las carencias defensivas que el equipo necesitaba y para las cuales se le había fichado.Con el pivot que a de llegar el Madrid se encuentra en una encrucijada. Traer un cinco físico, grande, capaz de intimidar en defensa, capaz de cambiar tiros en el rival, que cierre el rebote y que en ataque no tenga por qué ser importante, un pivot orientado a la defensa. O por contra, traer un cuatro o cuatro y medio, capaz de anotar, que abra la zona para permitir seguir jugando sólo a Ayón cerca de aro, rápido y dinámico en ataque aunque y que en defensa pueda alternar defensas a cuatros y cincos aunque no sea un especialista, obligando con esta incorporación a que Randolph pueda actuar más de center y exagerar aún más ese juego abierto que a Laso le gusta tanto, una huída hacia adelante por parte del entrenador.

En las manos de Laso está la decisión, sólo falta saber si habrá un cambio, una evolución para generar otro tipo de juego que de nuevo vuelva a sorprender a los rivales o por contra se refuerce la idea inicial, esa que  ha dado tantos éxitos a la sección.

Foto de portada: Virginia Pacheco / Planetacb

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